«Brasil difícil» por Fernando Guevara

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Lula se quedó corto en su aspiración de ganar la presidencia brasileña en la primera vuelta. Sin embargo, esto no significa una derrota, ni un fracaso en su empeño de volver al poder de la nación más grande de América del Sur, pero la cercanía de Bolsonaro se la puso complicada.

A Jair Bolsonaro no se le puede menospreciar, Brasil tiene una importante e influyente población conservadora y religiosa que ve en este antiguo militar una especie de caudillo iluminado que guía sus pasos. Bolsonaro ha centrado su campaña en aterrorizar al Brasil sencillo, trabajador y religioso que simplemente cree en un Ordem e Progresso, filosofía positivista, práctica y no controversial que reza la bandera verdeamarelha brasileña.

El actual presidente brasilero ha centrado su política en un liberalismo arrasador. Fiel seguidor y representante de Donald Trump llegó a ser catalogado como el Trump brasileño y esto no ha dejado de ganarle adeptos y una buena base electoral.

Otra población en la que fundamenta Jair Bolsonaro su aspiración es en el sector evangélico brasileño. Esta feligresía se ha volcado masivamente a apoyar al presidente en ejercicio y lo ha asumido como su líder mesiánico. Hay que destacar que el Brasil es un país en el cual la población evangélica es inmensa y fundamentalista, característica esta última que se identifica con un presidente conservador, derechista, machista, fascista que hipnotiza a esta porción de la población.

La base de Jair Bolsonaro es sólida a pesar de sus desaguisados, de su desprecio por la vida que dejó casi setecientas mil muertes por COVID-19 a la que catalogó como una gripecinha y de su hostilidad hacia las mujeres y los negros. El Brasil de Bolsonaro no ha desaparecido,

Esta elección brasileña está totalmente polarizada, por eso a pesar de los casi cinco puntos porcentuales de Lula, a pesar de los casi seis millones de votos de diferencia y de que al líder del PT solo le faltó un 1.83% para alcanzar el 50% necesario para ganar en primera vuelta, su victoria no está garantizada, de hecho, la circunstancia de que Bolsonaro haya superado sólidamente los números que le daban las encuestas pone a Lula en una situación comprometida.

 

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En estas semanas que nos separan del baloteo final el 30 de octubre, Luiz Inacio Lula da Silva deberá atraer los votantes de Ciro Gomes que no es precisamente un fan del expresidente de izquierda, pero cuyo programa es más cercano al de este y sobre todo de la sorprendente Simone Tebet, del Movimiento Democrático Brasileño, que alcanzó el tercer lugar en esta primera vuelta, siendo la primera mujer que logra esta posición en un país predominantemente machista y cuyos casi cinco millones de votos pueden ser esenciales para inclinar la balanza. Hacia este sector ambos candidatos se van a abalanzar en los siguientes días.

En Brasil, nada está dicho y a pesar de que la esperanza se vuelca hacia Lula da Silva hay que decir, sin emoción alguna, que Jair Bolsonaro goza de buena salud y que el trabajo hay que hacerlo.

La cosa en Brasil está difícil.

 

Fernando Guevara / Ciudad Valencia