«Patrimonio» por Vicente Gramcko

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Patrimonio por Vicente Gramcko

Me es imposible decir cómo se me ocurrió la idea. Creo más bien que el destino fue quien me arrastró a realizar todas las tareas que he efectuado a lo largo de mi extensa vida.

Perdón, aunque ustedes deben conocerme, antes de presentarme quiero hablar algo de las actividades por las cuales he sido reconocido, modestia aparte.

Yo viví la época en la cual los españoles invadieron nuestras tierras y en las cuales nuestros indígenas fueron cayendo aniquilados por el yugo europeo. Yo conocí a Bolívar, le escuché su plan libertario y hasta recibí muchas de sus confidencias.

 

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También, pude conocer a Ribas, quien me confesó sus debilidades cuando iba a la batalla con escasas tropas, contando sólo con un grupo de seminaristas que se le unieron a última hora. Además, fui testigo de cómo el cacique Guaicaipuro se enfrentó a Maracaya y le ganó, casi sin apuros.

De mí, han escrito muchos historiadores. Eduardo Blanco fue uno de ellos, que reseñó sobre cómo asistí a Santos Zárate al esconderse de sus enemigos que lo seguían por las sabanas venezolanas. Hasta el gran poeta Andrés Bello, se rindió ante mis hazañas y me dedicó unos versos, que agradezco con humildad. Igualmente, se refirió a mí el sabio Alejandro Humboldt.

Pero, quizá el homenaje más grande que pude recibir fue el que me confirió el presidente Juan Vicente Gómez, al erigirme como patrimonio nacional, por mis hazañas y mi fortaleza a toda prueba. Aunque, nunca estuve de acuerdo con sus actividades dictatoriales, ni me consideré amigo de él, puedo decir que esta acción es una de las pocas que recibió el apoyo tanto de sus detractores, como de aquellos que conformaron su séquito.

 

A lo mejor, ya ustedes tienen una idea de quién es el personaje que les habla. Le adelanto que soy un ser muy parecido a muchos otros, sólo que he vivido mucho más tiempo que el resto. Será Dios – cualquiera que sea la idea que se tenga de Él – quien quiso que esto fuera así. Pero, puedo decir que por mis venas corre el líquido precioso que aún me mantiene, aunque presente achaques y algunos problemas normales de circulación.

-Es por la edad, ¿saben?

Bueno, creo que llegó el momento de decirles cuantos años tengo. Sin exageración, tengo más de 900 años. Si, más de nueve siglos: he visto pasar a muchas generaciones y conozco bastante de la historia del país.

 

Aunque no quieran creer que alguien pueda durar tanto, debo advertirles que lo que les digo es verdad Ustedes mismos podrán darse cuenta de ello, cuando vean que pueden inhalar el mismo aire que yo respiro. Me he definido como el eco del tiempo proyectado en mis fibras.

Estoy seguro que muchos de ustedes me habrán visto y saben quién soy. Si, posiblemente, algunos ya puedan dirigirse a mí por mi nombre; pero, si aún no lo hacen, voy a aprovechar para presentarme, pero no quiero que por tal cosa dejen de referirse a mí como lo han hecho hasta ahora, es decir con interés. Sí, llegó el momento de hacerlo. Señores, sencillamente yo soy el Samán. Si, ese mismito, el Samán de Güere

-Mucho gusto…

 

Patrimonio por Vicente Gramcko

 

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Vicente Gramcko / Ciudad Valencia