Christian-Farias-opinion-3-apaisada-sujeto histórico

La Academia de la Lengua Española define la hazaña como “Acción o hecho, y especialmente hecho ilustre, señalado y heroico. Sinónimo de proeza, heroicidad, heroísmo, gesta, epopeya, empresa, aventura, hombrada”.

Igualmente, hazaña es sinónimo de “Acción heroica o destacable que exige un gran  esfuerzo o valor, por lo que es digna de aclamación”.

 

La hazaña es toda acción heroica o digna de ser destacada por sus extraordinarias características. En tal sentido, es pertinente decir que la resistencia de nuestro pueblo, sometido a la ofensiva destructiva del imperialismo yanki y sus lacayos internos, constituye toda una inmensa y grande hazaña.

Efectivamente, por un lado, la ofensiva de la guerra no convencional y multifactorial, impuesta por Los Estados Unidos, no obtuvo los resultados que ellos calcularon: rendirnos por hambre y desnutrición o destruirnos con sus mísiles. Vale decir, derrocar al presidente Nicolás o imponernos la guerra civil.

Ninguno de esos dos resultados, calculados por el imperio, fueron alcanzados; lo cual equivale a una gran derrota política-militar y geoestratégica, para ellos; y una extraordinaria victoria estratégica para nosotros, que nos eleva nuestra moral colectiva de pueblo bolivariano, aguerrido, solidario, valiente y preñado de dignidad.

El segundo resultado es que ahora somos un país más unificado que antes en la defensa de nuestra soberanía económica, política-militar, social, cultural, religiosa y deportiva. Hemos entrado en una nueva etapa histórica de superación de la dependencia económica, particularmente de la renta petrolera.

 

El imperio nos atacó mortalmente por la vía de la renta petrolera, apoderándose de CITGO y tumbando o reduciendo el precio del barril; además de destruir nuestras empresas petroleras, teniendo como agentes infiltrados toda la banda de ladrones comandada por el apátrida, lacayo y criminal Tarek Et Aisami.

Frente a esa realidad, nuestro presidente Nicolás, ha demostrado ser un gran líder y estratega. Hizo lo que debía hacer y allí está en marcha el proceso de recuperación de toda nuestra industria petrolera y petroquímica, en manos de nuevos y jóvenes líderes de nuestro país.

 

Junto a esa recuperación de nuestra industria petrolera y petroquímica, sustentada en la soberanía e independencia del Estado y el gobierno venezolano, hemos iniciado, con buen pie, la construcción de un nuevo sistema de producción económica, sustentado en los 18 motores o líneas estratégicas de producción para el desarrollo económico AUTOSUSTENTABLE. En tal sentido, en diciembre de 2022, desde Miraflores se produjo la siguiente noticia:

La República Bolivariana de Venezuela tiene trazado su plan de crecimiento económico
para el periodo 2023-2030, anclado a los 18 motores de la Agenda Económica Bolivariana,
para garantizar el desarrollo integral de la nación, así lo reafirmó el presidente
de la República, Nicolás Maduro, en rueda de prensa ofrecida a medios de comunicación,
nacionales e internacionales, desde el Salón Ayacucho del Palacio de Miraflores.

El Jefe de Estado detalló que aún con heridas sociales, causadas por la guerra
multiforme a Venezuela, la tendencia es la recuperación y el crecimiento económico
“y seguiremos bregando por la estabilidad económica, macroeconómica y sobre todo
por curar las heridas sociales y avanzar hacia la igualdad social en un estadío
superior para la sociedad venezolana”.
En torno al desarrollo económico, el Mandatario Nacional precisó que “tenemos el
cuadro, el mapa, tenemos el plan muy claro hacia los años futuros.
Hemos estado haciendo el mapa de crecimiento económico con estabilidad y distribución
de la riqueza para la inversión social 2023-2030, un mapa de los 18 motores de
la Agenda Económica Bolivariana”. (ver: http://mincomercionacional.gob.ve/).

 

Con estas dos líneas de acción económica (los 18 motores y la recuperación petrolera y petroquímica), estratégicas para el desarrollo productivo industrial, independiente y soberano, que se complementa con el sector agrícola, pecuario, pesquero y minero, se consolida el proceso estratégico y táctico de la reactivación y recuperación económica, independiente y soberana de nuestro país.

A partir de esta nueva realidad económica productiva, se ha recuperado y reactivado también NUESTRA DIGNIDAD COLECTIVA; como una sola familia, una sola nación con la moral en alto y nuestra gran fortaleza ética y estética; porque, efectivamente, somos un pueblo amante y devoto del Bien y la Belleza que nos dignifican y fortalecen de manera individual y colectiva.

Definitivamente, debemos reconocer, reafirmar y fortalecer cada día más, esa trilogía de valores fundamentales: nuestra hazaña bolivariana, independentista, patriótica y revolucionaria; nuestra dignidad irreductible de hombres y mujeres bolivarianos-chavistas; y la fuerza moral, ética y estética de todo el pueblo que somos, dignos herederos de Simón Rodríguez, Simón Bolívar y Ezequiel Zamora.

 

Definitivamente, estamos en un momento histórico estelar y de reencarnaciones de toda la legión de hombres y mujeres que dignifican nuestra historia. Somos un pueblo con sabiduría propia y fuerzas indómitas de las razas indígenas, africanas y española.

Hemos construido nuevos espacios para el trabajo, el estudio, la alimentación, la salud, la recreación y todo lo necesario para el estado de bienestar social, consagrado en nuestra Carta Magna.

En relación al concepto y la importancia socio-histórica de la palabra Dignidad, es pertinente detenernos un poco en relación a su significado, uso y trascendencia que ha tenido, tiene y seguirá teniendo en el campo de la filosofía, la sociología y la historia de los pueblos. Veamos lo que dice wikipedia.org/wiki/Dignidad:

 

A pesar de ser una idea de larga tradición, el reconocimiento jurídico de la dignidad
personal no se produjo hasta pasada la Segunda Guerra Mundial, con la Declaración
Universal de Derechos Humanos aprobada en 1948.​ El despojo sufrido por
numerosos grupos de población durante la guerra y los años anteriores a ella avivaron
el reconocimiento individual en las víctimas de la existencia de algo que no les
podían robar: la libertad interior. Este reconocimiento, experimentado por numerosas
personas al mismo tiempo, generó tras la guerra un movimiento social a favor del
reconocimiento jurídico de la idea de dignidad, con la esperanza de que episodios
como los sufridos no volvieran a repetirse.9​ La Declaración Universal de Derechos
Humanos invoca en su Preámbulo la «dignidad intrínseca (...) de todos los miembros
de la familia humana», para luego afirmar que «todos los seres humanos nacen libres
e iguales en dignidad y derechos»

 

Si nos ubicamos en las guerras que hoy conmueven y estremecen la vida humana del planeta, como por ejemplo en Palestina y Ucrania, es evidente que las potencias imperiales, particularmente Los Estados Unidos de Norteamérica y sus aliados de Europa, no reconocen ni respetan ni acatan los preceptos de la Carta de la Organización de Naciones Unidas (la ONU). Para ellos, la dignidad de los pueblos no existe, ni tienen porque respetarla.

En Venezuela, sí sabemos lo que significa la dignidad de todo un pueblo. Nuestra historia ha sido una permanente lucha entre la dignidad indo-afro-latinoamericana contra la criminalidad europea y norteamericana. “De dignidad se trata: si, de dignidad” como bien lo dice nuestro inmortal poeta Víctor Valera Mora.

Todavía, hoy, esa diferencia marca y condiciona las relaciones económicas, políticas, culturales y diplomáticas entre la América Latina-Caribeña, heredera de las mejores tradiciones indo-afro-americanas; y Los Estados Unidos de Norte América, herederos de los piratas y corsarios de la vieja madre imperial inglesa.

 

La dignidad es nuestro escudo indestructible como la luz del Sol y la luna llena. Lo demostramos con creces y ante el mundo entero, durante los acontecimientos históricos del 11 y 13 de abril de 2002. Esa huella profunda e imborrable, sigue viva y palpitante en nuestros corazones y la conciencia colectiva.

Somos un país muy activo, emprendedor, creativo, productor, solidario y revolucionario; amante de la paz, la innovación, la cultura, el deporte, la poesía y toda la creatividad lingüística, teatral, pictórica, deportiva y arquitectónica.

En definitiva, hoy somos un país constructor de victorias, sueños y esperanzas reales y concretas. Un simple vistazo al actual momento histórico, nos muestra que somos un país maravilloso, en movimiento con toda nuestra población activa, trabajando, emprendiendo y produciendo.

Esto que decimos, no es triunfalismo ingenuo o simples ilusiones utópicas, ni alegría de tísico, ni hipótesis no comprobadas, ni sueños con Alicia en el país de las maravillas. No señor. Nosotros somos muy realistas y objetivos, pisamos bien la tierra y sabemos nadar en los ríos y en los mares, incluso a contracorriente.

 

Hoy, nuestro proceso revolucionario se encuentra en una nueva fase de recuperación de los ataques mortales, puestos en marcha por el imperio contra todo el sistema económico del país. Pero, nos crecemos en las dificultades hasta alcanzar las victorias necesarias como, en efecto, ha sucedido.

El escenario para la elección presidencial del próximo 28 de julio de este año 2024, está listo y claramente definido.

Hay once (11) candidatos: Nicolás Maduro, Luis Eduardo Martínez, Antonio Ecarri, Juan Carlos Alvarado, Daniel Ceballos, Benjamín Rausseo, Javier Bertucci, Claudio Fermín, Luis Ratti, Enriques Márquez y Manuel Rosales.

Cada elector o electora, votará por un solo candidato. El que obtenga la mayor cantidad de votos, será el ganador reconocido por el CNE y le toca ejercer la presidencia de la República por un lapso de seis (6) años: 2024-2030. El resto de los candidatos, deben reconocer y respetar los resultados que reafirman la validez de nuestro sistema de gobierno democrático, popular, participativo y protagónico.

De esa manera, la revolución bolivariana reafirma su carácter profundamente republicano, independiente, soberano, libre, democrático, participativo y protagónico, del pueblo, con el pueblo y para el pueblo.

 

Los revolucionarios bolivarianos, rodrigueanos, zamoranos, chavistas, dialécticos, críticos, complejos y sistémicos, no tenemos dudas de que nuestro pueblo reafirmará el liderazgo de nuestro camarada Nicolás Maduro Moros, en reconocimiento y reafirmación de su extraordinaria capacidad como dirigente de este hermoso, difícil y complejo proceso liberador, anti-imperialista y socialista.

El acto de inscripción de la candidatura en el Consejo Nacional Electoral, realizado el lunes 25 de marzo de 2024, es una clara y contundente señal inequívoca de los resultados victoriosos que obtendremos el 28 de julio 2024.

La oferta electoral de nuestro presidente-candidato Nicolás Maduro, es la continuidad del proyecto bolivariano que hace 25 años iniciamos con el primer triunfo electoral del comandante Hugo Chávez.

 

El Plan de la patria puesto en marcha por Chávez en el 2012, sigue vigente para nuestro pueblo y nuestro país. Hemos resistido y derrotado la guerra feroz y criminal de IV y V generación, puesta en marcha por el imperio norteamericano para impedir y destruir ese legado del comandante eterno y hundirnos en la pobreza y la miseria.

Durante el periodo 2014-2022. nos impusieron su guerra de la escasez, el desamparo, la pobreza, la hambruna, la violencia, el odio a Bolívar, Rodríguez, Zamora, Chávez y Nicolás. Destruyeron nuestra industria petrolera, nos impusieron la dolarización, profundizaron la ineficacia, la corrupción y el saboteo burocrático, desde las viejas estructuras del actual Estado burgués.

Todo eso y mucho más, por el afán de destruirnos. Pero, no pudieron, no pueden ni podrán jamás destruir este proceso del pueblo bolivariano, sencillamente porque este pueblo rechaza la guerra genocida y levanta las banderas de la paz, la unión nacional cívico-militar-policial-religiosa, el trabajo, el estudio, la cultura, las ciencias y todo lo que sea bienestar, desarrollo y felicidad.

Hemos iniciado esta nueva batalla electoral con una movilización nacional gigantesca e impresionante. En ella se muestra, sin duda alguna, la extraordinaria fuerza que somos para ganar esta batalla y todas las que vengan porque somos un pueblo con conciencia política, organizado, alegre, solidario y creativo junto al presidente y sabio conductor de victorias que se ha ganado el derecho y la condición de ser un gran dirigente y líder INDESTRUCTIBLE.

 

 

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Christian Farías / Ciudad Valencia