“Alí Primera: presencia y canción necesaria por siempre” por José David Capielo

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A propósito de cumplirse ochenta años del natalicio de Ely Rafael Primera Rossell, o “Alí Primera”, como se conoció popularmente a este extraordinario cantautor venezolano, militante de las causas justas, revolucionario cabal y de gran condición humana, compartiremos algunos aspectos resaltantes de su vida y obra.

La mención de Alí Primera, en nuestro caso, siempre estará ligada necesariamente a lo vivencial, ya que aún no siendo contemporáneos, ni teniendo mayor cercanía o amistad, su canción comprometida con la lucha popular estuvo presente desde sus inicios en la UCV, sobre todo a comienzos de los años setenta, cuando recién nos estrenábamos como estudiantes de Agronomía en Maracay. Allí conocimos a su hermano Héctor, ya próximo a egresar como ingeniero, quien difundía sus canciones iniciales como “Humanidad”, “Techos de cartón” y “No basta rezar”.

Alí Primera nace un 31 de octubre de 1941, en la ciudad de Coro, siendo parte de una numerosa familia, cuyos padres habían emigrado desde Paraguaná, en búsqueda de mejores condiciones, y tempranamente muere su padre asesinado en 1944.

Esto impone el retorno de la familia a la Península, encabezada por su madre Carmen Adela, iniciando un duro batallar por la sobrevivencia y la formación de los siete hermanos, que luego de 1952 completaron diez, al casarse su mamá con José Padilla y procrear a los tres últimos hermanos.

La condición de ser paisano (nací en Coro en 1949) me identificaba aún más con su canción revolucionaria. Alí cuenta en sus letras todas las vicisitudes que vivieron en su tierra natal, pero a la vez cómo pudieron salir adelante. Alí va luego a Caracas, culmina el bachillerato e ingresa a la UCV, donde estudia y activa, iniciando su faceta de cantautor comprometido, logrando posteriormente salir al exterior (1969), gracias a una beca otorgada por la vía del PCV.

Estuvo en varios países, que incluyó Rumania y Suecia, donde además de continuar su labor musical, tuvo a sus dos hijas mayores: María Fernanda, “Chimpi”, y María Ángela, “Marimba”. En 1975 regresa a Venezuela, ya como cantautor reconocido, e inicia la producción de sus discos, para lo cual logra crear su propio sello musical.

En 1977 nace su hijo Jorge Primera Pérez. Y en junio de 1978 se casó con Sol Musset, con quien tuvo sus últimos cuatro hijos: Sandino, Servando, Florentino y Juan Simón. Una cualidad también de Alí fue su gran familiaridad y su afecto ilimitado tanto a sus hijos todos como a sus familiares, con los que compartió siempre.

Alí Primera murió en Caracas la madrugada de un 16 de febrero de 1985, en un desafortunado accidente automovilístico. Hubo conjeturas sobre las circunstancias del hecho, dado que el cantor y su familia habían sido objeto de varios atentados criminales; pero pese a las incógnitas que se generaron, el otro vehículo involucrado resultó ser el de un joven vecino y amigo de su familia, quién sufrió fractura de ambas piernas y estuvo convaleciente bastante tiempo; además de que lamentó, como nadie, la muerte del cantor.

Hay al menos tres momentos que relaciono con Alí Primera. Uno fue (estimo que hacia 1981) cuando me dirigía a Barquisimeto y “pedía cola” en la Encrucijada de Carabobo, entonces se detuvo para mi sorpresa el cantor junto a su esposa Sol y algunos de sus hijos; fue un disfrute este encuentro casual, le dije que conocí a su hermano Héctor y él me contestó que siempre lo visitaba antes de seguir camino a Acarigua, donde la familia de su esposa.

Otro momento fue al ocurrir su muerte, estaba yo en Caracas y desde  muy temprano, al oír la radio, extrañé que colocaran dos, tres y más canciones de Alí en forma continua. Luego la fatídica noticia. Recuerdo que no contuve el llanto y lamenté, aún más, no poder haber acompañado al cantor desde la UCV a Paraguaná, donde fue “sembrado”, dadas las ocupaciones que yo debía atender por entonces.

Para la fecha, tenía quince días de nacida mi hija Paz, y por coincidencia estaba donde un familiar en Punto Fijo, y por esto fue más angustioso no realizar este viaje, que pudo representar también el reencontrarme con mi compañera y con mi hija.

 

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Finalmente, en 1991, asistí como apoyo en un acto homenaje a Alí en Coro, realizado en el Estadio Municipal de esta ciudad. Allí asistieron varios cantautores, entre ellos Evio Di Marzo, además de la madre de Alí, Carmen Adela.

Aquello fue un lleno total, tanto que los bomberos prohibieron el acceso de más gente, dada la amenaza de que pudiera derribarse alguna de las gradas.

Y culmino con una acertada afirmación de su hijo Sandino Primera del año 2009: “Alí Primera es inspiración, es un maestro en constante enseñanza, es un guía espiritual, un guía de la conciencia… y hoy, lo hace seguir siendo la leña que aviva al fuego de la revolución”.

 

Ciudad VLC / José David Capielo