Sabías que hace aproximadamente 430.000 años, un meteorito impactó en el territorio de la Antártida.

Lo sabemos porque un equipo de científicos espaciales internacionales, dirigido por el investigador Matthias van Ginneken de la Facultad de Ciencias Físicas de la Universidad de Kent, ha encontrado nueva evidencia de un aterrizaje meteorítico a baja altitud que alcanzó la capa de hielo de la Antártida en este momento.

Las partículas extraterrestres (esférulas de condensación) han sido recuperadas en la cima de Walnumfjellet dentro de las montañas Sør Rondane, en la Antártida Oriental e indican un evento de aterrizaje inusual de un asteroide de al menos 100 metros de diámetro que alcanzó la superficie a gran velocidad.

Su química y alto contenido de níquel sugirieron que se originaron en el espacio exterior.

No fue lo suficientemente poderoso como para crear un cráter de impacto pero tampoco fue algo ligero, pues los investigadores creen que el chorro de material derretido y vaporizado que salió expelido de la explosión habría sido más peligro que el evento de Tunguska que arrasó un bosque siberiano allá por 1908.

Los hallazgos destacan la importancia de reevaluar la amenaza de los asteroides de tamaño mediano, con el potencial de consecuencias «destructivas«, explican los autores en su estudio publicado en la revista Science Advances.

Los expertos recogieron las 17 partículas de color negro oscuro, todas de menos de 1 milímetro e invisibles a simple vista, durante una expedición a estas montañas donde tiene su sede la estación belga Princess Elisabeth Antarctica.

 

“Noté por primera vez que algunos de ellos parecían estar pegados, lo que tendría que haber sucedido cuando estaban fundidos. Hubiera significado que muchos de ellos interactuaron entre sí cuando estaban a una temperatura muy alta. La única forma sensata de explicar esto fue un gran impacto”, aclara van Ginneken.

Este tipo de explosión causada por el impacto de un solo asteroide es descrita como intermedia, ya que es más grande que una explosión en el aire, pero más pequeña que un evento de cráteres de impacto.

 

meteorito impactó en la Antártida

 

“Para completar el registro de impacto de asteroides en la Tierra, recomendamos que los estudios futuros se centren en la identificación de eventos similares en diferentes objetivos, como basamentos oceánicos rocosos o poco profundos, ya que la capa de hielo antártica solo cubre el 9% de la superficie de la Tierra».

«Nuestra investigación también puede resultar útil para la identificación de estos eventos en núcleos de sedimentos de aguas profundas y, si la expansión de la pluma alcanza masas de tierra, el registro sedimentario. Si bien los eventos de aterrizaje pueden no amenazar la actividad humana si ocurren sobre la Antártida, si tuviera lugar sobre un área densamente poblada, provocaría millones de víctimas y daños graves en distancias de hasta cientos de kilómetros», concluye el experto.

 

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