“Breve tratado sobre las linternas” por Arnaldo Jiménez

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Divagaciones-Arnaldo Jiménez-Poesía de lugar

Génesis de las linternas

Todo fue un borde y algo asomó su luz de par en par. El aire fue la primera profundidad. Lo espeso vino a colarse y a buscar su lugar como un lagarto en la roca. No se piense en un molde ni en un hocico con diez llamas en flor; lo espeso es la euforia del brote espontáneo, pleno en el placer de asomarse.

Ahí estaban los estiramientos, los pliegues de los latidos, las alianzas de lo espeso con lo espeso, y no había extrañamiento. Era cuestión entonces de aprender a cortar todo…

El asombro era un musgo, un destello cayendo sobre las mareas, inmolado en su penetración más allá de las superficies por medio del pensamiento. El asombro que piensa ya es una lumbre, después vendría la hondura, el despliegue de los ojos guiados por un ser que desconoce. El anhelo de ver los cortes por dentro.

Se tenía un rostro cuya máscara era un devenir incierto. Desde el grito que huye, desde el adentro cifrado por la permanencia del rayo, el aprendizaje no era posible en la quietud, columbrar el temblor de las sombras en las sombras, pulsar el potencial de lo que despertaba y era ignorado por el desgaste: entre el nombre que surge para apaciguar el miedo y los signos del cambio, surgió la primera linterna.

 

Aproximación a un concepto de linterna

Quizás pueda resumirse su ser si decimos que una linterna es una convergencia que se proyecta, pero sería un concepto hueco, vago, sin consistencia, y allí estaríamos en su reino. No pueden abrirse los peces porque la luz deja de ser. No puede detenerse la fluidez de los pájaros, porque en ese instante no se reconocería a la infancia ni los aullidos del frío en el desamparo. Sin embargo, una linterna es la convergencia del vuelo y el nado. Tendríamos que decir algo más sobre la tierra. Las linternas rechazan la pureza, la piel lisa y fresca de las verdades nunca han sido motivo de sus búsquedas. Es odiosa la comparación, pero estoy tanteando las palabras: la linterna puede ser un ojo continuo que hierve en el silencio de los objetos, y ¿dónde dejaremos a las sombrillas, y a las simientes dormidas en el humus y a la inutilidad del pasado? Aclararemos entonces que ellas son gachas y suaves como pelambres o plumajes. Lodo y mucosa. Flora que estalla y en algún tiempo fue una canción pintada sobre las moscas.

 

Características de las linternas

Son continuas: se sabe que toda prolongación del sol se transforma en lámpara o linterna, según tengan o no otras ramificaciones, aunque nunca los candelabros, de tal manera que con toda certeza pueda decirse que la noche no existe. El azahar y los bachacos saben otra historia.

Reciprocidad: la claridad se devuelve y no es lo negro, es más claridad hasta no alumbrar, por eso las linternas tienen un límite para las direcciones.

De la capacidad de apagarse: esta característica se basa en una suposición, por ejemplo, digamos que la visión quiere alcanzar el fondo de las quebradas, en esas condiciones de lucha las linternas no son auxiliares ni forman parte de ningún equipaje técnico o algo por el estilo. Lo diminuto no entra en su radio de acción. En cuanto a las heridas, son autónomas, ellas llevan su propia luz.

Grados de permanencia: las luces tienen un dispositivo para graduarse según las tonalidades de la realidad, por supuesto, la complicidad óculo manual pudiera ser más dura y el pensamiento alguna rama de los robles y entonces los movimientos respaldarían las consecuencias de que a los grados de luz le corresponden grados de permanencia. La más intensa no molesta a los ojos ni dinamiza la danza de las muñecas en la captura del pensamiento, por eso evaden los desgastes, y hay una condena a ser hoja en los arroyos, por eso se confunde con la eternidad. Pero la luz menos intensa también porta la misma plenitud y presenta los mismos problemas de relación con la realidad. Se podrían indicar las cargas y las sobrecargas y si por el aire hay evidencias de hollín; esto, con la finalidad de comprender el transcurso del tiempo.

De las envolturas: ¿cómo saber si el lirio no usa una niebla, si el cocodrilo no reviste las aguas submarinas y asume su tatuaje de piedra al mediodía? Hasta dónde llega la proliferación de las envolturas y lo desnudo es otra forma de cubrirse. Las linternas nunca han sufrido de dudas, ni pestañan al verse frente a lo imprescindible, como una colmena o una casita de mariposa.

 

Clasificación y tipos de linternas

Mandell y Gullec (1478) elaboraron la primera clasificación de las linternas, para entonces el modelo binario invadía a la ciencia y a la filosofía. Estos pensadores franceses realizaron una clasificación que ahora nos resulta simple: linternas positivas y negativas. Las primeras tendrían un núcleo y tres sentidos en la orientación de la luz: las ubres de las cabras, la paja de los graneros y el silencio de las algas. Las segundas carecen de núcleo y pueden por ello renunciar a los árboles abiertos; sin embargo, solo tienen dos direcciones: el sudor debajo de los sombreros, como una culebra dormida en el borde de una piedra y es la piedra, la otra dirección queda hacia las bellezas metálicas, el olor de la naftalina en el exilio de las ropas y las manchas que dejan las culpas sobre los muros. Leonardo Da Vinci en su Tratado sobre la luz, le dedica unas palabras a esta clasificación considerándola artística y poco científica. Complementa el estudio de Mandell y Gullec sometiendo a las linternas a experimentos rigurosos y concluyendo que solo hay un tipo de linternas, las llamó: “Cigüeñales” y las consideró para uso exclusivo de búsquedas.

En la actualidad y debido al avance en los estudios de la Cartografía de la oscuridad, Las pupilas de los insomnes y La compleja red comunicacional de los animales ciegos, las linternas se clasifican en físicas e imaginarias, prevalece la orientación binaria que le dio el Renacimiento, pero cada una posee a su vez varias subdivisiones:

Linternas físicas: responden a una mezcla de presencias, una soberanía del estallido continuo que proviene del núcleo. El núcleo no tiene tamaño predeterminado y es mucho más que un nombre. Las linternas físicas se distribuyen por circuitos aéreos, acuáticos y terrestres, todos acoplados a engranajes y sistemas con diversas velocidades. Están capacitadas para hechizar ciudades, capturar el movimiento de las manchas y pueden atravesar altas temperaturas. Ese tablero de pases comunicantes, puentes y empalmes aleatorios, permiten que en las linternas físicas comulguen las distancias.

Entre las linternas físicas encontramos:

a)-los ojos de los gatos

b)-las luciérnagas

c)-los frutos y los lomos

 

a-) Los ojos de los gatos: podría ampliarse a: ojos de felinos y estaríamos en disposición de perseguir la mirada del tigre cuando es alfombra verde y cuchillo en el cuello de los venados. Nada de risa alumbrando como una luna carcomida el camino de los extravíos. Pero las linternas físicas casi han adoptado el suburbio citadino como medio de convivencia, es por ello que mantienen el orgullo de los gatos, esa pasión por deformar la noche y conjugarla en puntos lumínicos, pardos y metálicos que no despejan la oscuridad, solo señala dónde no puede posarse.

 

b-) Las luciérnagas: durante el Renacimiento fueron clasificadas dentro de las linternas negativas, pues se tardaban mucho tiempo en alcanzar la capacidad de encendido. En la actualidad se sabe que ellas son focos alados que muestran la brevedad de la existencia, la intermitencia y alternancia de lo vivo y lo muerto.

 

c-) Los frutos y los lomos: aparecen juntos los frutos y los animales en esta clasificación, no solo por la similitud en las funciones (la mutua simbiosis bioquímica) sino por una especie de atractivo simpático que existe entre ellos, sobre todo al considerar como punto central de la fuerza atractiva a las superficies; es decir, la potencia vinculante de lo físico. Es así como la piel de un mango, y la de muchas hojas nuevas, pueden confundirse con las iguanas y las mantis religiosas, por supuesto, cuando las capas del tiempo caen sobre ellos, las mantis se transforman en una especie de palito seco con patas y el mango muta a la iluminación de las plumas, para luego considerarse un charco que hamaquea en las ramas. Lo importante es que la dermis de los frutos y los animales son linternas intensas cuando se exponen al sol, y sus tonalidades cambian. Hay que enamorarse de las alturas para acostumbrarse a ver estas lumbres.

 

2: Linternas imaginarias: también llamadas linternas internas, nominación abolida por la cacofonía a la que obliga y la alta capacidad de retorno que tenían sus luces. Estas linternas pudieron haber sido reducidas a una nominación común según sus funciones: “Cigüeñales”, siguiendo la investigación de Leonardo que arrojó que todas las linternas sirven para buscar, noción esta que es negada por la existencia de las linternas físicas, cuyas luminiscencias están orientadas a mostrar más que a descubrir. Las más importantes son:

a-) linternas borgianas

b-) linternas murciélagos

c-) linternas dantescas

d-) linternas negativas

 

a-) Linternas borgianas: la controversia de esta linterna consiste en saber si es cierto o no que los objetos y los lugares puedan desdoblarse al interior de las personas, y si es verdad o no que los sitios por donde estos seres dobles pasarían serían los ojos o los oídos. Octavio Paz aseguraba que en este juego de dobleces entraban en función todos los sentidos, incluyendo a las sienes, que, según los avances de la neurociencia, es el sitio que abre y cierra para que los pensamientos se alojen o salgan. Las linternas en cuestión fueron creadas por un gaucho argentino de apellido Borges, es una y múltiple, puede extender hilos de luz que no tienen fin y pueden dar con la salida de los laberintos. Incapaces de alumbrar frente a los espejos, estas linternas vuelan incansablemente en la alquimia que hace del alma una piedra y de esta piedra una imposibilidad para el tiempo.

b-) Linternas murciélagos: la luz es un sonido, el sonido es un ave nocturna que pende como una lámpara oscura de las ramas de algunas matas frutales como el almendrón. El vuelo pone el principio inestable de todas las cosas, es un pasajero que descarga un semen vegetal. Entonces el murciélago alumbra y es terrible como una mesa de operaciones, basta con sonar para que la madrugada tenga consistencia y repte la oscuridad similar que reina en las emociones humanas. La luz es una tormenta, la tormenta una extensión de las humillaciones.

c-) Linternas dantescas: un hombre camina en su estanque, pisa su agua podrida, aúlla a lo lejos sobre un hierro que lo marcó en el corazón, sabe a quién pertenece, todo su cuerpo es una herida, porque solo las heridas lloran sobre lo oscuro. Las celebraciones festejan las claridades y nadie sabe qué va a hacer después de la alegría. La linterna dantesca sube, siempre sube, y alcanza a disipar la niebla de las alturas, pero la usan hombres que no quieren pensar, que ya saben cómo arder y ser un habitante adaptado a cualquier espacio, justo en el camino que queda en la mitad de la vida.

d-) Linternas negativas: no hay posibilidad de lumbre en Auschwitz, ni en el espesor de las murallas en el Sahara y mucho menos en los genocidios perpetrados a Palestina. Alumbrar no es arder. ¿Cómo iluminar las espinas en la lengua que se come a sí misma buscando el sentido de un nombre? Hay seres apagados, lucen ventanas partidas y bombillos devorados por la confianza en el devenir, la geometría la impone la sombra, las sequías que no aceptan borrones y no esperan las nupcias de las gotas. Las linternas negativas no alumbran oscuramente, su mecanismo es más sencillo, se niegan a revelar la deformación del alma humana.

 

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Reflexiones finales

Platón oscureció el ambiente de las palabras y las preparó para recibir a las linternas y su eterna capacidad de ser idea y materia en múltiples convivencias. Ahora se sabe que el sol es una memoria que alumbra y olvida, a esta semejanza se formaron los dioses, a este rechazo se erigieron las leyendas y la historia: el ser humano oscila entre la luz y la no-luz. Sería un asunto de pensar largamente en los bordes y en las plenitudes. De saber qué se quiere de las capas y los redobles de campanas en el amanecer; sería un asunto de no concluir ni siquiera los nombres para que dejen abiertas sus rendijas y la noche entre canturreando porque entiende que tiene un fragor en su silencio y en nuestras voces.

Por ello el estudio de las linternas resulta imprescindible.

 

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Arnaldo Jiménez nació en La Guaira en 1963 y reside en Puerto Cabello desde 1973. Poeta, narrador y ensayista. Es Licenciado en Educación, mención Ciencias Sociales por la Universidad de Carabobo (UC). Maestro de aula desde el 1991. Actualmente, es miembro del equipo de redacción de la Revista Internacional de Poesía y Teoría Poética: “Poesía” del Departamento de Literatura de la Dirección de Cultura de la UC, así como de la revista de narrativa Zona Tórrida de la UC.

Entre otros reconocimientos ha recibido el Primer Premio en el Concurso Nacional de Cuentos Fantasmas y Aparecidos Clásicos de la Llanura (2002), Premio Nacional de las Artes Mayores (2005), Premio Nacional de Poesía Rafael María Baralt (2012), Premio Nacional de Poesía Stefania Mosca (2013), Premio Nacional de Poesía Bienal Vicente Gerbasi, (2014), Premio Nacional de Poesía Rafael Zárraga (2015).

Ha publicado:

En poesía: Zumos (2002). Tramos de lluvia (2007). Caballo de escoba (2011). Salitre (2013). Álbum de mar (2014). Resurrecciones (2015). Truenan alcanfores (2016). Ráfagas de espejos (2016). El color del sol dentro del agua (2021). El gato y la madeja (2021). Álbum de mar (2da edición, 2021. Ensayo y aforismo: La raíz en las ramas (2007). La honda superficie de los espejos (2007). Breve tratado sobre las linternas (2016). Cáliz de intemperie (2009) Trazos y Borrones (2012).

En narrativa: Chismarangá (2005) El nombre del frío, ilustrado por Coralia López Gómez (Editorial Vilatana CB, Cataluña, España, 2007). Orejada (2012). El silencio del mar (2012). El viento y los vasos (2012). La roza de los tiempos (2012). El muñequito aislado y otros cuentos, con ilustraciones de Deisa Tremarias (2015). Clavos y duendes (2016). Maletín de pequeños objetos (Colombia, 2019). La rana y el espejo (Perú. 2020). El Ruido y otros cuentos de misterio (2021). El libro de los volcanes (2021). 20 Juguetes para Emma (2021). Un circo para Sarah (2021). El viento y los vasos (2da edición, 2021). Vuelta en Retorno (Novela, 2021).

(Tomado de eldienteroto.org)

 

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