El recibimiento que le hiciera el presidente de Francia, Emmanuel Macron, en el Palacio del Elíseo al diputado a la Asamblea Nacional (AN), en desacato, y autoproclamado «presidente interino» de Venezuela, Juan Guaidó, constituyó un acto mediático orientado por el Gobierno de Estados Unidos (EEUU) en un intento de levantar la popularidad del político opositor de la extrema derecha en plena decadencia política.

«La recepción en el Palacio del Elíseo no tiene, por lo tanto, ninguna función práctica en relación con la situación en Venezuela. Es sólo un acto de comunicación, a petición de los Estados Unidos, para revivir un personaje en plena decadencia política. Por lo tanto, es más bien un mal golpe para Francia y la relación con el pueblo de Venezuela», señaló el periodista francés y miembro del Partido Socialista del país galo Jean-Luc Mélenchon, en sus reflexiones publicadas este domingo, las cuales fueron compartidas por el canciller de la República, Jorge Arreaza, en el Twitter.

 

La injerencia del gobierno francés en Venezuela

En la publicación, fustiga el grado de injerencismo del Gobierno francés en los asuntos internos de Venezuela y la sumisión de la administración europea al mandato de Estados Unidos, y con ello el apoyo a Guaidó en desconocimiento de los nexos de este personaje con el grupo narco paramilitar colombiano Los Rastrojos.

Considera, que tal recepción de Macron a Guaidó, solo le sirve a los intereses imperiales que en cada benefician al pueblo de Francia: «El Sr. Guaido ya nos ha costado caro. Tras su autoproclamación como presidente de Venezuela, Estados Unidos ha decretado sanciones económicas contra el país para alentar su golpe. Por lo tanto, las empresas francesas han sido sancionadas y ya no pueden comerciar con Venezuela. Este tratamiento no se aplica, sin embargo, a las propias compañías petroleras de los EE.UU, que como es habitual están exentas de las sanciones que su gobierno impone a otros».

Guaidó realizó una gira europea que culminó este sábado en España para pedir más sanciones contra Venezuela, además de promover el golpe de Estado contra el Gobierno constitucional del presidente Nicolás Maduro.

 

Reflexiones de Jean-Luc Mélenchon

«Independientemente de lo que uno piense de Venezuela y su Gobierno, tal recepción -de Macron- plantea preguntas. ¿Es normal desplegar la alfombra roja para un hombre que ha intentado un golpe de estado en su país? ¿Un hombre que dice vivir allí bajo una dictadura pero que, sin embargo, está en libertad después de un intento de levantamiento y un intento de golpe militar? ¿Un hombre que regresa y deja el país sin obstáculos después de todo esto? ¿Es aceptable que se le reciba con gran pompa y circunstancia cuando ya ni siquiera es Presidente de la Asamblea Nacional de su país después de haber sido derrotado por otro opositor de derecha del gobierno chavista?

De hecho, el 5 de enero de 2020, un grupo de diputados rebeldes de la oposición le robó a Juan Guaidó la percha de la Asamblea Nacional. Macron sabe que lejos de ser un punto de apoyo para la oposición en Maduro, Juan Guaidó es considerado como el principal divisor en esta familia política! Entonces, ¿por qué lo favorece?», plantea Jean-Luc Mélenchon en su artículo.

Recuerda que el principal asesor de comunicación de Macron fue un participante clave en la campaña presidencial de Nicolás Maduro. «Sin embargo, tan pronto como fue elegido, Macron se alineó muy estrictamente con la diplomacia estadounidense y los violentos personajes que la animan», señala.

«Macron había convocado primero a nuevas elecciones legislativas en Venezuela antes de alinearse con Estados Unidos, que pidió la dimisión de Maduro y manipuló en vano cinco golpes de Estado militares en Venezuela durante el año 2019», refiere el texto al recordar la intención opositora de justificar, además, una invasión militar a Venezuela con el pretexto de introducir una «ayuda humanitaria».

 

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Ciudad VLC/ AVN/TWITTER

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