“Haití Olvidada” por Fernando Guevara

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No podemos decir que la situación de Haití sorprende. Desde hace muchos años, más de los que quisiéramos, la nación caribeña vive una situación de ingobernabilidad, desolación, miseria, violencia, invasiones, dictaduras y, por si fuera poco, huracanes, cólera y un devastador terremoto, desde hace más de diez años, cuyas consecuencias aun se viven. Un panorama devastador.

La situación haitiana es tan complicada, porque prácticamente ni siquiera tiene gobierno. El primer ministro es Ariel Henry, designado por el presidente Jovenal Moise dos días antes de ser asesinado por un insólito ataque perpetrado por mercenarios colombianos, cuya autoría intelectual aún se dilucida. Este Primer Ministro no cuenta con Parlamento, pues las ultimas elecciones fueron realizadas en el 2015 y su periodo se encuentra vencido, sin poder hacerse nuevas elecciones porque la situación de violencia las impide.

La violencia principalmente es generada por las pandillas que pululan en el país y que en definitiva son quienes controlan la vida diaria del haitiano. Estas bandas ilegales violan, matan, controlan el comercio, la venta de gasolina y, en resumidas cuentas, controlan gran parte del país.

Los enfrentamientos con la policía son el pan nuestro de cada día y, según las mismas autoridades, 78 policías han sido asesinados desde que Henry asumió la primera magistratura en julio de 2021.

Ha sido tan inclemente la violencia, que este jueves una protesta de policías llegó hasta las puertas de la residencia del Primer Ministro, ya que en la última semana diez policías han sido asesinados por las pandillas sin respuesta del Gobierno. Los mismos manifestantes acusan a Henry de estar aliado con las bandas.

Zonas enteras del país se encuentran controladas por estas organizaciones criminales, las cuales no solamente se enfrentan con las fuerzas del orden, sino que también mantienen una guerra entre ellas por el control territorial. Esa guerra ha llegado al extremo de que las pandillas cuentan con maquinaria pesada con la cual derrumban las casas de los rivales, dejando barrios desolados por estas demoliciones que en definitiva han traído un desarraigo y el desplazamiento que termina contribuyendo con la crisis humana que devora a Haití. Solo en Puerto Príncipe, la capital del país, 113 mil personas han sido desplazadas.

La situación haitiana ha tenido como consecuencias, además de las muertes y la violencia generalizada, un éxodo migratorio que es aprovechado por las propias bandas criminales, que trafican con los migrantes y los convierten, literalmente, en carne de tiburones.

Esta situación ha derivado también en un conflicto con su vecino, República Dominicana, que hasta pretende levantar un muro en la frontera para detener la migración. Además, los sucesivos gobiernos dominicanos han impuesto severas restricciones a los haitianos agravando la crisis humana que estos viven.

 

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La posibilidad de restaurar el orden en Haití en estos momentos se torna remota. Las condiciones para la intervención extranjera, desde el punto de vista político y humanitario, están dadas, no obstante, hay una lógica resistencia a esto. Haití ha sido constantemente invadido por fuerzas extranjeras, y las misiones de la ONU, como la que finalizó en 1997 trajo un sinnúmero de problemas que aún los haitianos padecen y que predispone a la población contra estas intervenciones, como violaciones y cólera.

Estas fuerzas de la ONU, más que un contingente de paz, actuaron como una fuerza conquistadora. Además, se duda de que los países de la ONU envíen personal militar, visto el poderío de las pandillas que son las que, de hecho, controlan gran parte del país. Ahora, la situación de violencia también impide la realización de elecciones que puedan apaciguar la situación del país. Un círculo vicioso.

Haití fue el país que abrigó tanto a Simón Bolívar como a Francisco de Miranda en su lucha por la independencia de Venezuela. Fue en la isla haitiana de Jacmel que, por primera vez, se desplegó el tricolor que Miranda diseñó como bandera de Venezuela. Dinero, armas y recursos logísticos aportó Haití a la causa de la independencia venezolana. Esto es poco conocido y casi no se reconoce en la historia de nuestro país. Hoy la tierra de Alexandre Pétion y Toussaint Louverture necesita de todo el mundo para alcanzar la paz primero y luego normalidad y prosperidad, los americanos, los venezolanos tenemos una deuda con esta nación.

 

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Fernando Guevara Herrera (Valencia, Venezuela, 1967) es abogado egresado de la Universidad de Carabobo en 1995. Tiene especialización en Gerencia Pública, actualmente realizando tesis de especialización en Educación Superior en la Universidad José Antonio Páez (UJAP) y en el doctorado en Educación UPEL, núcleo El Mácaro. Tiene curso de especialización en Marco Jurídico de la Cooperación Cultural Iberoamericana, Universitat de Barcelona, España. Beca del Ministerio de la Cultura de España.

Fue Jefe de Extensión Cultural y Recursos Humanos de la Biblioteca Nacional de Venezuela. Consultor Jurídico del Centro Nacional de Historia, del Archivo General de la Nación y del Complejo Editorial Batalla de Carabobo (Cebac); Registrador Público de los municipios Naguanagua y San Diego de Carabobo. Auditor Interno de FUNDADEPORTE y Sub Director del Museo de Arte Valencia (MUVA). Es también profesor de la UJAP y locutor desde 1990.

 

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