Los Papeles de Pandora, una filtración masiva de datos secretos sobre las actividades financieras ilícitas de los superricos, van a ir suministrando revelaciones a lo largo de semanas y, probablemente, meses.En el proyecto de los Papeles de Pandora han participado 600 periodistas de 117 países, coordinados por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) en lo que describen como la «mayor colaboración periodística de la historia» (pueden seguirse los comunicados de prensa en The Washington Post, socio norteamericano de la colaboración, y en The Guardian, socio británico).Hace cinco años y medio, el ICIJ publicó los Papeles de Panamá, que se centraban en la filtración de un único bufete panameño, Mossack Fonseca. Según Gerald Ryle, director del ICIJ, los Papeles de Pandora son «los Papeles de Panamá con esteroides».Las filtraciones de Pandora proceden de registros confidenciales de 14 empresas diferentes de servicios patrimoniales de Suiza, Singapur, Chipre, Samoa, Vietnam y Hong Kong, así como de gestores de patrimonio en conocidos paraísos fiscales como Belice, las Seychelles, las Bahamas y las Islas Vírgenes británicas. Estas empresas ayudan a personas y empresas adineradas a constituir fideicomisos y fundaciones, a crear sociedades y establecer otras entidades en jurisdicciones de baja o nula tributación.El equipo de Pandora analizó casi 12 millones de archivos de estas empresas, entre ellos correos electrónicos filtrados, memorandos, declaraciones de impuestos, extractos bancarios, pasaportes escaneados, diagramas de estructuras corporativas, hojas de cálculo secretas y contratos inmobiliarios clandestinos. Algunos revelan por primera vez quiénes som los verdaderos propietarios de empresas fantasma opacas.En las próximas semanas sabremos más acerca de los 130 multimillonarios mundiales con entidades de propiedad en jurisdicciones secretas (100 de ellos con activos totales por valor de más de 600.000 millones de dólares en 2021). Los ciudadanos estadounidenses están por ahora poco representados en estas filtraciones, en gran medida por el lugar donde se encontraban los proveedores de servicios patrimoniales. No figuraba ninguna empresa norteamericana de asesoramiento patrimonial en las filtraciones. No obstante, más de 700 empresas desveladas en los Papeles de Pandora tienen vínculos con personas físicas que son propietarios reales en los Estados Unidos.

La gran noticia para el resto del mundo es de qué modo los Estados Unidos se han convertido en importante paraíso fiscal y destino mundial de la riqueza ilícita. Las anteriores filtraciones, como las de los papeles de Panamá y del Paraíso, reforzaron la errónea percepción de que la mayoría de estos timos financieros tienen lugar en lugares de baja fiscalidad, en jurisdicciones secretas y paraísos fiscales en países pequeños con una endeble legislación  bancaria.

Las filtraciones de Pandora demuestran que estados como Dakota del Sur y Delaware rivalizan con las naciones caribeñas y los protectorados europeos como principales jurisdicciones de secretismo (un tema que ha cubierto The Nation). Las revelaciones de Pandora descubrieron que los estados de EE.UU. con fideicomisos más activos eran Dakota del Sur (81), con al menos 367.000 millones de dólares en activos, Florida (37), Delaware (35), Texas (24) y Nevada (14). Parece que los fideicomisos atienden principalmente a ciudadanos no estadounidenses.

Un multimillonario mundial que esconde fondos en Dakota del Sur es el barón brasileño del zumo de naranja, Horst Happel, a quien se multó con 88 millones de dólares en 2016 por pagar mal a sus trabajadores. En 2017, trasladó un importante patrimonio a un fideicomiso que se ubica en ese estado. Carlos Morales Troncoso, exvicepresidente de la República Dominicana, dirigió una empresa azucarera llamada Central Romana acusada de violaciones de derechos humanos. Creó fideicomisos para sus hijas en las Bahamas que se trasladaron, tras su muerte, a Dakota del Sur. El artículo de The Guardian sobre el estado del Monte Rushmore revela más ejemplos. El dinero mundial fluye hacia Dakota del Sur por sus bajos impuestos, sus débiles normas de divulgación y sus ventajosos fideicomisos de dinastía.

La filtración de los Papeles de Pandora constituye verdaderamente una historia global, con importantes implicaciones en numerosos países. Varias  de las revelaciones más importantes implican a ciudadanos rusos con conexiones con Vladimir Putin y a élites de América Latina. Así, por ejemplo, los periodistas del diario español El País pusieron al descubierto la «caja fuerte secreta de los multimillonarios mexicanos». Encontraron a más de 3.000 mexicanos ricos y poderosos en los 11,9 millones de archivos filtrados, con conexiones con presidentes actuales y anteriores, y descubrieron un patrón común de uso por parte de las élites mexicanas ricas de un único bufete de abogados panameño, Alcogal (Alemán, Cordero, Galindo & Lee), junto a  fideicomisos de las Islas Vírgenes británicas, y compras de bienes inmuebles en Miami y en todos los Estados Unidos.

Es de esperar que los Papeles de Pandora hagan que aumente la presión sobre aquellos politicos, dentro y fuera de los Estados Unidos, que mantienen el status quo de la ocultación de la riqueza. Los archivos enumeran más de 330 políticos y expolíticos y líderes mundiales de 91 países implicados en transacciones. Esta cifra duplica el número de implicados en los Papeles de Panamá de 2016.

Entre los líderes políticos se encuentran el rey Abdalá II de Jordania y el ex primer ministro británico Tony Blair (según The Guardian, Jordania bloqueó la página digital del ICIJ horas antes de la publicación de los Papeles de Pandora). Esto explica por qué los actuales órganos de gobierno parecen incapaces de clausurar sistemas que permiten la ocultación de riqueza y la evasión de impuestos. «Demuestra que las personas que podrían acabar con el secretismo de los sistemas de paraísos fiscales… se benefician ellas mismas de ese secretismo», declaró Gerald Ryle, director del ICIJ. «Así que no hay ningún incentivo para que acaben con ello».

Los activistas que trabajan por la transparencia en los Estados Unidos se están movilizando para mantener la presión sobre los legisladores estadounidenses. El primer paso para solucionar esto es que los Estados Unidos hagan limpieza de sus propios paraísos fiscales internos. Las leyes federales deberían anular las leyes estatales sobre fideicomisos que crean fideicomisos dinásticos eternos; deberían prohibirse ciertas formas de fideicomiso y lagunas jurídicas que no tienen otro propósito comercial que el de evadir impuestos. El Congreso debería financiar el plan del presidente Biden para reconstruir la capacidad del IRS [la Hacienda norteamericana] para inspeccionar los tejemanejes fiscales de los súperricos, asegurándose de que paguen su justa parte.

«Si bien es importante la aplicación estricta de nuevas leyes, es necesario que se apliquen enérgicamente las leyes actuales y que se aumenten los recursos destinados a las autoridades fiscales y a los organismos gubernamentales de todo el mundo que investigan delitos financieros», afirmó Ian Gary, director ejecutivo de la Coalición por la Responsabilidad Financiera y la Transparencia de las Corporaciones, radicada en los Estados Unidos. «En los Estados Unidos, esto quiere decir un aumento significativo de la financiación del IRS para que pueda perseguir a los defraudadores fiscales y para que [la Red de Ejecución de Delitos Financieros del Departamento del Tesoro] lleve a cabo investigaciones acordes con la magnitud del problema del secretismo de los paraísos fiscales que han puesto de manifiesto los Papeles de Pandora.»

 

Autor: Chuck Collins (19 de octubre de 1959), autor y académico senior en el Institute for Policy Studies en Washington, DC, en el que es coeditor de Inequality.org., y donde dirige el Programa sobre la Desigualdad y el Bien Común. También es cofundador de Wealth for Common Good. Es un experto en desigualdad económica en los EE.UU., y ha sido pionero en los esfuerzos para reunir a inversores y líderes empresariales para que se pronuncien públicamente contra las prácticas corporativas y las políticas económicas que aumentan la desigualdad económica.

Su ultimo libro es “The Wealth Hoarders: How Billionaires Pay Millions to Hide Trillions” (Polity Books).

Fuente: The Nation, 5 de octubre de 2021

Traducción: Lucas Antón

 

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