Shajarah Tayyebeh

Una propuesta: Una escuela de niños y niñas de cada país debería llevar el nombre de Shajarah Tayyebeh.

Recordemos Lídice, el pueblo destruido en su totalidad por los nazis y que en su conmemoración, y para que no fuera destruido también su recuerdo, en cada país del mundo hay un Lídice (en Venezuela, cerca de Catia).

Los niños y las niñas son el presente y el futuro. En irán, en este caso niñas, fueron asesinadas mucho más de una centena de ellas en momentos en que estaban en su escuela; víctimas del armamento guiado de alta precisión, probablemente del ejército norteamericano (la investigación está en curso, los medios como Reuters y NYT se pronuncian por un origen estadounidense).

En cuanto a salud pública, las muertes infantiles son las más graves, pues son más años de vida perdidos: vida que no se vivirá, y tratándose de niñas, vida que no se reproducirá…

En esa zona, el Medio Oriente, la matanza de niños por parte de Herodes, hace más de dos mil años, tiene una amplia y profunda carga simbólica en la espiritualidad occidental.

 

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Los niños y las niñas son víctimas colaterales de la guerra, pero aquí parece ser un objetivo buscado para desmoralizar al «enemigo», pues se trata de armas de alta tecnología caracterizada por su precisión, que así como eliminaron selectivamente a la dirigencia del momento en Irán, también escribieron un mensaje con sangre de niños a los dirigentes del futuro.

La muerte de esas más de 170 niñas en un solo día y lugar no puede pasar debajo de la mesa ni ser borrada en las arenas del desierto. Proponemos que en cada país una escuela primaria lleve su nombre: Shajarah Tayyebeh, el nombre de esa escuelita de la población de Minab al sur de irán.

Porque niños y niñas fuimos todos, porque Simón Bolívar fue de los primeros que trataron de regularizar las guerras con leyes, y porque los niños y las niñas del mundo son lo más importante del planeta. Y lo contrario de la guerra es el amor, y los niños y niñas son productos del amor.

Elevamos hoy nuestra propuesta al Ministerio del Poder Popular para la Educación venezolano, para ver la posibilidad de poner dicho nombre a una escuela primaria de cada estado de nuestro país.

Y una vez más entendemos la Diplomacia de Paz llevada adelante por nuestro Gobierno Bolivariano, que evitó que sucesos como estos hubiesen podido tener  lugar entre nuestros niños y niñas, de ahí nuestra empatía y sincera solidaridad.

 

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Ciudad Valencia/RM