«Cuatro Jazz Project, un diálogo con los géneros musicales», por Vielsi Arias

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Vielsi Arias, autora de la columna de Ciudad Valencia "Ciudad Escrita"

Cuatro Jazz Project, un diálogo con los géneros musicales.

Entrevista a Johhan Hernández

 

Johhan Hernández es un joven músico valenciano, productor audiovisual, entusiasta de proyectos colectivos, continuó la tradición familiar y desde muy niño se inició en la aventura de vivir como un profesional de la música. Egresado de la escuela Echeverría Lozano y de la mención música de la carrera de educación de la Universidad de Carabobo, se ha dedicado a investigar los géneros de la música venezolana, camino que le llevó a desarrollar su nueva propuesta: Cuatro Jazz Project, un intento de universalizar el cuatro y su cercanía con otros géneros como el jazz, el merengue, el bossa nova, entre otros, a través de un repertorio que nos permite establecer un diálogo transgeneracional y una hibridez donde se encuentra, magistralmente, varios géneros musicales. Lo hemos invitado a conversar en nuestra columna para conocer su propuesta.

 

 

La música, desde niño

 

Desde niño, me inicié en la música porque mis padres son músicos, pero en la adolescencia comencé a componer temas. Escribía bastante. Leía de todo; recuerdo que mis padres me inscribieron en formación deportiva, en La Isabelica, entrenaba por las mañanas y en las tardes tenía clase de aula, pero yo en las mañanas me escapaba y me iba a la biblioteca Manuel Feo La Cruz. Me quedaba allí leyendo, recorría todas las salas y cuando llegaba la hora de clase me iba al liceo. Estudié guitarra clásica y eléctrica. La guitarra era mi instrumento para componer. En esos tiempos escuchaba rock y fundé una banda llamada Efluvio, con grandes hermanos que hoy andan por el mundo. Estudié música en la escuela Echeverría Lozano y cursé la licenciatura en educación mención música por la Universidad de Carabobo. Cursé estudios en el Tecnológico de Música Valencia (TMV) de guitarra eléctrica y en una ocasión tuve la dicha de ver en vivo al maestro Alirio Díaz. Eso me impactó.

En mis inicios desarrollé mi don de compositor. Fundé junto a mi hermano la Fundación Sur Melodía, que hoy se mantiene, la escuela Artmónico Estudios Musicales, junto a su actual directora, Carolina Marín; fundé un proyecto musical que se llamó Fuerza Natural, por donde pasaron muchos músicos, que hoy son extraordinarios y andan haciendo historia con la música. Como consecuencia de la situación económica me mudé a Puerto Cabello, vendí mi guitarra para comprar una computadora de alto rendimiento, que me permitiera trabajar, en lo que se convirtió para mí en una nueva carrera: el cine y el audiovisual. Me quedé solo con el cuatro pequeño que me habían regalado y en el tiempo libre me sentaba a improvisar. Con el tiempo descubrí que tenía una propuesta con este instrumento y así nació Cuatro Jazz Project.

 

Influencias

 

Mis influencias son bastante amplias: música venezolana, la trova cubana, la llamada canción necesaria, el rock clásico y alternativo, la música latina y caribeña y por supuesto el jazz.

He arreglado temas como ¡Oh fortuna! de Carmina Burana, he hecho improvisación sobre el swing, funk, rock and roll y groove (género del jazz). Temas como Entre dos aguas de Paco de Lucia, Bellie jean de Michael Jackson, fusión latina y rock latino: Carlos Santana, Guaco, Alejandro Sanz, merengues de Juan Luis Guerra, el bossa nova y el Blue Bossa; Here come the sun de The Beatles, Shape of my heart de Sting. Tengo un especial de The Beatles, que aspiro sea disco y libro; Under presure de Queen.

 

 

Vivir para la música

 

Ser músico es una decisión, porque al final hay quienes tenemos facilidades para la música otros no, pero ejercer la carrera musical es algo difícil desde el punto de vista socioeconómico, es una aventura, hay que enfrentarse a paradigmas y a una realidad social muy dura para poder mantenerse en el camino de la música. La decisión es ética, del alma y cuando uno tiene ordenadas sus ideas y su compromiso con hacer lo que uno ama y la fe y certeza de que al final lo que importa en la vida es hacer lo que uno ama, entonces uno decide asumir como profesión la música. Gracias también a Dios, a la pachamama, la familia y a los amigos que terminan de convencerse y mantenerse en ese camino tan complejo.

 

Cuatro Jazz Project

 

Pienso que el resultado de la necesidad y de la pasión por mantenerme en el camino de la música y usar el instrumento como un medio de comunicar. Allí están las bases, es una síntesis de lo que yo soy: un investigador del folclor porque soy un músico formado en lo académico, pero también soy un músico de guataca, de la improvisación, de la calle, soy un músico que tiene todos esos elementos de aprender en la calle, pero también de estudiar. Cuatro Jazz es esta suerte de lograr sintetizar en una propuesta de lo que soy, también de las angustias porque hay siempre en mí una búsqueda por compartir, enseñar, rescatar el patrimonio y el cuatro venezolano es un patrimonio que a nivel latinoamericano no es muy valorado. Es un instrumento con una plasticidad maravillosa y bueno queremos dar el aporte. Hay unos cuantos cuatristas que están haciendo ese trabajo y yo me sumo a esa universalidad del cuatro, en su forma de ser y ejecutar su repertorio.

 

El cuatro y los otros géneros musicales

 

Quien dialoga con los géneros es el músico y todo instrumento puede dialogar con cualquier género y el cuatro no está fuera de eso. Porque al final el cuatro es una herramienta. Tiene una maravillosa extensión en la percusión, en la técnica, en la melodía, porque es un instrumento muy melódico, aunque desde el punto de vista melódico, hace falta desarrollar instrumentos más adecuados para su ejecución, sin embargo hoy día hay luthiers que hacen instrumentos maravillosos donde la ejecución melódica en el cuatro es muy hermosa, pero por ser instrumentos especializados, no es de tan fácil acceso, entonces un niño o una familia que sus prioridades son otras, comprar en un instrumento no pasa por su mente. Si el niño tiene un instrumento en sus manos que no es tan sonoro, allí ese instrumento tiende a ser más percutivo, más acompañante. En la búsqueda de la universalidad del instrumento hay que abrir un compás, hay que impulsar gente conocedora e industrializar. Tenemos una realidad y es que gran parte de los elementos que se necesitan para la fabricación del cuatro no se hacen acá y no hay todavía una industria para producción de cuerdas de los cuatro venezolanos con el centimetraje correcto. Hay una discusión al respecto. La universalidad del cuatro pasa por una serie de factores que no están meramente en el campo musical sino que uno como músico también debe empujar otras realidades para que este instrumento se convierta en una guitarra más, que hoy día la guitarra está presente en casi todos los géneros a nivel mundial.

 

Las nuevas generaciones

 

Siempre hay una inquietud en mí por aportar y conectar a la juventud. Si alguien quiere hacer salsa, merengue, rock, reggae, cualquier género pueda pensar en un cuatro como su fórmula, como instrumento base para pensar y desarrollar. Aquí no se trata de un folclorismo, sino que el cuatro puede hacer ese trabajo y en ese sentido está subvalorado porque cuando pensamos en otros géneros, comenzando por las escuelas de música, cuando enseñan cuatro, enseñan solo el folclor o enseñan solo el cuatro concertistas, pero todo apunta hacia el cuatro en sí mismo, es una especie de endocuatrismo (risas) no sé si cabe el término. No es centrarnos en el cuatro, no es sonar las canciones en el cuatro, es al revés es incorporar el cuatro en el repertorio universal, porque una vez que hacemos eso tocamos a las nuevas generaciones para que cuando estudien cuatro, estudien cualquier género o un repertorio más amplio y eso nos va a permitir diversifica y hacer viajar el cuatro a cualquier parte del mundo de forma mucho más natural.

 

Johhan Hernández y su Cuatro Jazz en la 4ta. Expo Cultura Carabobo, el pasado jueves 8 de diciembre en el Museo de Arte Valencia (MUVA)

 

Proyectos

 

Se han hecho propuestas con la productora para mostrar la iniciativa, a través de redes sociales donde la gente puede disfrutar. Estoy definiendo cómo voy hacer el disco, estoy pensando en un disco. Hacer un disco es un compromiso grandísimo, en lo profesional y económico. Hay una propuesta con el maestro Juan Carlos Sanz que es uno de los cuatristas más interesantes del cuatro clásico, un barquisimetano de los mejores cuatristas del país, a él le gusta mi trabajo, y me hizo la propuesta de hacer un libro, un cancionero pero bajo un repertorio, es un cancionero del jazz como género. Es una propuesta interesante que vamos a desarrollar el año que viene.

Aspiro montar una banda para espectáculos, para poder sonar en grandes espacios y bueno darle esa alegría y ese repertorio al país. El cuatro no tiene la gran demanda, aquí hay se toca el instrumento, pero muy de festival, vamos a ver si logramos popularizar el cuatro en todas las generaciones. Espero poder montar una banda, ha sido difícil porque es una propuesta tan personal me toca seleccionar muy bien a los músicos y que logren interpretar lo que yo quiero.

 

 

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 Vielsi Arias Peraza, Valencia, Venezuela (1982), docente egresada de la Universidad de Carabobo (UC) Mención Artes Plásticas. Ha publicado Transeúnte (2005), colección Cada día un Libro, editorial El Perro y la Rana; Los Difuntos (2010), editorial Fundarte, galardonado con Mención Honorífica Premio Nacional Estefanía Mosca; Los Difuntos (2011), reedición del sistema de imprentas regionales de Carabobo; La Luna es mi pueblo (2012), editorial El Perro y la Rana; Luto de los árboles (2021). Ha publicado también en distintas revistas nacionales literarias y académicas como: Cubile, A plena Voz, Revista Estudios Culturales UC, entre otras. Actualmente coordina la Plataforma del Libro y la Lectura del Ministerio de la Cultura en el estado Carabobo.

 

  

Ciudad Valencia / Foto de la autora por Luis Felipe Hernández