“José Félix Ribas” por Ángel Omar García González

0
30
José Félix Ribas-batalla de la victoria

Amigas y amigos constructores de sueños, forjadores de esperanzas: José Félix Ribas es uno de esos próceres de nuestro proceso independentista, quien ha sido inmortalizado por la historiografía patria, cuya valentía, espíritu de sacrificio y heroísmo han sido señalados como ejemplo de los valores que inspiraron la resistencia y el deseo de ser libre de todo un pueblo.

Una imagen que ha encontrado sustentación en la grandiosa jornada librada en la población de La Victoria, donde quedó exaltado el valor y sacrificio de un grupo de bisoños estudiantes, quienes fueron capaces de derrotar a las aguerridas huestes del ejército de José Tomás Boves, comandado por Francisco Tomás Morales.

 

Jóvenes Inexpertos

La actuación militar y política (valga la tautología) de José Félix Ribas se produjo desde los momentos iniciales el proceso independentista. Protagonista de primera línea de los sucesos ocurridos el 19 de abril de 1810 donde asumió la representación del gremio de pardos, en el Cabildo abierto convocado para debatir la legitimidad de la autoridad del capitán general, Vicente Emparan; Ribas terminaría haciendo parte de la denominada Junta Conservadora de los Derechos de Fernando VII, Gobierno que sustituyó el mando del jefe español.

Meses más tarde, a Ribas le fue asignada la responsabilidad de organizar el Batallón de Milicias Regladas de Blancos de Barlovento, en el que actuaría con el grado de coronel. Luchó bajo las órdenes de Francisco de Miranda contra las tropas de Domingo Monteverde, en defensa de la Guaira y Caracas, ciudad esta última en la que se desempeñó como Comandante Militar, hasta el momento en que cae el gobierno republicano.

Derrotada la Primera República, tras la firma de la capitulación acordada el 25 de julio de 1812 entre Francisco de Miranda y Domingo Monteverde, Ribas se refugia en Nueva Granada, hacia donde también migró Bolívar y desde donde escribió, el 15 de diciembre, su famosa Memoria dirigida a los ciudadanos de Nueva Granada por un caraqueño, mejor conocida como Manifiesto de Cartagena. Meses más tarde, en mayo de 1813, con un ejército colombiano, Bolívar iniciaría una campaña militar para liberar el territorio venezolano, de la que haría parte José Félix Ribas.

El avance exitoso del ejército patriota, en la denominada Campaña Admirable de 1813, la entrada de Bolívar a Caracas en agosto, su reconocimiento como Libertador y la restitución del gobierno republicano, produjeron la agudización de la guerra. Entre los días 23 al 25 de noviembre, José Félix Ribas comanda la Batalla de Vigirima, obteniendo una importante victoria que obligó al repliegue hacia el castillo de Puerto Cabello de las tropas realistas compuestas por el famoso Regimiento de Granada.

Este triunfo permitió controlar la ciudad de Valencia, a donde llegaría Bolívar a comienzos del año 1814, así como la comunicación con Caracas, a donde marcharía Ribas. Pero el avance arrollador del ejército de Boves, desde los llanos, que procuraba romper la comunicación entre Caracas y Valencia, obligó al general patriota a salir al encuentro de una avanzada de las tropas realistas, la comandada por Francisco Tomás Morales.

Este es el contexto en el que ocurrió la famosa Batalla de La Victoria, el 12 de febrero de 1814, que inmortalizó a los estudiantes de la Universidad y el Seminario de Caracas, quienes fueron reclutados como soldados ante la escasez de combatientes patriotas. Un grupo de jóvenes, inexpertos combatientes, algunos casi niños, fueron capaces de contener el avance arrollador de un ejército que no sólo era superior en capacidad de combate, sino en número.

Inspirados por la aguerrida arenga de Ribas: “No podemos optar entre vencer o morir, necesario es vencer”; aquellos valientes muchachos fueron capaces de resistir nueve cargas de caballería y el inclemente fuego de artillería. Su resistencia se vio recompensada con el auxilio de la caballería patriota, comandada por el teniente coronel Vicente Campo Elías, quien logró poner en desbandada al ejército de Morales. En honor a aquellos aguerridos muchachos conmemoramos el Día de la Juventud.

Al triunfo obtenido en La Victoria, se sumarían los alcanzados contra Rosete en Charallave y Ocumare del Tuy, el 20 de febrero y 20 de marzo, respectivamente, los cuales le valieron el ascenso al grado de General en Jefe. Semanas más tarde, el 28 de mayo, participó en la primera Batalla de Carabobo, derrotando al Mariscal de Campo Juan Manuel Cajigal.

 

Asuntos de familia

Pero la vida resulta mucho más compleja que estos heroicos y anecdóticos episodios militares, y las relaciones familiares no son ajenas a las complejidades de la política y la guerra, que muchas veces terminan afectando las relaciones entre parientes. Ejemplo de esto es el caso de José Félix Ribas, quien estaba emparentado con el jefe realista Domingo Monteverde, liquidador de la Primera República.

Monteverde era hijo de Francisca Ribas, quien era hermana de Marcos Ribas, padre de José Félix; por tanto eran primos directos. Sin embargo, el lazo consanguíneo no fue óbice para que combatieran en ejércitos distintos con amplias posibilidades de enfrentarse directamente; un hecho que finalmente nunca ocurrió, porque Monteverde fue herido gravemente en el combate de Trincheras, el 3 de octubre de 1813; lo que hizo que se refugiara en el castillo de Puerto Cabello, e incapacitado, entregara el mando el 28 de diciembre de ese año.

Quizás la inhabilitación de Monteverde haya incidido, indirectamente, en la trágica muerte del héroe de La Victoria. ¿Habría sido ejecutado Ribas en Tucupido (Guarico), el 31 de enero de 1815, luego de haber sido derrotado en la batalla de Maturín, si su primo, el Capitán General Domingo Monteverde, hubiera ejercido para entonces el mando supremo de las tropas realistas? Es una pregunta que no tiene respuesta histórica, pues sólo puede ser contestada desde la especulación.

 

LEE TAMBIÉN: “4F: Derrota militar, triunfo político” 

 

Un caso similar, aunque de parentesco por afinidad, ocurre entre Bolívar y Miguel La Torre. Este último, al poco tiempo de su llegada a Venezuela en 1815, se casó con María de la Concepción de la Vega y Rodríguez del Toro, prima de María Teresa, esposa de Bolívar. Tal condición ¿habría influido para que La Torre tratara a Bolívar con familiaridad, llamándolo “hermano”, en varias cartas que le dirigió durante las negociaciones que terminaron en los Tratados de Trujillo de 1820?

 Todo este relato viene muy a apropósito porque desde hace unos años se estableció la falsa matriz de opinión, según la cual, Chávez había dividido a la familia venezolana induciendo rencillas y polémicas de carácter político, conductas que eran ajenas a nuestra idiosincrasia y costumbres familiares. Como lo demuestran éstos y otros ejemplos, tales actitudes han existido siempre y no están determinadas por una persona en particular, sino por los momentos históricos, así como por los intereses y convicciones de cada persona.

 

***

 

"La Campaña de Oriente de 1813", por Ángel Omar García

Ángel Omar García González (1969): Licenciado en Educación, mención Ciencias Sociales, y Magister en Historia de Venezuela, ambos por la Universidad de Carabobo, institución donde se desempeña como profesor en el Departamento de Ciencias Sociales de la Facultad de Educación. En 2021 fue galardonado con el Premio Nacional de Periodismo Alternativo por la Columna Historia Insurgente del Semanario Kikirikí. Ganador del Concurso de Ensayo Histórico Bicentenario Batalla de Carabobo, convocado por el Centro de Estudios Simón Bolívar en 2021, con la obra “Cuatro etapas de una batalla”. Es coautor de los libros “Carabobo en Tiempos de la Junta Revolucionaria 1945-1948” y “La Venezuela Perenne. Ensayos sobre aportes de venezolanos en dos siglos”.

 

Ciudad Valencia