José David Capielo-Del Medanal venimos-La Batalla de los Puentes
José David Capielo autor de la columna Del Medanal Venimos

Trataré en esta oportunidad de realizar una pequeña reseña del 4 de febrero de 1992 (4F), donde un grupo de militares patriotas, encabezados por el comandante Hugo Chávez Frías, insurgen contra el puntofijismo gobernante, en una acción decidida y temeraria de la que se acaban de cumplir 32 años.

Más allá de las circunstancias que se vivieron y de la derrota militar sufrida en el momento, este hecho significó sin dudas un “quiebre” político definitivo, dentro de los cuarenta años (1958-1998) de los gobiernos hegemónicos y entreguistas de AD y COPEI, que posterior al derrocamiento de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez encarnaron la traición a las aspiraciones de cambios verdaderos exigidos por el pueblo venezolano.

En 1992 es de resaltar el cuadro mundial impactado por el “derrumbe” de la URSS como polo enfrentado a la hegemonía de los EEUU, dando fin a la llamada “guerra fría”. Ese hecho fue producto básicamente de una especie de “implosión” o entrega de los propios dirigentes “comunistas” de ese momento, que significó una recomposición de fuerzas favorable al capitalismo mundial, al representar el fracaso del llamado “socialismo real”.

Las repúblicas que formaron parte de la órbita soviética serían posteriormente intervenidas, fragmentadas y puestas, en su mayoría, al servicio de la tendencia colonialista dominante. La Federación Rusa, como nación fuerte, aun bajo su nueva orientación política con predominio del capital, ha logrado reconstituirse y avanzar en todo este tiempo, con la suficiente autonomía, para transformarse en un serio adversario al hegemonismo de EEUU y sus incondicionales aliados.

En nuestro país se vivía igualmente una situación conflictiva, ya que ante el triunfo de Carlos Andrés Pérez (AD), en su segundo mandato, se había dado casi inmediatamente al inicio de su gestión, la rebelión popular del 27 y 28 de febrero de 1989, en respuesta al “paquete económico” neoliberal impuesto por el nuevo presidente.

Esto representó un elemento coyuntural decisivo en el cuestionamiento del puntofijismo dominante desde 1958. Se vivió una etapa de “insurgencia”, con incremento de las protestas populares buscando cauces organizativos al fuerte descontento existente. Igualmente se comenzó a hablar, principalmente en los círculos políticos revolucionarios, de la posibilidad de un alzamiento de militares patriotas como opción alternativa al status existente.

En la etapa preparatoria a lo que fue finalmente el 4F, de acuerdo a lo que llegó a conocerse, estuvieron participando, en mayor o menor grado, organizaciones, factores e individualidades opuestas al dominio adeco-copeyano.

Lo cierto es que más allá de lo que pudo haber sido la participación de cada sector organizado o de cada individualidad en el alzamiento militar patriota del 4F (lo cual considero debe haber sido evaluado en forma particular por él o los involucrados), a muchos nos correspondió simplemente definir postura ante el hecho una vez ocurrido. En mi caso estaba en esos tiempos “desarticulado” organizativamente, prácticamente sin militancia política formal, en medio de un “permiso temporal” para el momento, aun cuando continuaba siendo activista político de los llamados frentes de masas.

Cumplía además funciones como dirigente vecinal en Parque Valencia, donde formaba parte de la Asociación  de Vecinos del sector Arboleda, metido en una lucha por la adquisición, a precio justo, de las viviendas del caso BTV que ocupábamos. Igualmente, a inicios de 1991, había reiniciado estudios para finalizar ingeniería agronómica en la UCV Núcleo Maracay, luego de una larga ausencia de las aulas universitarias.

Cumplía yo con una carga académica mínima, además de algún trabajo para la subsistencia familiar. Adicionalmente realizaba una atención político-sindical a un grupo de obreros portuarios en el litoral carabobeño, donde debía concurrir, al menos quincenalmente, a actividades de tipo formativo.

De manera que más allá de la información genérica que pude haber tenido sobre ese posible alzamiento militar patriota, fui al igual que muchos compatriotas sorprendido por los sucesos del 4F. Ese martes 4 estuve en Valencia en actividades rutinarias, y estando en casa de un estimado amigo, me enteré de lo sucedido. Allí permanecí parte del día, siempre en contacto con mis familiares y al tanto de las informaciones a través de la radio y la televisión.

Ya para media mañana se difundía que el “golpe de Estado” había sido frustrado. Luego vendría el significativo hecho, televisado en vivo, de la rendición del comandante Hugo Chávez, con su emblemático y contundente discurso del “por ahora”, asumiendo la responsabilidad plena del evento, ya cercano al mediodía.

Obviamente también me enteré de los sucesos en Valencia con participación principal de integrantes de la Universidad de Carabobo (UC), quienes salieron en apoyo del 4F en los autobuses de la institución, sufriendo una bestial y desproporcionada represión policial en el Módulo Canaima y otros sitios de la ciudad, con un saldo de 4 estudiantes asesinados y más de 50 detenidos, golpeados y recluidos en la sede policial de la Navas Spínola, a los que pretendían enjuiciar por rebelión militar.

Fue un acto criminal de los cuerpos represivos en el estado Carabobo, encabezados por el gobernador de entonces, Henrique Salas Römer, en especial de la Disip, cuyos agentes asesinaron a los estudiantes, ya estando detenidos.

Lo planteado era intensificar la denuncia pública de estos crímenes y exigir la libertad inmediata de todos los detenidos, a quienes, además de los maltratos físicos y psicológicos, iban a pasar a tribunales militares. El 4F fueron asesinados los estudiantes universitarios Gilberto Peña (era presidente del Centro de Estudiantes del Instituto Universitario Tecnológico de Valencia), además de José Zerpa Miotta, Ángel Alberto Ruiz y Columba Rivas, estudiantes de la UC, quienes apoyaron la acción rebelde.

 

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Es así como decidí incorporarme a esta lucha  desde la “Asociación de Defensa de los Derechos Humanos del estado Carabobo”, en la planta baja de la antigua sede de la Facultad de Derecho de la UC. Se unieron esfuerzos con el “Comité de Defensa e los Derechos Ciudadanos de la UC” (CODDECIUC). Otro tanto haría la FCU y otras instancias universitarias en la denuncia activa del caso y por la libertad de los estudiantes presos.

Después de una larga jornada de más de un mes, se logró la liberación de los detenidos y quedó pendiente la denuncia sobre los asesinatos y desmanes policiales, cuestión que fue totalmente desestimada por el gobierno de entonces.

El 4 de febrero de 1992 representó un segundo hecho histórico decisivo, junto al “Caracazo” (27F), que permitió el desencadenamiento de todo este proceso, que condujo luego a la victoria electoral del presidente Hugo Chávez en 1998 y el inicio de la Revolución Bolivariana en 1999 hace 25 años.

¡Honor y Gloria a los caídos el 4F! ¡Por la causa emancipadora! ¡Sigamos adelante!

 

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José David Capielo Valles es ingeniero agrónomo y magíster en Desarrollo Rural, egresado de la Universidad Central de Venezuela (UCV), Campus Maracay. Nacido en Coro, estado Falcón, en 1949. Es docente jubilado de la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez (UNESR), Núcleo Canoabo (2016). Es locutor, comunicador alternativo y colaborador de Ciudad Valencia desde 2014.

La Universidad Politécnica Territorial de Falcón “Alonso Gamero” (UPTAG) publicó digitalmente, en noviembre de 2023, su libro “Del Medanal Venimos. Un ensayo autobiográfico reflexivo”.

 

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