«Libros y bibliotecas públicas según Armando Amanaú» por Luis Alberto Angulo

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Anoche tuve una larga conferencia telefónica con mi amigo Armando Amanaú, que en parte giró sobre el inagotable tema de los libros y las bibliotecas. Surgió de manera espontánea y voy a tratar de recuperarla para los lectores de esta columna confiando en la vulnerable memoria.

Obviaré preguntas y comentarios, porque la forma expresiva de Amanaú, realmente lo permite y están implícitos en ese cortante y sentencioso hablar suyo. Él, que es tan directo en el decir, por cierto, resulta muy elusivo y hasta misterioso en la vida diaria. Nuestros encuentros han sido casi siempre por mensajes escritos o llamadas que realiza desde números telefónicos alquilados.

He publicado sus artículos y comentado sus poemas, pero no he logrado obtener suficiente información personal para sus lectores. Se las ingenia para enviarme coplas y poemas, aforismos, y reflexiones, pero continúa en su deseo de permanecer en segundo plano detrás de sus palabras. Transcribo a continuación sus opiniones y, si es posible al final, bajo un subtítulo, colocaré un texto suyo dedicado a esta columna.

 

1

Un pueblo sin río a veces sobrevive, pero sin biblioteca, es decir, sin la extensión física y espiritual de su memoria viva, no puede lograrlo.

 

2

Morir de sed es un infierno. La falta de conocimiento de su propio destino es la sed implacable y fatal que borra a países enteros.

 

3

Las grandes bibliotecas del mundo digitalizan sus libros, no se inmolan. No son crematorios ni cementerios de obras.

 

4

Los pueblos sabios no incendian el bosque. Siembran tenazmente y con cuidado. Respetan las nacientes de las aguas.

 

5

La salud de las bibliotecas públicas refleja la calidad de vida de una colectividad. La actitud que se tenga ante ellas es indicador de hacia dónde apunta esa colectividad.

 

6

Es absurdo producir libros y luego no conservarlos; es irresponsable, representa un acto perverso y debería estar penalizado. El delito cultural existe y no prescribe.

 

7

El vigor cultural de una ciudad no está en los centros comerciales. Es el de sus individuos y ciudadanos.

 

8

El libro es la máxima expresión de medio milenio de auténtica cultura popular.

 

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9

 

La cultura  del libro no se opone a la cultura digital, es la misma cultura. La tecnología y el conocimiento son una fusión, pero se insiste en fragmentarlas.

 

10

 

Las bibliotecas deben ser privilegiadas por el desarrollo y aplicación técnica de los saberes. Tener una inmensa biblioteca en el teléfono y no lograr con eficacia acceder a ella es otra forma de miseria intelectual.

 

 

En un verso…
Algunos escriben versos,
hacen poemas los otros,
cada cual con su Universo
con sus penas y en su gozo.
Quienes escriben el libro,
o el que solo tiene un verso,
guardan el mismo sentido
en la ley del Universo.
Con sus penas y su gozo
por la ley del Universo,
algunos escriben versos
hacen poemas los otros.

 

***

 

Luis Alberto Angulo [Rivas]. PoetaNació en Barinitas, estado Barinas (1950). Reside en Valencia desde hace cincuenta años. Es autor de los libros de poesía Coplas de la edad ligera (2021), Antología del decir (2013), y La sombra de una mano (2005), publicados por Monte Ávila Editores Latinoamericana, así como de Fusión poética (2000) en la Universidad de Carabobo, institución en la que obtuvo el Primer Premio del IV Concurso Internacional de la Revista Poesía.

También es premio nacional de poesía Dr. Francisco Lazo Martí. Ha publicado selecciones poéticas de San Juan de la Cruz, Miguel Hernández, Enriqueta Arvelo Larriva, Ana Enriqueta Terán, Lubio Cardozo y Ernesto Cardenal, y la antología Rostro y poesía, Poetas de la Universidad de Carabobo.

Es coautor de las compilaciones: El corazón de Venezuela, patria y poesía, y de Poetas venezolanos en solidaridad con Palestina, Iraq y Líbano.

Fue director de la Revista Zona Tórrida (UC) y de REDVE (Red Nacional de Escritores de Venezuela).

 

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