“Elección UBCH-PSUV reafirma fortaleza del poder popular” por Christian Farías

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Es indudable que el comandante Hugo Chávez no aró en el mar; sino en la tierra firme e indómita de los indígenas, los negros y los mestizos que conforman toda nuestra historia, nuestra geografía socio-cultural y política, llena de latigazos y resistencia, sometimiento y rebelión, demagogia opresora y participación revolucionaria, populismo estafador y protagonismo liberador.

Chávez vive y la patria sigue, porque con Chávez y con Nicolás, la revolución liberadora y socialista no ha tenido, no tiene, ni tendrá vuelta atrás, muy a pesar de los pesares de diversos signos, de los zorros y camaleones que siempre se han coleado y se colean hoy para destruirnos desde adentro, como el paradigmático caballo de madera de Ulises y sus guerreros en el corazón de Troya.

Sin embargo, la historia universal de los últimos cien años indica que cuando un proceso revolucionario es original y profundo, pertinente y victorioso, siempre será indestructible, como lo evidencian las revoluciones de Rusia, China, Cuba, Corea, Vietnam, Irán, Nicaragua y ahora Venezuela, seguida de Bolivia, Brasil, Argentina y seguramente Colombia, bajo el liderazgo lúcido, inteligente y bolivariano de su actual presidente Gustavo Petro.

En el marco de esa misma temporalidad de revoluciones victoriosas hasta hoy, es pertinente destacar que después de haber logrado ser el imperio más poderoso de la historia de la humanidad (en lo económico, tecnológico, militar, geo-político, mediático y cultural), los Estados Unidos de Norteamérica vive hoy su propio proceso de decadencia irreversible, estructural y sistémica.

La hegemonía monetaria (el dólar gringo) va en picada. Su supremacía tecnológica-militar-destructiva ha sido superada por la de Rusia, tal como se muestra en la actual guerra de Ucrania. Su modelo de dominación geo-política en Nuestra América y el Caribe está agotado, desmoralizado y desprestigiado por sus propios gobernantes, sin más nada que ofrecer sino violencia, agresión y guerras.

La Colombia de hoy, con el nuevo presidente bolivariano Gustavo Petro, es la representación más genuina y actualizada del avance y fortaleza revolucionaria y liberadora de las fuerzas democráticas y patriotas de nuestro continente. En contraste, tenemos el vergonzoso agotamiento del modelo de gobernanza norteamericano, tal como lo vio el mundo entero en la transición violenta, sangrienta y traumática del presidente saliente, Donald Trump, y el entrante, Joe Biden.

Frente a ese drama de la decadencia imperialista y ubicado en la perspectiva de la dialéctica del tiempo (pasado, presente y futuro), nuestro presidente Nicolás Maduro, en su condición de máximo dirigente del PSUV, ha venido orientando y desarrollando victoriosamente, una línea de trabajo estratégico sistémico, para la renovación total de la estructura política y organizativa del PSUV en todas sus instancias y de cara a los nuevos retos y desafíos de nuestro proceso revolucionario para el periodo 2024-2030.

En ese sentido, el pasado 14 de agosto, nuestro presidente expresó a través de los medios de información lo siguiente: “Hemos revisado tres líneas de acción profunda y la renovación de los liderazgos de las bases, que son prioridad dentro de las 3R.Nets. Las líneas son las siguientes:

Primero: El 1×10 del Buen Gobierno y PSUV como partido gobernante y todos los eventos que eso implica de críticas y autocriticas y alertas a tiempo.

Segundo: La nueva maquinaria para la nueva mayoría política y electoral para futuros escenarios 2024-2030.

Tercero: Las nuevas alianzas y el fortalecimiento y consolidación del Congreso de la Nueva Época, como estrategia de unidad de todo lo que pueda ser unido contra el enemigo principal de la Patria: el imperialismo norteamericano”.

En la primera línea es claro que la gestión del gobierno, se orienta hacia un proceso de revisión permanente con base en la crítica y la autocrítica revolucionaria. Para ello, ha puesto en marcha El 1×10 del Buen Gobierno, cuyos resultados ya son notorios en muchas comunidades y sectores populares de toda la República.

En la segunda línea, referida a la nueva maquinaria para la nueva mayoría política y electoral para futuros escenarios 2024-2030, es donde se ubica la importancia y el sentido estratégico de todo el proceso de renovación de los liderazgos y estructuras de trabajo organizativo en las comunidades en torno a sus respectivos centros de votación, en tres niveles: jefes de calle, jefes de comunidad y jefes de la UBCh.

La UBCh es una estructura sustentada en el modelo del Punto y círculo, puesto en marcha por el comandante Chávez, concebido para dos objetivos fundamentales: el primero, desarrollar el trabajo de atención y protección social permanente de las familias en cada comunidad de todo el territorio nacional, que conforman esa especie de círculo alrededor de su respectivo centro de votación del CNE que funciona en una institución escolar de cada comunidad.

El segundo objetivo es garantizar el trabajo político para la victoria electoral en cada centro de votación oficial del CNE, que funcionan como El Punto central del círculo formado por la urbanización, el barrio, el caserío, el sector, los conjuntos residenciales o edificios.

De manera que cada centro de votación es el punto o núcleo central del trabajo político para obtener el voto de cada elector o electora de esa comunidad; y todos los votantes de ese centro, conforman el círculo donde se realiza todo el trabajo social de la cada UBCh.

Es muy importante destacar que la estructura de la UBCh está formada por diez (10) personas, líderes o liderezas, militantes del PSUV y cada una es responsable de desarrollar una línea o área de trabajo social con otros militantes o amigos, simpatizantes o colaboradores, que pertenecen a esa comunidad.

De acuerdo con el Decálogo original de las Unidades de Batalla Hugo Chávez (UBCh), las funciones básicas y estratégicas son las siguientes:

 

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1.- Estudiar y practicar la doctrina de la ética y la política chavista. Sin esta herramienta básica, el militante de base estará perdido o extraviado y no podrá cumplir los objetivos de la revolución social, política y cultural de su propia comunidad.

2.- Fortalecer y expandir cada día más la vanguardia en las UBCh. Esto quiere decir, esforzarse por aprender y aplicar bien su papel de dirigente social y político de su comunidad.

3.- Asumir el compromiso histórico de colocarse a la vanguardia de la unidad y organización de todas las fuerzas sociales y políticas de la Revolución en su comunidad para fortalecer el Poder Popular. Para ello debemos sustituir el sectarismo excluyente por la amplitud incluyente, en el trabajo social comunitario.

4.- Ser elemento permanente de propaganda y movilización en torno al Plan de la Patria y los logros de la Revolución Bolivariana para fortalecer la conciencia independentista, soberana, liberadora y socialista de nuestro pueblo en cada comunidad, siguiendo la fórmula de punto y circulo.

5.- Defender los logros y los avances de la Revolución, así como combatir en cualquier terreno, teórico o práctico, a los enemigos de la Patria.

6.- Ejercer tareas de contraloría social en su comunidad para prevenir, anular y sancionar cualquier desviación burocrática o irregularidad moral y ética, política u organizativa, que atente contra los intereses y el bienestar de la comunidad.

7.- Asumir el compromiso de ponerse a la vanguardia de todos los programas sociales del gobierno nacional, regional o municipal, en beneficio y fortalecimiento de la Red de Hogares de la Patria y todas las familias de la comunidad.

8.- Ser el vínculo entre la comunidad y el gobierno revolucionario nacional, regional o municipal para lograr la solución de los problemas más sentidos y participar activamente en el gobierno de Calle.

9.- Asumir el compromiso de colocarse a la vanguardia en la conformación y activación permanente de todas las formas de organización y lucha de toda la comunidad: movimiento de mujeres, madres del barrio, los comités de salud, el 1×10 social, las Bricomiles, etc.

10.- Organizarse y cumplir las tareas para ganar las elecciones. Nuestra revolución es pacífica, democrática, participativa y protagónica; liberadora, independentista y anti imperialista, constitucionalista y fundamentada en el poder político legitimado por la mayoría del voto universal, directo y secreto de todo el pueblo. Por esa razón, nuestra principal tarea estratégica es ganar cada elección nacional, regional, municipal, parroquial o comunitaria.

Estas 10 líneas de acción teórica-práctica solo es posible desarrollarlas exitosamente con base en la formación socio-política y metódica, de manera sistemática, consecuente y permanente, a partir de la doctrina del Libertador Simón Bolívar, el pensamiento de Simón Rodríguez y la acción liberadora de Ezequiel Zamora.

Igualmente, la nueva doctrina y la acción de gobierno liberadora y socialista, puesta en marcha por el comandante Hugo Chávez y continuada hoy por el presidente Nicolás Maduro, aún en medio de los más hostiles ataques criminales del enemigo imperialista norteamericano y las burocracias ineficientes y corruptas de la estructura del viejo Estado burgués que aún convive con las estructuras creadas por la revolución comandada por Chávez: el Sistema de Misiones y Grandes Misiones Sociales.

Un tercer componente de la formación está establecido en la CRBV, el proyecto de país que estamos construyendo con base en El Plan de la patria y todo el sistema de protección, participación y protagonismo histórico social de las comunidades organizadas, establecido en las Leyes del Poder Popular, Comunas y Consejos Comunales.

La formación socio-política permanente abarca todo el conocimiento necesario, del pasado como del presente y el futuro de la realidad histórica de Venezuela, América y el mundo en general.

Ubicados en ese contexto, es importante destacar que el país entero, pudo presenciar el pasado sábado 03 de septiembre de 2022, y ser testigo natural de la elección de los nuevos y nuevas dirigentes de las Unidades de Batalla Bolívar-Chávez, UBCh

Con esta jornada se cierra el ciclo de renovación y repotenciación de la estructura de base que tiene la función de ser la vanguardia directa, democrática, participativa, popular y orgánica del PSUV en las comunidades organizadas en todo el territorio de la República.

Semanas antes, el sábado 27 de agosto, se realizaron las elecciones de los jefes de comunidad; y antes, el sábado 20 de agosto, fue el inicio del proceso con la elección de los jefes de calle en cada una de las mil y tantas comunidades.

Debe quedar grabada en nuestra memoria colectiva, esta hermosa y proteica experiencia de democracia directa, participativa y protagónica del propio pueblo generoso y valiente, batallador y constructor de leyendas, cuentos, relatos de héroes y heroínas, de batallas y libertades en nuestra épica del siglo XXI.

Somos un pueblo que canta y llora sus penas con mirada firme y sostenida hacia el horizonte de sus mares y su propia vida preñada de sueños y esperanzas irreductibles, que se van fraguando como nuevas realidades al amparo de sus mejores dirigentes; hombres y mujeres de lucha, batallas y victorias.

Con esta jornada, se cierra el proceso de renovación de los jefes de calle, jefes de comunidad y jefes de UBCh. Cada una de esas tres instancias tiene sus propias y particulares funciones; pero, a su vez correlacionadas como un todo coherente y cohesionado como Sujeto histórico del proceso revolucionario liberador y socialista.

En definitiva, en este proceso se eligieron 265 mil jefes de calle, más de 46 mil jefes de comunidad y más de 14 mil jefes de UBCh, lo que da un total de 325 mil personas (hombres y mujeres, jóvenes y mayores, blancos, negros, morenos, pobres, clase media, ricos) que son militantes de base del PSUV con funciones de dirección política socio-comunitaria.

El otro logro importante de esta elección popular del liderazgo de base del PSUV, fue la participación masiva no solo de la militancia, sino también de pueblo opositor y pueblo independiente que, con su voto expresaron su reconocimiento a nuestros y nuestras dirigentes, en sus respectivas comunidades.

Numéricamente, en la elección de las UBCh se maneja un promedio de participación de 1400 electores por cada uno de los 14.262 centros de votación de todo el país, lo que da más o menos 5.000.000, lo cual es un buen indicador de la fortaleza cuantitativa que hoy tiene el liderazgo popular-comunitario del PSUV. Es un buen indicador para el 2024.

Es muy importante destacar que de ese total de 325 mil lideres-liderezas de todo el país, el 58% fue renovado y el 42% fue ratificado. Esto evidencia una saludable relación de equilibrio en la dinámica de renovación y reafirmación del liderazgo en función de la mayor y mejor eficacia socio-política comunitaria del partido a favor del pueblo organizado.

Finalmente, debemos subrayar que con esta jornada se evidencia una inmensa fuerza cuantitativa y cualitativa, que consolida al PSUV como la vanguardia política, revolucionaria, popular, indestructible y activa, por encima de sus fallas, errores y desviaciones que ya conocemos.

Lo históricamente trascendente y válido en el PSUV de hoy es su fuerza y energía constructora de un poderoso Poder Popular organizado y al mismo tiempo, sigue siendo la vanguardia del pueblo bolivariano chavista, verdadero y auténtico Sujeto Histórico del actual proceso liberador anti imperialista, soberano y profundamente democrático.

La meta final, estratégica e irreductible, sigue siendo el socialismo bolivariano del siglo XXI: aspiración colectiva y mayoritaria de nuestro pueblo, gran legado supremo del comandante Chávez y nueva épica indestructible y en victoria encabezada hoy por nuestro presidente Nicolás Maduro. He allí la verdad y la trascendencia de esta jornada electoral popular de este tiempo histórico.

 

Christian Farías / Ciudad Valencia