Padre Samán: «Los cines de Valencia» por Vicente Gramcko

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Apartando la televisión y alguno que otro circo itinerante, los muchachos valencianos no teníamos muchas oportunidades de divertirnos en los años sesenta y setenta del siglo pasado. Menos mal que existían los cinematógrafos, que llenaban ese inmenso vacío de entretenimiento del cual solíamos  carecer en esos tiempos.

Por lo general, íbamos los domingos. En esa época, los cines ofrecían varias funciones, de acuerdo a la hora de la proyección de la película. Estas eran las siguientes: vermouth, que era a las once de la mañana; matinée, que iba a las tres de la tarde; vespertina, que se programaba para las cinco; inter, se llamaba la de las siete; y noche, la que cerraba el día, a las nueve.

Como es de suponer, los horarios indicaban el tipo de público al cual iban dirigidos. Los más pequeños, íbamos al vermouth o a la matinée. Solían pasar películas de Walt Disney, muchas de ellas de dibujos animados, o aquellas en las que alternaban actores con comiquitas, como “Mary Poppins” o “Travesuras de una bruja”.

También, para los más chicos estaban las cintas de actores infantiles españoles, como Joselito y Marisol, que también eran cantantes. Igualmente, para los adolescentes, se proyectaban las filmaciones de romances juveniles que eran protagonizadas por ídolos del momento, como Rocío Dúrcal, Raphael, Sandro o Palito Ortega, entre otros.

Otra cosa que hay que comentar es que las películas estaban clasificadas por la censura. Las de letra “A” eran para todo público; las que llevaban la “b” estaban categorizadas para los mayores de 14; las de la “C” y hasta la “D” estaban dirigidas al público adulto, que se proyectaban a las siete y nueve de la noche. A veces, había una función “extra” a la medianoche”. Eso se veía especialmente en Caracas, en el cine Canaima.

Mi tío Pedro Gramcko me contó que para los años 40 y 50 había algo que se llamaba “Vermouth Danzante” y que ofrecía el Teatro Imperio, en esa época el de más lujo. Era el momento de encontrarse con la muchacha que a uno le gustaba, porque después de la proyección, había un pequeño brindis con refresco en la recepción del local y muchas veces se podía bailar con música proveniente de algún pick up o tocadiscos. Todo, con la presencia de los “chaperones”, claro está.

Ahora, vamos a hacer ejercicio de memoria tratando de recordar los nombres de algunos de ellos y sus ubicaciones. Voy a comenzar con el que creo más antiguo (y que no llegué a conocer). Se trata del Cine Mundial. Estaba ubicado en la calle Colombia, al lado de donde actualmente está la sede de Ipostel.

Este sitio era muy concurrido en los años 30, 40 y 50. Solía funcionar también como teatro, ya que presentaban obras dramáticas con actores en carne y hueso; así como también espectáculos musicales. Se dice que Pedro Infante llegó a cantar allí.

Seguidamente, voy a enumerar las otras salas, de acuerdo a su ubicación geográfica. Empezaremos con el casco central: Cine Centro, en el pasaje homónimo de la calle Colombia, frente a la plaza Bolívar; Cine Imperio, diagonal a la plaza, entre Urdaneta y Libertad; Cine Tropical, en la avenida Constitución, debajo de la sede vieja de La Voz de Carabobo;  Cine Lido, en la calle Independencia, donde hoy está una sede de la tienda “El Fortín”; Cine Camoruco, en la Díaz Moreno, entre Cedeño y Vargas; Cine Valencia, en Farriar con Colombia; Cine Díaz Moreno, en la Montes de Oca; y Cine San Blas, en la calle Colombia.

Hacia el sur, estuvieron el Cine Candelaria, en el cruce de la calle Cantaura con la avenida Carabobo, donde hoy existe un súper mercado; el Cine Michelena, en la calle homónima, cercano a la urbanización que lleva el nombre del insigne pintor; y Cine La Isabelica, en la urbanización de igual nominación, al sur este de la ciudad.

Hacia el norte, estaban Cine El Viñedo, al lado de la iglesia homónima; Cine Alfa, en la planta baja del Centro Profesional de la avenida Bolívar; y Cine Guaparo, cercano a la plaza Montes de Oca.

 

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En los setenta, comenzaron las salas dúplex, que se iniciaron en el Centro Comercial Siglo XXI de La Viña; luego en el Centro Comercial Camoruco, frente a Farmatodo; y en el Centro Comercial HS Center de El Recreo, donde está el Hotel Stauffer.

Lamentablemente, los betamax, el VHS, el DVD y el youtube acabaron con estos cines viejos de Valencia. Incluidos los autocines, de los que hablaremos en otro espacio. Hoy subsisten las salas de una cadena extendida en todo el país y que se ubican en los llamados “malls”.

¡Cómo extraño esa época! Especialmente, las entradas a bolívar, los perros calientes a real y las cotufas a medio…

Y HASTA AQUÍ POR HOY. Cualquier comentario, favor al correo periodistavicente12@gmail.com

 

Ciudad VLC / Vicente Gramcko