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Armando José Sequera, autor de la columna: Carrusel de Curiosidades

El hiperespacio, un atajo cósmico… Para los autores de ciencia ficción, el hecho de que las distancias entre las estrellas son de decenas, centenas y hasta muchos miles de años luz se convirtió en un problema argumental en los inicios de este tipo de literatura.

Significaba que, para ir de un sistema solar a otro y, por supuesto, de una galaxia a otra, hacía falta toda una vida o la existencia de múltiples generaciones de viajeros, cuyas vidas estaban determinadas por ese único propósito.

Sin embargo, gracias a cálculos geométricos muy serios, desde mediados del siglo XX, tal problema se solucionó de un modo lógico y coherente, con la creación de una dimensión –por ahora, fantástica–, llamada hiperespacio.

Gracias al hiperespacio, los personajes de los cuentos, novelas y películas de ciencia ficción recorren gigantescas distancias en lapsos muy breves de apenas horas o días. Ello pese a que tales distancias son tan grandes que se cuentan en años luz y parsecs.

 

el hiperespacio-carrusel de curiosidades

Un año luz es el espacio que recorre la luz a lo largo de un año, esto es, 9.46 billones de kilómetros, aproximadamente. Tal número no cabe en nuestra imaginación: nada menos que 9.460.730.472.580.800 km. Una reducción matemática lo deja en 9,46 × 1012 km.

Si eso nos parece enorme, he aquí que un parsec equivale a 3,26 años luz.

Ahora bien, ¿existe en verdad el hiperespacio? Antes de responder, vale la pena comprender a qué nos referimos cuando lo mencionamos.

Para explicar qué es el hiperespacio, el escritor ruso estadounidense Isaac Asimov recurrió a la siguiente analogía. Imaginemos una superficie de dos dimensiones como, por ejemplo, una hoja de papel plana y muy grande, en la que hay dos puntos, uno a seis pies del otro. Es decir, a 182,88 centímetros.

Imaginemos también que en uno de los dos puntos se encuentra un caracol que se desplaza a la velocidad de un pie por hora. Para recorrer el espacio entre el primer punto y el segundo, es obvio que el caracol necesita seis horas.

Pero si doblamos la hoja de papel, poniendo casi en contacto sus dos caras, la hacemos tridimensional. Como ahora la distancia es de una décima de pulgada, el caracol solo necesita medio minuto para ir de un punto al otro de la hoja de papel.

 

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Esta idea de la hoja de papel doblada sobre sí misma fue trasladada por los escritores de ciencia ficción al espacio interestelar, pese a que este no es bidimensional –como es sabido, posee tres dimensiones–, ni sabemos cómo doblarlo sobre sí mismo.

La imaginación, aplicada a la noción de hiperespacio, permite realizar tal doblez, de modo que la distancia a recorrer entre dos puntos se reduce sustancialmente.

Por ahora no se ha podido comprobar en la práctica si esta noción geométrica en verdad puede aplicarse a los viajes espaciales.

Recordemos, sin embargo, la célebre frase del escritor francés Julio Verne: “Si un hombre se imagina una cosa, otro la tornará en realidad”.

 

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Armando José Sequera es un escritor y periodista venezolano. Autor de 93 libros, todos publicados, gran parte de ellos para niños y jóvenes. Ha obtenido 23 premios literarios, ocho de ellos internacionales (entre otros, Premio Casa de las Américas, 1979; Diploma de Honor IBBY, 1995); Bienal Latinoamericana Canta Pirulero, 1996, y Premio Internacional de Microficción Narrativa “Garzón Céspedes”, 2012).

Es autor de las novelas La comedia urbana y Por culpa de la poesía. De los libros de cuentos Cuatro extremos de una sogaLa vida al gratén y Acto de amor de cara al público. De los libros para niños TeresaMi mamá es más bonita que la tuyaEvitarle malos pasos a la gente y Pequeña sirenita nocturna.

«Carrusel de Curiosidades se propone estimular la capacidad de asombro de sus lectores».

 

Ciudad Valencia / Foto del autor: José Antonio Rosales