Sábado: «Inteligencia Artificial (IA)», por Luis Alberto Angulo

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Sábado: «Inteligencia Artificial (IA)»

 

“No es lo que entra en el hombre lo que en él hace daño, sino lo que sale de su corazón.”

 

La inteligencia artificial es, evidentemente, una creación extraordinaria e insólita de la inteligencia humana. El universo de las computadoras ha hecho posible esta nueva noción de la inteligencia y sus aplicaciones.

Por los años 50, Norbert Winner publicó un libro que tuvo un enorme impacto en la cultura que se vino desarrollando a partir de aquel momento y que advertía, entonces, de estos grandes desarrollos técnicos científicos.

La noción de cibernética apareció por primera vez en la mayoría de las personas y develó un mundo posible, que a muchas aterró, por el presupuesto teórico de sustituir en lo orgánico todo lo que pueda ser sustituido.

Más que un vocablo cómodo, la cibernética se veía ya como un conjunto de ciencias limítrofes comparables, según Ferrater Mora, “a la ontología crítica y analítica dentro de la filosofía”.

 

La Internet y la inteligencia artificial pertenecen al deslumbrante desarrollo científico y tecnológico de los últimos años; sin embargo, ese proceso es dirigido por intereses políticos, económicos y financieros concretos que impiden su neutralidad.

Ese inmenso potencial no es independiente y mucho menos liberador. El temor y la amenaza que supone un mal uso de ella no debe ser que la inteligencia artificial domine a los hombres, sino que los hombres continúen esclavizando a los otros hombres a través de la inteligencia artificial, de una manera absoluta e irreversible, capaz de exterminar en él todo vestigio libertario y autónomo.

 

Un mundo “eficaz” y súper inteligente, pero carente de pensamiento analítico y desposeído de espiritualidad pareciera, sin embargo, ser más un resultado estratégico de dominio que un efecto no previsto por el desarrollo tecno científico.

Aquel hombre unidimensional (hecho solo para consumir, descrito por Marcuse en su propuesta de liberar a la tecnología de su irracionalidad) es sometido por el imperio de la combinación de algoritmos y máquinas que delinean incluso sus gustos musicales.

Cantantes que no cantan y música que no es música se apoderan de las mentes y los gustos, aplastando al individuo y convirtiéndole en un ser plano y grotesco, de fácil manejo conductual.

 

La lucha de los pueblos para alcanzar niveles óptimos de su desarrollo pasa por tomar en cuenta nuevas realidades.

La ciencia y la tecnología en el marco de un pensamiento renovador es fundamental. Leyes acordes a nuestro tiempo y conductas públicas a favor de la sociedad deben ser la expresión de un gran movimiento espiritual que logre reconocimiento y apoyo en todos los sectores.

Sin presente tampoco existe futuro. La inteligencia genera pensamiento y la forma como vivimos los humanos delinean los valores de nuestras acciones.

 

La presencia de la Inteligencia Artificial (IA) ya es ineludible en la vida contemporánea, sus grandes contribuciones no deben ser ignoradas; pero, es necesario entender su mal uso en contra de la misma sociedad en la implantación de un fenómeno ideológico terrible, y de unos efectos en contra de la economía y las finanzas de cualquier sector.

¿Acaso no es evidente el uso de la Inteligencia Artificial en contra de Venezuela?

 

DEL MISMO AUTOR: “Vladimir Zabaleta, intervenido”

 

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Luis Alberto Angulo [Rivas]. Poeta. Nació en Barinitas, estado Barinas (1950). Reside en Valencia desde hace cincuenta años. Es autor de los libros de poesía Coplas de la edad ligera (2021), Antología del decir (2013), y La sombra de una mano (2005), publicados por Monte Ávila Editores Latinoamericana, así como de Fusión poética (2000) en la Universidad de Carabobo, institución en la que obtuvo el Primer Premio del IV Concurso Internacional de la Revista Poesía.

También es premio nacional de poesía Dr. Francisco Lazo Martí. Ha publicado selecciones poéticas de San Juan de la Cruz, Miguel Hernández, Enriqueta Arvelo Larriva, Ana Enriqueta Terán, Lubio Cardozo y Ernesto Cardenal, y la antología Rostro y poesía, Poetas de la Universidad de Carabobo.

Es coautor de las compilaciones: El corazón de Venezuela, patria y poesía, y de Poetas venezolanos en solidaridad con Palestina, Iraq y Líbano.

Fue director de la Revista Zona Tórrida (UC) y de REDVE (Red Nacional de Escritores de Venezuela).

 

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