La Librería Mediática (18): Marialcira Matute es una entrega reciente de esta vitalísima columna dedicada a la poeta Ida Vitale, la más reciente acreedora del Premio Cervantes. JCDN.

Ida Vitale, poeta, Premio Cervantes y Premio FIL Guadalajara
Una joven uruguaya de 95 años que afirma: «El chocolate da esplendor»
(Prensa, La Librería Mediática, Montevideo, Uruguay, 23 de enero de 2019)
Marialcira Matute, Isidoro Duarte y la poeta Ida Vitale

Finalmente, luego de semanas de intentar desde Caracas el contacto con Amparo Rama para la entrevista con su madre Ida Vitale, teníamos fecha, hora y lugar para el encuentro montevideano con la poeta. Lo logramos gracias a la intermediación de Naguy Marcilla y la Fundación Felisberto Hernández.

Conocíamos a la poeta de leerla, por sus fotos, de revisar y analizar sus declaraciones y entrevistas. Pero aún así, eso era insuficiente,  ¿cómo sería  en la cotidianidad ante una desconocida periodista?  Me sentía intimidada. Isidoro estaba tranquilo. A veces, el contacto humano con un escritor es decepcionante, es una incógnita. Y además de esa incógnita, la expectativa era ante una poeta reconocida como una de las más destacadas en nuestro idioma. Su poesía no sólo produce gigantesco placer en sus lectores, sino múltiples premios a lo largo de los años, y con eso el interés de las páginas literarias del mundo entero y la lógica consecuencia  también de múltiples entrevistas.
Así que nos enfrentábamos  al desafío de no ser repetitivos, convencionales, fastidiosos. Sentimos mucho respeto ante su obra creativa y sabíamos que era una persona de bien. Cuando comentábamos a otros que la íbamos a entrevistar, sentíamos también en ellos gran expectativa. El reto era inmenso.
La joven poeta Ida e Isidoro Duarte

Íbamos al encuentro de una poeta que escribe y publica desde hace 70 años, perteneciente a la Generación del 45 – fuente inagotable de talento literario en Uruguay,  aunque ella no cree en eso de «las generaciones» – en la que se incluyen, entre otros, grandes como Juan Carlos Onetti, Mario Benedetti, Idea Vilariño, Mario Arregui, Washington Benavides, Líber Falco, Armonía Somers; en el plano literario heredaron Silvia Lago, Eduardo Galeano y muchos más pero  también  esa gran ola produjo grandes figuras en otros géneros, como en la música, Viglietti, Zitarrosa, Coriun Aharonian, entre otros. Muchos de estos autores inolvidables han sido entrevistados en La Librería Mediática.

En el mundo de Ida Vitale participaban también grandes de Uruguay y de otros países, como por ejemplo  Macedonio Fernández, Felisberto Hernández, Julio Cortázar y Octavio Paz, así como traductores y críticos literarios.
Algunos de los reconocimientos mundiales que ha recibido Ida Vitale son el Premio Cervantes 2018, el Premio de la Feria del Libro de Guadalajara 2018, el Premio García Lorca de Poesía 2016, el Premio Max Jacob 2017 por la edición bilingüe francés- español de su libro «Ni plus ni moins», el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana 2015, el  Premio Internacional Alfonso Reyes en 2014 y el Premio Internacional Octavio Paz de Poesía y Ensayo en 2009, a los que se suman el Premio Nacional de Literatura y un Doctorado Honoris Causa en Uruguay.
Ida Vitale nació y vivió  buena parte de su vida en Montevideo donde también nacieron sus dos hijos de su matrimonio con Ángel Rama, ensayista y crítico literario uruguayo, con quien estuvo casada por poco más de una década desde 1950, fundador de Biblioteca Ayacucho en Venezuela, una de las editoriales más importantes de Nuestra América. Luego de separarse de Ángel Rama formó pareja con Enrique Fierro, que fue su compañero hasta su inesperada partida en 2016.
Como sucedió con miles de uruguayos, y con la gran mayoría del mundo intelectual, la dictadura provocó su exilio junto a Enrique Fierro. Se fueron en 1974 a México, país al que siempre agradece su generosidad. Allí trabajaron y vivieron hasta 1985, con Fierro dictando clases en la UNAM, e Ida trabajando intensamente en sus especialidades. Ese año regresaron al Uruguay y Fierro fue designado Director de la Biblioteca Nacional. Luego se instalaron en 1989 en Estados Unidos, donde fue profesor en la Universidad de Texas. Venían con frecuencia al Uruguay hasta 2016, año en el que Vitale regresó definitivamente a Montevideo, donde ahora vive.
Con esa mochila de cargas y de datos tan valiosos  llegamos puntualmente a su domicilio,  donde nos había citado,  ubicado a pocos metros de la Rambla costanera del Barrio Malvín en Montevideo. Pulsamos el botón del intercomunicador que identificaba «Ida Vitale»… Y se despejaron las inquietudes, resultó que nos encontramos con una muchacha de 95 años, de ojos luminosos que sonrió desde que nos abrió la puerta de su apartamento, hermoso y lleno de bibliotecas, libros, recuerdos y obras de arte en cada estancia. La señora Ida Vitale, de voz cálida, dicción perfecta, hablar suave, ocurrente, curiosa, simpática, erudita, fina, hermosa, coqueta, y envidiablemente lúcida, abierta a la conversación que vendría, nos hizo pasar, gentil, con la agilidad y dominio de quien se siente cómoda recibiendo.
Vestía una blusa suelta, en tonos tierra, que en algún momento antes de empezar se le abrió un poco y cuando Isidoro le advirtió, de inmediato hizo una broma entre risas: «¡pero qué escándalo!». Miró la claqueta de coordinar los tiempos y se reía: «como en el cine, nunca había visto una de cerca».
En la sala colocamos las cámaras, buscando la mejor luz, pusimos todo a tono, sacamos unas fotos, y teniendo al frente uno de los muchos retratos del poeta y académico Enrique Fierro, su compañero por más 50 años, comenzamos a hablar y grabar, cada vez más cómodos. Estábamos tan emocionados que se nos olvidó encender una de las tres cámaras, después de ubicarla en un sitio que cubría muy bien un ángulo de la entrevista. Pero gracias a los compañeros editores de VTV, de la pericia de Isidoro con las otras dos cámaras, de fotos que llevamos y de las ganas que tenemos de que el programa salga al aire muy bien, eso no afectará la entrevista.
Hacía mucho calor, en un verano extraño que pocos días de calor había tenido. Antes y después de la entrevista  conversamos de muchos temas, como por ejemplo, de los libros perdidos en el divorcio, en el camino, en las mudanzas.
Luego vino la entrevista, que divulgaremos en su oportunidad en los diversos espacios de La Librería Mediática.
Comenzamos con la referencia a unos versos de ella, titulados «Llamada vida»:
 » …Ir de lo ceñido a lo vasto/ Desde lo opaco a la centella…»
También le leímos otros que comenzaban así: «El azar, ese dios extraviado/ que libra su batalla…”, le regalamos libros venezolanos, uno de nuestra autoría y para representar distintas generaciones y voces poéticas reconocidas del país, una antología de Ana Enriqueta Terán de Biblioteca Ayacucho y otra de Freddy Ñáñez de Editorial Acirema. Recordamos a Calzadilla y a Sánchez Peláez,  a quienes conocía y de quienes hizo elogiosas referencias, hablamos de poesía, de su relación con Enrique Fierro, de su vida, sus mudanzas, de sus búsquedas poéticas.
Pidió a los lectores de Venezuela:  «Que no le quiten nunca el apoyo a los escritores venezolanos que tienen cerca, que son muchos”. Evaluó la importancia la necesidad de un buen librero “que es también un amigo que influye en lo que va a elegir un lector.»
Fuera de micrófonos le llamó la atención el apellido Matute, casi inexistente en Uruguay, y salió a colación el de la escritora Ana María Matute, otro Premio Cervantes. Le contamos que al leer “Paraíso Inhabitado” me sorprendió cómo Ana María había descrito exactamente lo que yo pensaba cuando era niña y nunca le había contado a nadie.  En algún sitio leí que el primer libro que le regalaron es también un libro que yo recibí de pequeña y aún conservo: El maravilloso viaje de Nils Holgersson de Selma Lagerlof.
Una estupenda antología de la poeta uruguaya
Hablamos de sus profesores en la escuela, la de francés que «era estupenda», la de italiano, de un gato que tuvo que se llamaba Macedonio Fernández, en su homenaje. De cómo empezó a leer y curiosear libros en una biblioteca de la casa de una tía,  de la que estaba encargada de limpiar con regularidad. De la amistad con Onetti y con Felisberto Hernández. De su primer marido dice que fue un muy buen padre y que sus hijos le guardan gran afecto y veneración. Cuando le preguntamos cómo se enamoraron Enrique Fierro y ella, nos dice sonriente, con complicidad: “Era un alumno de mi marido”. Había una diferencia de 18 años entre Fierro y Vitale y cuando lo nombra se le ilumina la mirada de amor y de agradecimiento por tantos años compartidos, tantas vivencias felices por más de medio siglo juntos.
Es una gran lectora. Como nosotros decimos, lee siempre y lee de todo. Admiradora de un poeta poco divulgado como Casaravilla Lemos, de quien en algún momento advirtió que la presencia de Juana de Ibarborou terminó opacando al poeta. Le apasiona la traducción. Durante la entrevista nos mostraba una publicación española cultural antológica, que le había acabado de llegar de Málaga por correo ordinario, llamada “Litoral, revista de poesía, arte y pensamiento”  con la temática de las «islas» y que contenía, sin que Ida estuviera enterada, uno de sus poemas dedicado a Islandia, además de decenas de extractos narrativos y poesías de otros importantes autores de diversas épocas y países.
Temíamos abusar de su tiempo, y en menos de una hora ya habíamos grabado la entrevista. Anunciamos nuestra despedida a pesar de que estábamos tan a gusto.
Pero entonces la poeta con mucha agilidad y destreza preparó té, que sirvió en una mesa con galletitas, alfajores, todo muy bien dispuesto en una bandeja y en una tetera roja. Y nos quedamos horas conversando, contentos.
Le leímos Sobre Salvajes, de Gustavo Pereira y quedó encantada. De repente Ida recordaba algo y salía en un brinco a otra biblioteca interna, nos traía para mostrarnos, por ejemplo, el libro artesanal “Fieles”, de ediciones “El mendrugo”, hecho en otras épocas, con sus poemas,  nos señalaba un cuadro, un recuerdo, nos contaba una anécdota, compartíamos el gusto por Roberto Arlt y sus geniales personajes; nos preguntaba de Venezuela, para entenderla mejor, opinaba sobre Uruguay, recordaba con nostalgia algunas librerías que ya no están, bromeaba con haber ido en autobús al centro, a algún evento a escondidas de su hija Amparo, porque no le gusta trasladarse  en taxi.
En algún momento me dio tos, y dice: tengo un muy buen remedio para eso y fue rauda a la cocina. Al rato regresó a la mesa con un cuenco lleno de chocolates y ante el reclamo de Isidoro para que yo no comiera más dulces le dijo muy seria, pero jugando: «el chocolate alimenta, quita la tos, hace bien, da esplendor». Por supuesto, nos comimos todos los que trajo.
Té para tres valga la alusión a la canción de Soda Stereo

Habíamos llegado muy puntuales a la cita, el martes 22 de enero a las 4 de la tarde y eran casi las 9 de la noche cuando nos fuimos, y aún en la puerta del edificio, hasta donde nos acompañó para despedirnos, seguíamos hablando. En la salida había varios vecinos y el portero  reunidos, y comprobamos el cariñoso trato, a la “famosa vecina”. Estaba contenta porque «habíamos venido de tan lejos para tomarnos el trabajo de acercar lectores y escritores en tiempos en que se ha perdido la costumbre de ir a la caza del libro”.

Quedamos en llamarla otro día para ir a pasear, a tomar un café. Nos habíamos caído bien mutuamente. Estábamos felices. En unas semanas tendremos listo el programa televisivo en Venezolana de Televisión y el radial en Radio Nacional de Venezuela con la entrevista para La Librería Mediática. También la transcribiremos, para ser publicada igual que esta crónica tanto para la web de VTV, para el semanario Ciudad Valencia como para el tercer tomo de «La Librería Mediática: El libro 2014-2021» en el que estamos trabajando desde el año pasado.
La mayor parte de la obra poética de Ida Vitale está en “Poesía Reunida”, antología publicada en 2018 en España por Tusquets.
En Uruguay fue reeditado recientemente “El ABC de Byobu”, por Estuario editora, un curioso libro de prosa poética de Ida Vitale,  publicado por primera vez  en el 2004. Este fue el título que elegimos adquirir para que nos lo dedicara y lo hizo así: «Para Marialcira e Isidoro, novísimos amigos, con los que tanto aprendí de Venezuela, con la simpatía de Ida.»
Como sus versos, Ida se nos queda dentro dando vueltas. Ha sido un privilegio conocerla, un oasis  de serenidad en días estrepitosos en los que Nuestra América lucha, como decía Galeano, alzada por la dignidad.
Marialcira Matute e Isidoro Hugo Duarte / Especial para Ciudad VLC 
Montevideo, 22 de enero de 2019

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