Miradas Feministas: La post-pandemia y la pobreza en América Latina y el Caribe

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Los términos en que se han dado las declaraciones de la Secretaria Ejecutiva de la Cepal, Alicia Bárcenas hace algunos días muestran los efectos alarmantes que se producirán en la región.

Se prevé un aumento de la pobreza, pobreza extrema y desigualdad dentro de un contexto de bajo crecimiento económico que a su vez genera mayor desempleo y aumenta la crisis que hemos venido padeciendo en los últimos tiempos.

Sumado a todo esto se tienen los efectos de la pandemia del Covid-19, con sus consecuencias negativas propias y que han puesto en evidencia las deficiencias estructurales del sistema capitalista como el derecho de las ciudadanas y ciudadanos a la atención asistencial gratuita y de calidad en materia de salud.

La OMS alerta que además los sobrevivientes del Covid-19, presentan secuelas importantes como dolores articulares, la pérdida del gusto y de la capacidad olfativa, afecciones que deberán ser atendidas y que hasta ahora no se determinan con exactitud el alcance de las mismas.

En relación con el hecho laboral, los trabajadores y trabajadoras no han sido protegidos en sus derechos, todo lo contrario esos derechos han sido vulnerados.

Tanto que cuando se hizo necesaria la cuarentena y con ella el periodo de suspensión temporal del trabajo para preservar la vida, ellos tenían el derecho a continuar devengando un salario que permitiera sobrevivir en esa etapa.

La experiencia en estos tres meses refleja que una masa laboral importante fue despedida ilegalmente y sin ningún tipo de consideración. Se estima que más de 40 millones de hombres y mujeres en América Latina se suman como cesantes en este periodo al contingente de desempleados y desempleadas ya existentes.

Organismos internacionales como el Banco Mundial, señalan que mientras la producción mundial caerá este año 5,5%, se calculan más 300 millones de desempleados en el mundo, con su respectivo impacto en la pobreza. Sin embargo los ricos en Estados Unidos, desde el 18 de marzo, han ganado más de 500 millones de dólares.

Este escenario permite suponer que en los próximos tiempos la pobreza, la pobreza extrema y la desigualdad en la región se profundizarán. Las mujeres trabajadoras al quedarse sin ingresos laborales, serán las primeras que pasarán a engrosar la fila de ese amplio sector en el fenómeno conocido como feminización de la pobreza y el sometimiento de ellas a una mayor vulnerabilidad ante la violencia de género, en todas sus formas y manifestaciones.

En el caso venezolano se agregan las medidas coercitivas unilaterales que se han impuesto desde EEUU, la Unión Europea y países satélites, quienes de forma arbitraria e ilegal merman la capacidad de crecimiento del desarrollo económico desde el año 2014.

Tales medidas asedian a la población civil con el objetivo de asfixiar la economía, generar caos social e incidir en un cambio radical y violento de la política interna del país.

Este injusto bloqueo económico y financiero así como el despojo de bienes y recursos de la nación actualmente, impiden acceder a bienes y servicios para satisfacer necesidades básicas de la población venezolana, como el derecho a la alimentación, a la compra de insumos médicos y medicamentos.

Se requiere por tanto exigir que estas medidas sean eliminadas en su totalidad y se respete la soberanía, independencia y el principio de autodeterminación de los pueblos consagrados en la Carta de las Naciones Unidas.

En este contexto es preciso que los Estados de la región Latinoamericana y Caribeña  garanticen ingresos a esa población vulnerable, asegurando la entrega de cajas de alimentación, suministro de bonos directos, subsidios al transporte público y la exoneración del pago de los servicios básicos.

Estas medidas económicas tendrían un carácter temporal como lo propone la CEPAL, pero vienen a paliar la grave situación de la población.

Es necesario consensuar con los sectores políticos, productivos y económicos para lograr enfrentar esta dura etapa y poder potencializar las empresas existentes, creando de manera organizada cooperativas, impulsando nuevos emprendimientos, micro empresas, unidades de producción agrícola y pecuaria, PYMES, en todas las áreas de servicios.

 

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Gisela Jiménez Aranguren / Abogada Feminista

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