Salustio González Rincones, “Otal Susi”, como firmaba sus libros tal vez para diferenciarse del historiador romano de la antigüedad –de igual nombre y protegido por César–, es quizá el primer gran referente individual de la vanguardia poética en Venezuela, y de las primeras referencias de ese fenómeno poético literario en castellano. La “Carta a su madre que estaba en Nueva York”, de 1907, es considerada por la actual crítica literaria como el inicio de la modernidad poética en el país.

El pasado 6 de mayo, en la Plaza Bolívar de Valencia, teniendo como marco la 19ª edición de la Feria Internacional de Libro de Venezuela (FILVEN), capítuto Carabobo, fue presentado el libro “Obra (in) completa” del poeta Salustio González Rincones, en un panel conformado por Pedro Téllez, Ángel García (quien previamente presentó el libro de Domingo Alberto Rangel “Los andinos en el poder”, recientemente reeditado por Vadell Hermanos), y el suscrito. Anotamos la casualidad de la presentación de este libro en Valencia el 6 de mayo, porque es la misma fecha del fallecimiento del poeta en 1933, año en que salió publicado póstumamente su libro “Balnai. Poemas de amor y desengaño”; el único que salió con su nombre, pues los demás aparecen firmados con su acrónimo, Otal Susi, al que le fue siempre consecuente.

Esta es la recopilación más extensa que se ha publicado de su obra; incluye la famosa “Carta a su madre que estaba en Nueva York” (1907), “Caminos Noveles” (1907), “La cascada asesina” (1907), “Llamaradas blancas”  (1907), “Trece sonetos con estrambote” (1922), “Corridos sagrados y profanos” (1922), “Siete sonetos de color” (1928), “La yerba santa, Kiu Chibatsa” (1929), “Viejo jazz” (1930), “Cantando germinan” (1932), “Balnai. Poemas de amor y desengaños” (1933).

Salustio González Rincones nació en San Cristóbal en 1894, el mismo año que Enriqueta Arvelo Larriva; perteneció al grupo La Alborada, junto a Rómulo Gallegos, y está en la atmósfera de la Generación literaria del 18 al lado de José Antonio Ramos Sucre. Fue en su momento el poeta más prometedor de esa promoción por su audacia creativa y formación iconoclasta, así como por su cáustico humor. Tenía una visión moderna, fresca y hedonista del hacer literario, pese al rigor y la precisión de su escritura.

Así como la obra poética de Ramos Sucre  encontró verdadera recepción en los poetas del sesenta, y la de Enriqueta Arvelo Larriva en la de los setenta, ochenta y noventa, es posible que un libro como Poesía (In) Completa de Salustio González Rincones encuentre en la sensibilidad poética del primer cuarto del siglo veintiuno, y en las generaciones recientes, los mejores receptores a su insólita escritura.

Obra (in ) completa de Salustio González Rincones. 1.a edición Fundación Editorial El perro y la rana. Edición y corrección: María López. Diagramación: Sonia Velásquez. Diseño de portada: Roberto Chávez Pavón. Imagen de portada collage, realizado utilizando portadillas y fotografías de las primeras ediciones de los poemarios del autor. Impreso en la República Bolivariana de Venezuela.

 

 

Versos de Balnai (Poemas de amor y desengaños)*

“Y el tren que iba silbando
como una flauta blanca!” (Estío)
*»Tú desenfado hería al pudor de la gente” (Estío)
“El estío agonizaba… De otoño tenía hipo…” (Estío)
“Qué duro es el recuerdo con su verde sudario / y qué largo el discurso de la tristeza bruna!”
(Tristitia rerum)
“Abeja de la triste colmena corrompida” (Envío)
“Ya vestida la tarde, como tú, de rosado” (Primavera)
“Rubia virgen, estéril cual las vírgenes locas” (Luna de miel)
“El placer tiene nubes en sus azules abras!” (Five o’clock tea)
“Como un ciego, mis manos descifraban tus formas” (El lago)
“Fue tan corto el instante de nuestro mutuo viaje” (El encuentro)

 

*Por datos ofrecidos por el autor, estos poemas están fechados en 1918. Se imprimen en Caracas (Ediciones Élite, 30 / 06 / 1933). Siendo una obra póstuma, Balnai, aparece con el nombre del poeta.

 

Carta de Salustio para su mamá que estaba en Nueva York (1907)

Empezada de esta carta, el veintinueve de octubre.
Desde anteayer no llueve.
Comienzo como es uso: mi querida mamá
Bendición. ¿Cómo vamos de vida por allá?
¿Has visto los jazmines pausados de la nieve?
Por aquí hace días que no llueve
duro; porque con las garúas diarias tenemos suficiente. ¿Continúas bien de salud deseada y preciosa?
¿Y con las manos coloradas en rosa?

 

*
Antes de seguir, salúdame a Antolina;
la hermana errante, ya casi newyorquina
y que de tanto andar por esas calles reales
olvidó mis encargos: parásitas, postales de Wagner. Yo no más le pedía
las del Buque Fantasma y la Tetralogía
y algunas otras que quisiera, y ningunas
de paisajes romántico donde hubiera sus Lunas.
*
Te escribo antes de la comida vegetal y monótona que mantiene mi vida.
Dios no desampara jamás a su criaturas:
(sobre todo si comen nada más que verduras!)
Ah! Olvidaba! He comprado mostaza.
Es picante. La como con la masa blanca de arroz y en el plato sonoro parece que ha caído una gota de oro!

 

*
¿Has paseado? ¿Viste cinematógrafos?
¿Oído a Caruso cantando en los fonógrafos?
(No es un rumor, o como dicen noise
tal suena en los His mater’s voice
de Spinetti) Aunque sean algo malos
los quisiera dar para regalos
de Inocentes. En diciembre ya vienen.
En esto hasta los viejos jugando se entretienen
Apuesto! (dicen) Ayer yo te cojí
por Inocente: Ji, ji, ji, ji, ji, ji!
(Dispénsame esa risa tan jocosa y tan franca
Pero es que el consonante hace la noche blanca!)*

 

*
Las muchachas gobiernan por semanas.
Siete días se levantan y miran las mañanas en el jardín tropezado de flores.
Si las vieras! De todos los colores hay. – Ya las enredaderas
están tupidas ¡qué verdes! Si las vieras!
Han comprado un gran saco de arroz. (Por el teléfono no se oye aquella voz
que pedía urgente: una libra remita el establecimiento llamado “Bodeguita”)

 

*
Esperan un descenso y comprar una caja
de jabón, ¡pero el jabón no baja!
Te digo con este jabón sano
Wilbur Wright hubiera construido
su aeroplano.
(Te digo “sano” porque gruesos letreros
gritan: “Espumoso. Jamás produce uñeros”.)

 

*
A pesar de haberle dibujado su marco
¡no salió premiado mi refulgente Arco!
Injusticia!  Lo de un Genio! jamás
se desprecia. Te apuesto. Ya verás cómo al pasar de las generaciones…
(No, no sigo con esos palabrones, pues en medio de esta fenomenal limpitis
Puede darme muy rojo, otro ataque de iritis!)

 

*
He ido de turista, al picacho.
Cinco leguas. Subida. Es un camino macho.
Suben isleños, borrico, mulas, yeguas.
¡Al devolverse también hay cinco leguas!!
Y como consecuencia clarísima se ve
que a la ida son andando, y al regresar a pie!
Los tres de siempre: Julio Horacio, el Catire y yo. ¡Diez leguas sin respiro!
(Por aquellos caminos angostos cual baúles
los isleños y burros tienen ojos azules!)
También fuimos, pero muy de mañana
montados en Caballería Rusticana (esto es, en burro), al Hatillo. Cercano de Petare. Qué camino tan llano!
Sobre los pobres asnos éramos tres Jesuses!
Mucho rocío. Gallos cantando solos. Los humos de los ranchos rezando sus trémolos.
Y todo diluido en la mañana suave. En un mijao vimos cantar una ave, dulcemente. Que melodía fina!
Más, lejos cacareaba una locuaz gallina!
Nos bañamos (Qué frío!) al pasar por Los Chorros.
Los burros nos veían tristes como ajos porros!
En fin, mamá, en fin
llegamos a las casas torcidas del pueblín.
Muy solo es. Más que cualquier cementerio.

 

*
Aunque  en verso: lo que te encargo es serio:
tráeme unas tres varas negras de  casimir, y verás cómo alegras
a este hijo tuyo. No te olvides. Tres varas!
Pero de tela buena. O! Si tú te olvidaras!
Tres varas que duren por tres años y que admiren a propios y espanten los extraños!
(Si quieres más barato este encargo tan seco / trae dos y media… aunque no haya chaleco!)

 

*
Te acuerdas de mi ropa, cuando ibas para el Norte? Ya se han roto las chivas!
y el pantalón; el pobre de tanto remendar
parece, de trasluz, un vicio palomar…
cinco pesos, gastar hube y aprisa.
Mis zapatos estaban muriéndose de la risa!
Por esas novedades indiscutibles ves
que hay que traer las varas: sean dos y media o tres.

 

 

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*
Bueno Mite: tus cartas he recibido. Todas me alegran. Te has vestido a las modas de allá? Ven a la americana, un día de sol y azul y de mucha mañana. También recibí tarjeta, muy mona: “Soledad Rincones de González Bona”.

 

 

 

*
No traigas el aparato para mover ligero la sínger. No traigas el útil cocinero.
Pues como de día no hay de fuerza derroche
no se podría cocer. ¡Sólo comer… de noche!
Y que poner de fuerza instalación vale un ojo completo y un trozo de pulmón!
Lo que en ese género sí tú puedes traer
es un vibrador para masajecer estos hijos tuyos. (Tú verás qué bonitos
se ponen a masaje todos tus Rijitos ).
Por aquí todos buenos. Engordan que dan gusto.
Al volver son capaces de pegarte el gran susto.
Yo siempre digo: ¡Oh qué buena cocina!
Aquí todos comen La Bofatina! (No la Fosfatina ).
(Es un producto, que aunque el mundo se mofe
engorda mucho y se saca del bofe)
Has tenido noticias de Rafael?
Hace dos días tuvimos carta de él . ¡Ah! olvidaba. Salúdame a los tíos. Pedro y Adela. Y a los primitos míos le das un abrazo, muy bien proporcionado
a sus edades. ¡No te olvides…! Muy bien dosificado
(si a alguno no le gusta el abrazo que des
dáselo en guarapo, y metido en cachés!)

 

*
¿Cuando vuelves? (No vengas tan ligero).
A fines de diciembre o a principios de enero.
Esperando ese día y ocasión tan magnífica.
Adiós. Contesta. Dame un beso Malífica!

 

***

 

Luis Alberto Angulo-columna Sábado-Ciudad Valencia-Neruda-Veinte poemas de amor

Luis Alberto Angulo [Rivas] nació en Barinitas, estado Barinas (VEN), en 1950. Coterráneo de los poetas Enriqueta y Alfredo Arvelo Larriva. Autor de las sumas poéticas: Fusión poética (UC), Antología del decir, La sombra de una mano y Coplas de la edad ligera (Monte Ávila Editores, col. Altazor). Prologa la edición en vida de la Obra poética completa de Ernesto Cardenal (Editorial Patria Grande, Buenos Aires, Arg.).
Premio del Concurso Internacional de la revista Poesía (Universidad de Carabobo) junto con los poetas Jim Seguel, Arnaldo Acosta Bello y Eli Galindo.

 

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