“Memorias de la insurgencia (5)” por Mohamed Abí Hassan

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                                                               CHE
Yo tuve un hermano. No nos vimos nunca
pero no importaba, Yo tuve un hermano
que iba por los montes
mientras yo dormía.
Lo quise a mi modo
Le tomé su voz
libre como el agua
caminé de a ratos
cerca de su sombra.
No nos vimos nunca
pero no importaba,
mi hermano despierto
 mientras yo dormía,
mi hermano mostrándome
detrás de la noche
su estrella elegida

 

                               Julio Cortázar

 

Siguiendo el hilo de la conversa con nuestro camarada Elías Daniel sobre la lucha armada de las décadas de los sesenta hasta finales de los setenta, con el objeto de contribuir, como ya dijimos, al rescate de la memoria histórica y  de documento para la reflexión y el análisis de esta gesta heroica, suerte de antesala conjuntamente con el 23 de enero del ‘58 y la Revolución Cubana de lo que sería posteriormente tanto el 27 de febrero del 89, conocido como el “Caracazo”, y la rebelión cívico-militar del 4 de febrero del 92, que finalmente dio al traste con la Cuarta República adeco-copeyana burguesa, producto del pacto puntofijista.

 

Julio Cortázar-Memorias de la insurgencia
Julio Cortázar.

“Recuerdo que al camarada Márquez Finol alias “El Motilón”, compañero de celda en el cuartel San Carlos, lo tuvieron que trasladar de emergencia al hospital militar por un severo ataque de sinusitis, y en un descuido logra fugarse espectacularmente con la ayuda de su esposa de la férrea vigilancia, lo que origina una fuerte movilización de todos los cuerpos de inteligencia. La orden es capturarlo vivo o muerto. El gobierno de Rafael Caldera le hace una campaña sucia por la prensa para presentarlo como un vulgar bandolero, asaltante y comunista, logrando su criminal objetivo el 1ro de marzo de 1973, “cuando es acribillado por el SIFA (Servicio de Información de las Fuerzas Armadas) cuando transitaba por la avenida Los Jabillos cruce con los Samanes de La Florida frente a las residencias Duna Palace.

Luego de asesinarlo el gobierno secuestró el cadáver, no lo dejaron ver por sus familiares. Lo metieron en un saco lo amarraron por las puntas, lo llevaron al aeropuerto de la Carlota y de allí lo trasladaron en avión hasta su ciudad natal, La Villa del Rosario, en el estado Zulia. Lo enterraron en horas de la noche. A duras penas permitieron la presencia de su señora madre y la esposa, a quienes trasladaron inmediatamente a Caracas. Otra víctima del gobierno de Rafael Caldera “el gobierno de la pacificación” o como le decían otros el gobierno de la “paciplomazón”, según cita tomada del libro Víctimas de la Democracia Representativa en Venezuela (2006), de Raúl Zurita Daza.

Nosotros en el cuartel San Carlos realizamos más de diez huelgas de hambre. Una vez estuvimos a punto de tener un enfrentamiento sangriento con la vigilancia, si nos hubieran abierto las rejas, pues estábamos armados con cabillas y metales afilados. Teníamos comunicación permanente con los otros pabellones de presos políticos por un huequito que habíamos hecho, por eso cuando decidíamos hacer una  huelga de hambre todos se solidarizaban. En el San Carlos veíamos la TV, especialmente el programa ‘Las Cosas Más Sencillas’ de Aquiles Nazoa, que se transmitía por RCTV. ¡Coño!, dígame cuando declamaba sus poemas, uno quedaba… maravillado! También, cuando comparaba cómo una mujer prendía un palito de fósforo con aquella delicadeza y sumo cuidado, mientras el hombre lo raspa de un solo coñazo dándole de atrás hacia delante. Es que Aquiles tenía un discurso sencillo, sin mucha palabrería, que le llegaba al pueblo! Alguna vez escuchaste hablar del comandante Moncada Vidal? Él fue teniente coronel del ejército y luego se pasó a las filas de las FALN, fundada en 1963. Es que tanto el Porteñazo como el Carupanazo fueron insurrecciones cívico-militares de izquierda.  En Venezuela quienes iban al servicio militar era solo los hijos del pueblo, por eso se explica que hubiese un pensamiento antiimperialista, enmarcado en la lucha de clases, y seguramente el motivo principal que movía a los militares a pasar a conformar los diferentes frentes guerrilleros, una vez que salieran en libertad del cuartel San Carlos o de la Isla del Burro. La insurrección que estalla en la base naval de Carúpano (estado Sucre), el 4 de mayo de 1962, fue conocida con el nombre del Carupanazo, y contó con la participación de civiles y militares, siendo dirigida por el comandante de la Guarnición, capitán de Corbeta, Jesús Teodoro Molina Villegas; el mayor de la Guardia Nacional, Pedro Vegas Castejón; Eloy Torres por el PCV y Simón Sáez Mérda por el MIR, quienes se rebelaron contra el régimen criminal de Rómulo Betancourt, cuyo discurso en cadena nacional fue el característico de cualquier dictadorzuelo: ‘…frente a quienes insurjan contra el régimen democrático, frente a quienes se alcen en armas contra el gobierno legítimamente constituido, la respuesta que se da y se dará es la de las armas’. Dejando por sentado así su clara y abierta violación de los derechos humanos tanto de los militares como de los civiles que participaron en este movimiento insurgente. La orden dada era la de disparar primero y averiguar después. El Porteñazo, igualmente fue una sublevación cívico- militar de la base naval de Puerto Cabello al mando del capitán de navío Manuel Ponte Rodríguez, el capitán de Corbeta Víctor Hugo Morales, el capitán de fragata Pedro Medina Silva, acompañados por estudiantes y obreros de la localidad que se sumaron a la insurrección el 2 de mayo de 1962…” (continuará con epílogo de próxima entrega).

 

Mohamed Abí Hassan / Ciudad Valencia