«El mundo laberíntico de Geraldina Colotti» por José Carlos De Nóbrega

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«Nada es casual. Relatos en la distancia» (2022) de Geraldina Colotti es una reunión de cuentos desconcertante pero a la vez muy seductora. En la medida ascendente y subterránea que hacíamos su lectura, nos fue atrapando y ganando en complicidad lúdica.
No pudimos soltar su corpus hasta pasearnos a lo largo de sus 70 cuentos-pasadizos breves. Se nos vino a la mente eidética y onírica en vigilia, la arquitectónica laberíntica de Piranesi habitada por los humanoides de De Chirico.
Los textos de una página y los microrrelatos que nos evocan la contundente agudeza de Monterroso, se mueven entre la prosa poética y la narrativa experimental vitalista que desdicen o abominan de la retórica universal hueca. Constituye un reportaje en registros y climas diversos del mundo bizarro que nos atribula el primer cuarto del siglo XXI.
Los primeros compases de este conjunto sinfónico atonal, recrean entre la aspereza y la ternura del compromiso libertario, las experiencias carcelarias de los activistas políticos. «Esca-Bel» y «El saguaro» se empalman con la crudeza y la rebeldía indómita de «El Apando» y los cuentos y las crónicas de José Revueltas, reo político desde muy joven.
En este caso, Colotti nos habla a solas de tal cautiverio que transforma a su protagonista en cactus espinoso y resistente por vía de la cosmogonía indígena centroamericana. Es una voz europea, heredera de Gramsci, que repudia la hegemonía eurocéntrica y se asimila a la lengua subversiva de Nuestra América.
«Paranoia» es un fresco ambiguo, de donde traspapelar historias médicas equivale a la transmigración del alma enferma que va de la gitana a su compañera de vil y misógino presidio.
La lucha política armada y discursiva, alusiva no pocas veces a las Brigadas Rojas en la Italia de los 70’s, se convierte en un muy crudo Relato Épico que apuesta por la poética virulenta de Pasolini y las atmósferas narrativas en el que el contexto escurridizo de la realidad histórica colinda con lo fantástico y lo surrealista, digamos también fluencia del cine de los Taviani y el muy esencial de Fellini.
«La liebre» es una crónica del enfrentamiento entre guerrilleros urbanos y policías en clave de Bestiario: el animalito es catalizador y metáfora viva de esta cacería inmisericorde entre depredadores humanos. «La lección» pertenece al ámbito de la polémica ideológica, esto es una crítica sadomasoquista impostada a la Educación y sus alfileres alienantes.
«El panfleto» se refiere a la lucha armada y propagandística de los 80’s, los pasquines comunistas de ese entonces quedan bajo la curaduría de una anciana partisana de la resistencia al primer fascismo de Mussolini y Hitler. Pertinente advertencia a las mutaciones totalitarias de este siglo XXI.
No podia faltar el terco relato en absoluto desacato al reino de este mundo, «Un fantasma recorre», breviario comunista y parodia entre Ionesco y Beckett en el que le arrebatan a Carlito Marx la sábana, ello a los fines propagandísticos embusteros de la Contrarrevolución.
Como lo expresó con sorna el cineasta Nani Moretti, Marx y Freud vocean la compra y venta de sus frutos en el mercado periférico, circo y carnavalización de nuestro muy bien amado pueblo trabajador.
Es de una evidencia impune y revoltosa que Geraldina Colotti sea aguda lectora de su tiempo y de la literatura occidental que nos explica esplendor, decadencia y contingencia civilizatorios. Nos topamos y golpeamos con las puertas de cristal anti-balas, cuando cita e interpreta la política ficción de George Orwell en «1984» y «Rebelión en la Granuja».
«El factor K» y «Re-belde» son ejercicios intertextuales del más divino e inquietante cinismo. La granja disonante del escritor y periodista inglés se adhiere al clima absurdo de «El proceso de Kafka» contado por sí mismo y por el esclarecedor ensayo de Canetti.
En tanto que el diálogo disonante entre la abuela Jet y su nieta Qun excede la conversa socrática, la cueva de Platón y la distopía del Gran Hermano, en el ciberespacio o hipermundo estremecido por el afán anarquista de ese par de avatars féminas Re y Belde. Nuestra escritora, pues, conoce y sabe que cada Utopía trae aparejada su Contra-libro, permítase aquí la cita entre Borges e Ítalo Calvino.
Nos complace sobremanera que Colotti nos sacuda la cabeza, el corazón y las tripas, apelando a metáforas audaces y espinadas como rosas entrañables.
Los microrrelatos se nos hacen agua impúdica y aforismos muy picantes en el paladar del que lee con mordaz placer. Al igual que Lichtemberg, Gracián, Monterroso y el contraescritor venezolano Gabriel Jiménez Emán, se trata con ingenio, poesía y comedia del arte las villanías del entorno en la bizarría aparente del lenguaje.
La prosa de esta escritora italiana enamorada de América Latina, ronronea y hace de las suyas como gata cortazariana y montés en un penthouse asombroso.
Derrama el vino en la alfombra y deja mordiscos y muescas en el mobiliario de caoba y el cableado electrodoméstico.
Ello edificando su Museo de la Paradoja, ready made satírico, voluptuoso y amoroso a contracorriente de mausoleos blanqueados como los descritos por Cristo en sus alocuciones y parábolas. Vale esta apóstata y liberadora incursión en el mundo laberíntico de Geraldina Colotti.
No teman los lectores quedar al amparo de este Aquí y Ahora que vindica la sala cálida y sabrosa del excitante Purgatorio jamás arrebatado por teólogos infelices.

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José Carlos De Nóbrega es un ensayista y narrador venezolano (Caracas, 1964). Licenciado en Educación, mención Lengua y Literatura, de la Universidad de Carabobo (UC). Ha publicado los libros de ensayo Textos de la prisa y Sucre, una lectura posible, ambos en 1996, y Derivando a Valencia a la deriva (2006). Fue director de la revista La Tuna de Oro, editada por la UC. Forma parte de la redacción de la revista Poesía, auspiciada por la misma casa de estudios. En 2007 su blog Salmos compulsivos obtuvo el Premio Nacional del Libro a la mejor página web. En el año 2021 ganó el concurso de Ensayo de la VII Bienal Nacional de Literatura Félix Armando Núñez y el concurso de Crónica de la V Bienal Nacional de Literatura Antonio Crespo Meléndez, convocado por el Ministerio del Poder Popular para la Cultura, por intermedio del Centro Nacional del Libro (Cenal) y la Casa Nacional de las Letras Andrés Bello.

 

 

 

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