«Objetivación dialéctica en la praxis del presidente Maduro» por Christian Farías

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1.- La objetivación, la dialéctica y la praxis

Estos tres conceptos son claves y necesarios para ubicar adecuadamente la acción política, social, cultural, militar, moral, ética y estética, del actual presidente Nicolás Maduro, tal como ocurrió igualmente con el presidente Hugo Chávez, cuando se inició el actual proceso revolucionario bolivariano.

Comencemos por decir que la palabra objetivación es la forma sustantiva del verbo objetivar, cuya realización recae sobre otro sustantivo que es el objeto.  Decimos, entonces, que el objeto es toda cosa visible y conocida por el sujeto; toda realidad o fenómeno observable por el sujeto, todo esfuerzo o trabajo realizado por el sujeto.

Esto nos permite dos afirmaciones: la primera, no hay objeto sin sujeto, puesto que el sujeto es el ser consciente, pensante y re-creador del objeto; y la segunda, el sujeto se realiza como ser cognitivo y consciente, moral, ético y estético cuando asume y hace suyo el objeto, cumpliéndose así el proceso de la objetivación dialéctica: unión de los contrarios en un solo proceso objetivado, bien sea desde el idealismo de Hegel o del materialismo de Marx.

En una fábrica de telas o de vitaminas, por ejemplo, los trabajadores y las trabajadoras son el sujeto pensante, laborioso, creador manual o intelectual. Manipulan y procesan la materia prima y la tecnología correspondiente, hasta obtener la tela o la vitamina como producto con valor de cambio (el precio monetario) en el proceso de comercialización del mercado capitalista.

En este ejemplo tenemos, entonces, realizada la objetivación dialéctica, de la siguiente manera: la tela o la vitamina son la cosa objetiva no pensante, ni consciente, sino visible y útil o buena para el sujeto y su contexto histórico-social. Su contrario, son los seres humanos, conscientes, pensantes, activos, creadores y poseedores de valores morales, éticos y estéticos que constituyen la objetividad y la subjetividad del sujeto.

El momento en el cual la contradicción entre el objeto (la tela o la vitamina) y el sujeto (el ser humano pensante), se resuelve con la utilización de los objetos como bienes de consumo para satisfacer las necesidades humanas y sociales del sujeto, se cumple así, el fenómeno de la objetivación dialéctica de la contradicción, en términos favorables para el sujeto.

La objetivación dialéctica es el proceso de relación entre elementos opuestos o contrarios, de la vida real, objetiva y subjetiva, que convergen en torno a la realización de una acción o proceso de confrontación y cambios para obtener un nuevo resultado, una nueva realidad, determinada por el nivel y la naturaleza de la contradicción.

Desde la perspectiva filosófica de Hegel, la objetivación dialéctica está concebida en términos idealistas, es decir, el objeto se interioriza en la conciencia y se le impone al sujeto como una fuerza dominante que lo enajena, lo domina y determina su manera de pensar y actuar.

En sentido contrario, en la dialéctica materialista e histórica de Marx, la objetivación tiene la importancia científica de mostrar, de manera real y concreta, los resultados de la contradicción entre el sujeto y el objeto, en determinadas condiciones históricas.

De acuerdo con estos dos enfoques, la objetivación dialéctica puede ser aplicada y valorada de manera subjetiva desde la pura conciencia del sujeto en estado de alienación o enajenación en su vínculo con el objeto (Hegel).

Por el contrario, la objetivación dialéctica, científica e históricamente determinada, es realizable desde la conciencia objetiva, real, histórica y concreta del propio sujeto protagonista de la historia (Marx).

Desde el punto de vista de Marx, es posible caracterizar científicamente los procesos del trabajo manual socio-productivo, libres o alienados. Igualmente, del trabajo intelectual, político, social, cultural o militar. En ese sentido, la praxis materialista de Marx es la base de donde surge la sociología moderna que se ocupa de la acción y el desarrollo histórico-social del ser humano.

La objetivación dialéctica nos permite comprender la relación histórica entre el sujeto y el objeto, para encontrar o crear las soluciones de los problemas históricos de la política, la economía, la sociedad y la cultura en general.

Este proceso, reclama la existencia y funcionamiento no solo de una práctica socio productiva eficaz; sino de una práctica social, transformadora, revolucionaria y permanente; que no es otra sino la denominada praxis histórica, radical, alternativa, coherente, material y espiritual, ética y estéticamente original y creativa.

 

2.- La praxis del presidente Nicolás Maduro

Ubicados en esa perspectiva, el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, ha expresado por los medios: “Lo mejor está por llegar. 2023, año del renacimiento de Venezuela” (31-12-2022).

¿Qué significa hablar del renacimiento de Venezuela? Es evidente que el renacimiento significa volver a los orígenes de las cosas y de la vida. Despertar y salir del letargo, superar una grave amenaza, recuperarse de las heridas profundas o mortales. El renacer lleva implícito la negación dialéctica del padecer y el morir.

En consecuencia, una verdadera revolución social, significa construir lo necesario, lo nuevo, lo bueno y lo útil para el buen vivir de todos y todas; y al mismo tiempo, desmontar y destruir lo malo y lo inútil que nos perjudica y nos condena al mal vivir.

Esos son los límites y diferencias de la praxis revolucionaria iniciada por el comandante Chávez; y ahora, continuada por nuestro máximo líder indestructible, Jefe de Estado, comandante en jefe de nuestra FANB y presidente de la República, el camarada Nicolás Maduro Moros.

Es indudable que el actual liderazgo, encarnado en nuestro Presidente, tiene como principal sustrato metódico, la dialéctica materialista de la historia, sustentada y nutrida en la praxis colectiva de nuestro pueblo, en su diversidad organizativa, en sus propias tradiciones históricas, filosóficas y culturales, bajo la orientación y conducción de sus mejores dirigentes, líderes y caudillos.

Pero, debemos advertir que, además de la sustentación dialéctica, la praxis de nuestro presidente, se apoya también en la teoría crítica cuando él mismo asume las respuestas a los ataques del enemigo, por un lado; y por el otro, asume también su propia autocrítica, extensiva a los jefes y jefas de ministerios y demás funcionarios de la burocracia estatal.

Igualmente, el presidente aplica la teoría de sistemas para correlacionar y evaluar el funcionamiento y los resultados de la gestión de gobierno desde las estructuras del viejo Estado Burgués, que aún existe; y su relación con el poder económico privado de la burguesía nacional y trasnacional, por un lado; y con las estructuras del Poder Popular, por el otro.

Paralelamente, el presidente también aplica la teoría de sistemas en los análisis y balances del funcionamiento del Sistema de Misiones y Grandes Misiones, creadas por Chávez para poder desarrollar lo que él mismo denomino “El socialismo en lo social y lo territorial”, porque en su momento, no era posible, ni aún lo es, construir el nuevo Estado del nuevo sistema de producción económica socialista, anti-capitalista, independiente, soberano y anti imperialista.

Siguiendo la visión metódica, interdisciplinaria, amplia y flexible, puesta en marcha por el comandante Chávez, nuestro actual presidente aplica también la teoría de la complejidad. Esta teoría permite abordar eficazmente las relaciones complejas entre dos o más realidades opuestas dentro del proceso revolucionario bolivariano.

Por un lado, la estructura de nuestro viejo Estado burgués y el sistema económico capitalista, regulados con base en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV).  Y por el otro, los cinco Objetivos Históricos del proyecto de país, llamado Plan de la Patria; legitimado por el pueblo en la reelección presidencial de Chávez en diciembre de 2012 y luego, en las dos elecciones presidenciales de Nicolas Maduro.

 

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Esta complejidad institucional es la que ha generado la complejidad mayor en el terreno de la actividad económica, al confrontarse los dos sistemas en pugna: por un lado, el capitalista, sustentado en la actual CRBV y todo el sistema judicial; y por el otro, el socialista, contemplado en el Plan de la Patria, igualmente legitimado por la voluntad popular en elecciones constitucionales, libres y soberanas.

Ubicados en esa perspectiva, nuestro Presidente afirma que “las pruebas superadas en estos últimos 12 meses, quedarán escritas en la historia como el inicio de la recuperación definitiva de la Patria”.

El sentido profético de esta afirmación, no obedece a una valoración subjetiva; sino objetiva, del proceso histórico liberador y socialista iniciado por Chávez y ahora continuado por nuestro actual presidente de manera indestructible, ante todas las tormentas de la guerra diplomática, económica, mediática, cultural, social, moral y ética, activada y alimentada por el imperio criminal de EEUU.

Para cerrar este análisis, muy general e introductorio, y establecer una valoración metódica de la gestión presidencial del camarada Nicolás Maduro, mucho más amplia y consistente desde la perspectiva metódica interdisciplinaria en el marco de la objetivación dialéctica de la praxis histórica, dejamos aquí la lista de los logros alcanzados durante el año 2022:

1.- La diversificación de las fuentes de riqueza. 2.- La reactivación del aparato productivo. 3.- La creación de las Zonas Económicas Especiales. 4.- La dinamización del Sistema Crediticio. 5.- La protección Social al venezolano. 6.-Retorno a clases 100% presencial. 7.-Entrega del hito histórico de la vivienda cuatro millones 400 mil de la GMVV. 8.- Asegurar los derechos del pueblo a los servicios públicos de calidad. 9.- Creación del 1×10 del Buen Gobierno. 10.- Optimización de los servicios públicos. 11.- Conformación de más de 13 mil Brigadas Militares Comunitarias. 12.- Relanzamiento de los Cuadrantes de Paz. 13.- Logro de dos Premios Guinness.

 

Christian Farías / Ciudad Valencia