«Memorias de la insurgencia (I)» por Mohamed Abi Hassan

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Memorias de la insurgencia… El tema que nos ocupa no ha perdido vigencia dada su importancia para entender el proceso político liderado por el comandante Chávez desde el 4 de febrero del 92, ya que es el antecedente más cercano en el contexto político enmarcado en el desarrollo histórico de mediados y finales del pasado siglo XX, suerte de génesis donde se origina esta rebelión militar.

Por cuestiones de la casualidad o del azar, estas memorias de la insurgencia se fueron armando lentamente durante los diferentes encuentros sostenidos con el camarada y amigo, bautizado por sus compañeros de armas en la guerrilla con el alias de “Elías Daniel”, producto de la unión, tal vez, de dos nombres de profetas bíblicos, no obstante su formación marxista leninista.

Recuerdo que después de alguna actividad cultural o de formación político-ideológica siempre salía a relucir el tema de la lucha armada, algunas veces por la celebración de alguna efeméride histórica o de algún otro acontecimiento que conmoviera a la opinión pública. Lo cierto es que el escuchar su testimonio de manera reiterada, me motivó a plantearle la posibilidad de publicar su experiencia en algún medio escrito, cuestión que aceptó sin reparo, concediéndome el privilegio de sacar a la luz este valioso testimonio que posee la particularidad de ser, en algunos aspectos, lo más parecido a un retrato hablado de la lucha armada por dentro, detalle importante pero obviado en la mayoría de los textos relacionados con este período de nuestra historia política contemporánea, relativo a la gesta heroica de la lucha armada acontecida desde comienzos de los años sesenta hasta finales de los setenta.

En este orden de ideas podríamos decir que los sesenta fue la época prodigiosa de la utopía posible y del desenfado, que desencadenó una tormenta de movimientos que dieron al traste con todo. En tal sentido cabe señalar al movimiento hippie, producto de la generación beat, con los poetas Allen Ginsberg y Jack Kerouac en la vanguardia, el Mayo Francés, la psicodelia con Leary y Huxley experimentando con sustancias químicas para expandir la conciencia y abrir las puertas de la percepción, la peregrinación masiva de la juventud a Katmandú para buscar a Dios en el techo del mundo, la música de los Beatles, la lucha de los Panteras Negras contra la discriminación racial, la liberación femenina, la minifalda, las pastillas anticonceptivas, el boom latinoamericano con Julio Cortázar y García Márquez, entre otros, la teología de la liberación y Ernesto Cardenal en Solentiname, la revolución cubana, la protesta de los jóvenes del mundo contra la guerra de Vietnam … y así con todo este largo recorrido histórico hasta llegar al sitio desde donde partimos: el contexto en el que sucede la lucha armada de los sesenta.

En lo que atañe a mi experiencia personal relacionada con esta temática podría decir que ésta parte de mi infancia en Carúpano, donde quedé marcado por los sucesos del alzamiento militar conocido como el “Carupanazo”, en el año sesenta y dos; posteriormente los viajes a Valencia con mis padres y hermanos, recorriendo toda la carretera de oriente, entonces tomada por un ejército de cazadores entrenados para reducir a los insurgentes, quienes colocaban numerosas alcabalas a todo lo largo de la ruta en busca de los frentes guerrilleros que libraban combates en diferentes puntos, entre otros, desde el cerro El Bachiller como epicentro, experiencia determinante en despertar mi curiosidad intelectual a pesar de mi niñez.

 

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Luego, ya en la adolescencia, con mi pequeña y austera biblioteca de adolescente de catorce años harto curioso, ávido de conocimientos, que fui llenando de libros y más libros, producto de mi recorrido por las diferentes librerías de Maracay. La literatura sobre el Che colmaba mi atención, llevándome a adquirir muchas de sus obras en la avenida Bolívar, la Miranda o en el remate de libros en los predios del Museo Antropológico frente a la plaza Girardot, en la Maracay de mediados de los setenta donde viví: Diario del Che en Bolivia, La guerra de guerrillas, Pasajes de la lucha revolucionaria, El hombre y el socialismo en Cuba… libros y más libros para colmar mi temprana bibliofilia.

Luego, de regreso en el autobús con mi precioso cargamento, donde algunas veces tenía que esquivar o enfrentar la mirada escrutadora del policía o guardia de turno que te pedía los papeles y requisaba los textos, dejando decomisados los que tenían que ver con la lucha revolucionaria; por supuesto que los del Che no pasaban desapercibidos, quedando decomisados, a pesar de mis ruegos y protestas, ante la mirada cómplice de la mayoría de los pasajeros.

Finalmente, cabe recordar que en próximas entregas seguiremos compartiendo este trabajo como modesto aporte para la comprensión y discusión de esta apasionante y compleja gesta heroica. La utopía, de nuevo, toma la palabra.

 

Mohamed Abi Hassan / Ciudad Valencia