“Tu Caracas, Machu” (1987) es otro de los incunables de la crónica periodística y, sobre todo, poética sobre Caracas equiparable al primer cronista de la ciudad, Don Enrique Bernardo Núñez. Es el obsequio del esposo agradecido a Aída Beatriz Ponce Hernández, la compañera “de toda la vida, los libros y los hijos” (Armas Alfonzo, 1987, p. 9).

La mayoría de las crónicas fueron publicadas en las páginas de opinión del diario “El Nacional”, de cuya columna nos confesamos consecuentes lectores en esos felices días de juventud [década de los 80]. La selección de autor va desde 1944 a 1986.

 

Armas Alfonzo-Tu Caracas, Machu-libro

El conjunto posee transparencia expresiva, multiplicidad temática y una poética del enfoque amoroso por la ciudad de Caracas, capital del poder fáctico ecocida y, al punto, refugio caótico pero solícito de la emigración campesina.

Además de lo geográfico, lo paisajístico y lo urbanístico, aristas que perfilan una Caracas espiritual y espectral, Armas Alfonzo descuelga maestría escritural cuando de los egregios de la ciudad se trata.

 

Desde las elegías sentidas y líricas a Alarico Gómez y Mauro Páez Pumar, pasando por las semblanzas únicas en su especie de Julio Garmendia y Enrique Bernardo Núñez, hasta esa solar elegía chaplinesca al también obsequioso Aquiles Nazoa.

La crónica se hace tan personal como las cartas y los diarios íntimos; se muestra apologética con los árboles a la manera de un botánico sobrenatural; además de teñirse de tinte objetual al igual que los pedazos de la memoria atesorados en los baúles de casa. Coleccionismo compulsivo de un muy amplio corazón.

 

Armas Alfonzo-periódico

Si bien, nuestro prodigioso narrador no era rezandero ni beato, nunca dejó de creer en los fantasmas del pasado. Especialmente, los que dejó penando la Guerra Federal por los lados de oriente.

Sin embargo, en la crónica titulada La Pastora, para terminar, la breve alusión a José Gregorio Hernández lo vincula como contraindicación del olvido y la destrucción depredadora de Caracas por la crápula de politicastros, burócratas de narices respingadas y faz idiota, emprendedores proxenetas del Estado, urbanistas rastacueros y planificadores espantosos.

 

 

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Es que ni siquiera se tiene en cuenta una memoria histórica para consumar la agresión contra la ciudad de antes. En la esquina de Amadores persistió la casa de la farmacia que de por sí conformaba el ejemplo de una arquitectura construida con inteligencia y sentido de la belleza de las proporciones y los elementos. Frente a su acera se produjo el accidente mortal del sabio doctor José Gregorio Hernández. Ya esa vivienda de tejas no existe, sustituida por un torpe mamotreto sin estilo ni diseño conocidos, con nombre –para que más ofenda- de “El Siervo de Dios”. La placa se la arrimaron a un costado” (p. 153).

 

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El amor del desplazado por la tierra de residencia definitiva, asocia al oriental Armas Alfonzo con el carabobeño Enrique Bernardo Núñez, el dominicano Billo Frómeta y, por supuesto, el sanador por excelencia José Gregorio Hernández.

BIBLIOGRAFÍA:
Armas Alfonzo, Alfredo (1987). Tu Caracas, Machu. Caracas: Academia Nacional de la Historia.

 

José Carlos De Nóbrega / CIUDAD VLC

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