“Poesía y diálisis” por José Carlos De Nóbrega

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José Carlos De Nóbrega autor de la columna "Salmos y Proverbios"

Poesía y diálisis… He aquí estos sonetos recientes que evidencian mi nueva condición de paciente renal que escribe poemas majaderos en proceso terco de resistencia. Se busca promocionar y gozar la vida simplemente:

 

Planilla de Ingreso al Servicio de Hemodiálisis

Me conocen como nuevo ingreso hasta nuevo aviso.
P (x). masculino de cincuenta y nueve años, viudo y solitario,
Con movilidad reducida y tuerto o, mejor, cíclope irreductible.
De oficio no reconocido, éste es el de poeta sonetista.

 

No ambiciona prestigio de ningún tipo,
Sino aliñar su sangre en el centrifugado
Que va de la máquina impoluta
Al paisaje portátil bajo el diluvio.

 

Entre la neurosis y el éxtasis pseudo místico,
Lo acompaña su propio doble, un golem torpe
Que escupió de sí la Palabra de Dios.

 

Sin embargo, sus pérfidas palabras de arcilla
Enchumban cuerpo y alma tras la tramoya
De ensoñaciones piadosas e inútiles.

 

 

Jenniffer

Se hizo amiga mía sin mediar casi palabras
En esta nueva lengua sanguínea.
Su hija me recibió y agasajó parte de guerra y tribu
Al inicio del ritual de esta tarde.

 

Campamento entre comanche y caribe
En el que médicos y enfermeros, varones o hembras,
Bailan tres horas para que se nos enrojezca
El semblante pálido y temeroso.

 

Ella me observó al trasluz de mi orfandad
En la desnudez precaria de mi costillar,
Amén de oír el bullicio de mi escritura majadera.

 

La dibujo en la imaginación corporal,
Más con maña que con salud visual:
Belleza mestiza que se transfigura selva de la que no quiero salir ahorita.

 

 

Derecho Manganzón

No es la primera vez que amanezco tarde
Con mi Casa hecha Caos voluntario.
Me gusta moverme entre sueños absurdos y lúdicos
Que no puedo evocar a falta de papel y tinta.

 

Estar en casa de Mamá Augusta
Hartándome de pan francés y embutidos
Simulando Otro Cielo sin cuerizas,
Vómitos ni incontinencia ante un tobo en el patio.

 

No estoy deprimido sino soy holgazán
Liberando el malestar corporal con suma despreocupación,
Siendo escoltado por la Muerte que no cesa el cuchicheo.

 

Tengo y disfruto el derecho al ocio improductivo
Que quizás me sorprenda y acometa
Alud bienvenido sobre viudo desencaminado soñando mujeres adúlteras.

 

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Desmadre climático de mi país

Lluevo, escampo y luego me reseco y cuarteo.
Mi terredad no es negra ni de noble arcilla.
No huelo a promisoria tierra mojada
Sino a lodo podrido y me visto de feo pichaque.

 

Soy jardín de colores disparejos
Sin las Delicias del Bosco ni el naif barroco
De Feliciano Carvallo y su selva densa.
En fin, en mí se empalman la Naturaleza y su veneno.

 

Resulta paradójica la cura del paisaje
Alternando ácido muriático y aguas puras del Orinoco.
No en balde, decía mi Mamá Augusta

 

Que por sucio nadie se muere tan temprano.
Este artilugio prendido a mi yugular,
Si bien submarino, no funciona en tiempos de vaguada.

 

***

 

José Carlos De Nóbrega es un ensayista y narrador venezolano (Caracas, 1964). Licenciado en Educación, mención Lengua y Literatura, de la Universidad de Carabobo (UC). Ha publicado los libros de ensayo Textos de la prisa y Sucre, una lectura posible, ambos en 1996, y Derivando a Valencia a la deriva (2006). Fue director de la revista La Tuna de Oro, editada por la UC. Forma parte de la redacción de la revista Poesía, auspiciada por la misma casa de estudios. En 2007 su blog Salmos compulsivos obtuvo el Premio Nacional del Libro a la mejor página web. En el año 2021 ganó el concurso de Ensayo de la VII Bienal Nacional de Literatura Félix Armando Núñez y el concurso de Crónica de la V Bienal Nacional de Literatura Antonio Crespo Meléndez, convocado por el Ministerio del Poder Popular para la Cultura, por intermedio del Centro Nacional del Libro (Cenal) y la Casa Nacional de las Letras Andrés Bello.

 

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