«Moradores del sur» por Gonzalo Fragui (Poeterías)

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(23 de noviembre de 1974, muerte del poeta Aurelio Arturo)

Aurelio Arturo Martínez nació en La Unión, Nariño, Colombia, el 22 de febrero de 1906, y murió en Bogotá, el 23 de noviembre de 1974. Poeta, traductor, profesor, abogado y magistrado colombiano.

Su único libro, “Morada al Sur”, es una selección de apenas trece poemas, aunque escribió otros más, y es considerado uno de los más grandes poetas colombianos.

Hoy quisiera resaltar la relación de Aurelio Arturo con algunos poetas venezolanos.
La primera mención sería para Manuel Felipe Rugeles, poeta venezolano nacido en el Estado Táchira, en 1903.

Rugeles es puesto preso, en una cárcel del Estado Zulia, en 1929, por sus críticas a Juan Vicente Gómez. Al salir se va a Colombia, primero a Barranquilla y luego a Bogotá, donde permanece hasta su regreso en 1936. En ese tiempo se relaciona con los poetas colombianos y en especial con Aurelio Arturo.

Rugeles es de un estado andino, y esa atmósfera rural de la poesía de Aurelio Arturo lo atrapa. Aurelio va a dedicar a Manuel Felipe Rugeles (A Manuel F. Rujeles) el poema “Clima”, en la primera versión, publicado el 1° de noviembre en 1931, en el suplemento “Lecturas dominicales”, de El Tiempo, de Bogotá.

Rugeles va a escribir posteriormente, en la década de los 40, poemarios como “Aldea en la niebla”, donde dialoga con la poesía de Aurelio Arturo.

El segundo es Vicente Gerbasi, poeta y diplomático venezolano. En 1946 la Universidad Nacional de Colombia organiza un ciclo de lecturas poéticas por la coincidencia de encontrarse un grupo de poetas de diferentes países en cargos diplomáticos, entre ellos Gonzalo Carnevali, Embajador, y Vicente Gerbasi, Agregado Cultural de Venezuela.

Para dar mayor amplitud invitan también a importantes poetas colombianos, entre otros a Aurelio Arturo, Fernando Charry Lara y Jorge Rojas.

Aurelio Arturo y Gerbasi se hacen muy amigos, y Aurelio Arturo acompaña a Gerbasi en un viaje a Nariño, donde visitan la casa grande de La Unión y posteriormente van a Pasto y a Túquerres.

En Túquerres, Gerbasi se encuentra con Simón Rodríguez, quien vivió allí hacía unos cien años, alrededor de 1850. En Túquerres don Simón escribió y envió a la prensa su “Extracto sucinto sobre la educación republicana”. En Túquerres había muerto su esposa Manuela Gómez.

Gerbasi va a escribir su poema “Simón Rodríguez en Túquerres”, donde hay una correspondencia con la poesía de Aurelio Arturo. Escribe Gerbasi: “Vi a Túquerres / de casas solas / oscuras al sur de Colombia. / Volaban árboles en el viento.” Viento, árboles, quizá unas de las palabras más mencionadas por Aurelio Arturo.

Años más tarde, Gerbasi va a publicar en el diario El Nacional, de Caracas, el 2 de julio de 1950, un artículo titulado “Aurelio Arturo, poeta colombiano”, donde dice: “La poesía es un documento sagrado. Es una constancia que el hombre quiere dejar de su existir (…) Aurelio Arturo, que vive atento a su propia alma, que habita con recogimiento en la morada en que se ocultan las sensaciones, los recuerdos, las experiencias, las intuiciones, formula mediante los elementos que integran la propia existencia un mensaje que tiene validez universal”.

El tercer poeta es Juan Sánchez Peláez, quien también fue Agregado Cultural de Venezuela en Colombia, y amigo de Aurelio Arturo. A finales de 1974, cuando muere Aurelio Arturo, estaba en preparación la edición de “Morada al sur”, por Monte Ávila, de Venezuela.

 

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La esposa e hijos de Aurelio Arturo se ponen en contacto con el poeta Sánchez Peláez, quien era el Director Literario de Monte Ávila Editores, y de esa manera se publica la segunda edición importante del libro “Morada al sur”, que comenzará a circular desde Caracas en 1975, con un prólogo del poeta y ensayista Juan Gustavo Cobo Borda titulado “Aurelio Arturo, la palabra original”.

Sin saber, todos conocemos versos de Aurelio Arturo, como ese cuando hablamos de un lugar “donde el verde es de todos los colores”. García Márquez había prometido que titularía un libro suyo con el verso “los días que uno tras otro son la vida”.

Yo, humildemente, tengo como epígrafe, de mi poemario “Las horas del sur”, el verso “puse en el sur mi corazón”, por tantas coincidencias, y para homenajear a este poeta que anduvo por el mundo como “un hombre de ligeras canoas por los ríos salvajes”.

 

Gonzalo Fragui (Poeterías) / Ciudad VLC