Hablar de Comuna es hablar de la Revolución Rusa (I parte)

Ya no es asunto de simples muchachos jugar a las superpotencias

0
1110
Revolución Rusa

Era a mediados de la década de los ochenta cuando dos hermanos preadolescentes dejaban de hacer sus obligaciones diarias para irse en las tardes a compartir juegos en que, uno a uno, protagonizaban una curiosa realidad.

 

Tal comportamiento era propio de una época en que el mundo giraba bajo el antagonismo de las superpotencias de entonces y en el que ambos muchachos llevaban a sus vidas lo que los medios de comunicación transmitían por señales satelitales de TV –un alcance soviético a partir de 1957–  y que no era otra cosa que la temida “guerra fría”, encabezada por dos grandes naciones encontradas al norte del planeta, Estados Unidos (EE.UU.) y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).

 

Ambas dueñas de dos modelos de sociedades sin comprensión plena en las mentes inocentes de niños y jóvenes venezolanos y en la que solo se observaba, de lejos, ese cara a cara donde mirarse era el reto de Occidente y de Oriente: El mundo divido en dos partes.

 

En ese tiempo muy fácil pensaba uno que esos dos países buscaban imponerse ante el resto de la humanidad por medio de sus ejecutorías en el plano político, científico, cultural, deportivo y económico. Desde luego, episodios muy característicos en nuestro continente como es el caso del pueblo cubano, eran vetados por otras naciones cuyos gobiernos se inclinaban al servicio de los dictámenes pronorteamericanos.

 

De por sí, cada cinco años, en que llegaban a efectuarse los Juegos Olímpicos de verano e invierno, a la cabeza del medallero pujaban estos dos países; en la carrera por ir más allá en la conquista interestelar los cohetes y banderitas que quedaban ondeando en el espacio exterior eran de estas dos naciones; los ejércitos con mayor tropa y presencia en el mundo no fueron sino aquellos de EE.UU. y la URSS, y las armas más letales y apocalípticas serían las disparadas por un botón desde las oficinas presidenciales del Pentágono o del Kremlin.

 

Ahora bien, el mundo no se hubiese mantenido en un punto de equilibrio durante buena parte del siglo XX de no haberse dado uno de los sucesos más trascendentales de la humanidad ajenos al drama de solo rivalizar, sino de garantizar un mundo de iguales en donde las clases inferiores representaban un papel fundamental para el desarrollo de los pueblos frente a la imposición de los poderosos, llámese monarquía, terratenientes, empresarios sin escrúpulos y de todos aquellos sectores explotadores de la vida del campesino y de la clase obrera.

 

Lo que evidencian en la actualidad estos muchachos, hoy hombres canosos y perspicaces, es un mayor entender sobre lo que había detrás de aquella marcada realidad que luego de las dos guerras mundiales pudo inclinarse la balanza hacia un modelo de dominación plena y tal vez de nuevo reinado más absolutista que los relatados por nuestros profesores de Historia cuando nos echaban aquel cuento de la Revolución Francesa.

 

Pues bien, lo que para muchos es insignificante y cuyo desvanecimiento ocurrió en 1991 con la caída de una de estas dos naciones,  llámese Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, para otros es de vital relevancia lo ocurrido en 1917 con la Revolución de Octubre, porque estos mismos muchachos ahora juegan no solo para sí sino para las generaciones futuras de sus comunidades.

 

Y esto ocurre en Venezuela, cuando se habla del Poder Popular en medio de la llegada del Socialismo Bolivariano ante la tozuda permanencia del modelo rentista aupado por el maniqueísmo neoliberal de Estados Unidos cuando se hace referencia al papel que deben realizar Las Comunas.

 

Un centenario para el estudio

En ese año de 1917 se dan dos hechos de gran impacto para la humanidad. Son dos revoluciones que abrirán el camino hacia la conformación del primer país socialista, la de febrero y octubre de aquel año. Es decir, una primera en la que el gobierno zarista es derrocado y se impone un gobierno provisional, y una segunda revolución en la que se elimina este gobierno provisional para establecer un gobierno comunista.

 

Revolución Rusa

 

Por tal hecho es importante se tome en cuenta lo ocurrido previamente a la hora de revisar episodios que tengan que ver con gobiernos de igualdad o populares, como es el caso del  fracaso de la Comuna de París en 1871, en el que se sabe fue el primer intento de un gobierno socialista en Europa instaurado con la integración del proletariado en tiempos de la proclamación de la III República en Francia.

 

De modo que entre las causas que llevaron a que la nación rusa tomara otros caminos de gobernabilidad se cuenta, para el estallido de la revolución, el descontento social con el zar Nicolás II, que ejercía un poder despótico y vivía en la más absoluta riqueza, mientras el pueblo se moría de hambre y se encontraba sin recursos; además las continuas batallas perdidas contra Alemania durante la 1ª Guerra Mundial, lo que hacía de la imagen del Zar un traste por convenir a una vida llena de opulencia y despotismo frente a las masas.

 

Además, la opresión de las clases bajas contrastaba con el enorme poder que seguían manteniendo algunos señores feudales, que todavía mantenían el dominio de grandes extensiones de terreno que eran trabajadas por los campesinos.

 

Otra de las causas de la revolución rusa fue la entrada de capital extranjero del país, el cual dominaba las fábricas y centros productivos de la nación.

 

Esto dio lugar a la aparición de los obreros, los cuales trabajaban en unas condiciones infrahumanas. Pronto se hicieron cada vez más frecuentes las protestas, que luego pasaron a huelgas y terminaron en grandes revueltas. Muchos de estos obreros se agruparon en organizaciones sindicales conocidas como soviets.

 

Revolución Rusa

 

Asimismo, en los últimos tiempos se había producido una importante penetración de las ideas marxistas en el pueblo ruso, lo que permitió abonar en ese territorio unas condiciones para que las masas tuvieran rol protagónico, pues se rescataron aldeas dispersas y subdesarrolladas hasta convertirse en una poderosa alianza de naciones que cambió para siempre la historia de la humanidad, convirtiéndose en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, igualmente conocida como URSS, un estado integrado por quince naciones que llegaría a ser la otra superpotencia en el mundo ante los EE.UU.

 

Desarrollo de la Revolución rusa

La primera revolución rusa tuvo lugar en febrero. En el caos que se había originado, el zar Nicolás II se dio cuenta de que no poseía poder militar suficiente para combatir la revolución y vio que su única solución era abdicar.

 

En este momento, un gobierno provisional asumía el control del país (gracias a la unión momentánea de socialistas y demócratas). El objetivo de este gobierno provisional era aportar unos cimientos sólidos para la celebración futura de elecciones democráticas.

 

En un principio los soviets, que eran organizaciones formadas por obreros y sectores socialistas más radicales, dejaron al gobierno provisional realizar sus funciones, con el objetivo de asentar la revolución e impedir un posible regreso zarista.

 

Sin embargo, pronto los soviets comenzaron a separarse del gobierno provisional y se dio una lucha de poderes. El gobierno provisional poseía el parlamento y el poder del Estado, mientras que los soviets tenían el apoyo de obreros y de crecientes sectores de izquierdas.

 

Esto terminó desembocando en la Revolución de Octubre, en la que trabajadores soviéticos formaban el partido bolchevique, dirigidos por Lenin, derrocaban al gobierno provisional y constituían finalmente un gobierno socialista. La Revolución de 1917 marcaba así el inicio de una nueva etapa para la URSS, una etapa que se desarrollaría a lo largo de todo el siglo XX, hasta su disolución en el año 1991.

 

 

Brígido Torrealba/Ciudad VLC

Deja un comentario