Sistema electoral de EEUU es un bochorno

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Sistema electoral de EE.UU le expone al bochorno universal
Sistema electoral de EE.UU lleval al bochorno universal a quien se erige como modelo de democracia.

Qué difícil le es a Estados Unidos (EEUU) parecerse a lo que pregona de sí mismo. Se vende como el modelo de las libertades, el del “sueño americano”. Su estructura político- social arrastra, casi por siglos, ciertos designios de un bipartidismo heredado de la post independencia.

Aquí encaja un sistema electoral carente de líneas federales. Cada estado tiene su propia organización electoral, en algunos casos son instancias privadas.

Y es que desde su posición hegemónica –económica y militarEEUU dicta cátedra de democracia y con ello se erige al mundo como el modelo a seguir.

 

Sistema electoral antidemocrático

El sistema electoral estadounidense, para señalar un solo punto, presenta serias dificultades para contar votos, entre otros aspectos, que arrojan dudas  sobre tales eventos,  y sobre su democracia ejemplar.

Lo que ocurre hoy en la nación de las 50 estrellas y las barras es propio de un Estado fallido. De esos que Washington le ordena que realice elecciones libres y transparentes.

Sistema electoral de EE.UU le expone al bochorno universal

 

Luego 96 horas de unos comicios para elegir el Presidente no hay un resultado oficial. Las amenazas apuntan a largos reconteos y a distintas instancias judiciales que pudieran presagiar una incertidumbre de semanas.

Las vaticinios de fraude, anunciados semanas antes, por el propio Presidente en ejercicio se  cumplieron tal como lo expuso. Asegura, el mismo 3 de noviembre, cuando aún faltaban más de la mitad de los votos por contar que “ya era el ganador”. Solicita que se detenga el conteo de papeletas. Igualmente amenaza con ir a la Corte para impugnar aquellos números distintos a los que le favorecen.

 

La estrategia republicana era evitar los votos demócratas

El presidente en ejercicio de EEUU con mucha anterioridad ha denunciado la existencia de fraude, que acudiría a la Corte Suprema. A lo lejos se percibe como algo calculado a cuenta de las afinidades partidistas y la correlación a favor de los republicanos en el seno de nueve magistrados.

En junio Donald Trump expuso: «por las boletas por correo, 2020 tendrá las elecciones más fraudulentas de nuestra historia, a menos que esta estupidez se detenga. Votamos durante la Primera Guerra Mundial y la Segunda Guerra Mundial sin problemas, pero ¡ahora usan la Covid-19 para hacer trampa con la votación por correo!».

La estrategia republicana se aprovecha del Covid-19,  sacar de la contienda electoral a un alto número de votantes demócratas.

Esa democracia perfecta, que vende la institucionalidad estadounidense, y que replica el poder mediático queda en el bochorno ante las elecciones del 3 de noviembre.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Las denuncias de fraudes surgen de las incongruencias propias del sistema electoral. Es que no hay un sistema electoral, pudiera hablarse de cincuenta sistemas, porque cada estado tiene sus propias normas, sus propios estatutos. Las normas del voto por correo y también los votos adelantados varían de un estado a otro.

En la larga espera del conteo manual de papeletas terminan colándose denuncias, desde simpatizante de Donald Trump, que refieren que personas fallecidas, indocumentadas e incluso personas que se mudaron, participaron en el sufragio. Denuncias que se asemejan a las que realiza EEUU de los llamados Estados fallidos.

Sistema electoral de EE.UU le expone al bochorno universal

Sistema electoral engorroso

La primera potencia militar del mundo cuenta con un sistema electoral engorroso que se complica aún más con unos comicios envueltos en una pandemia.

Funcionarios de gobierno, tanto demócratas como republicanos,  y sobre ellos el intangible establishment, han resaltado por décadas y siglos,  las bondades de su sistema político-social. Acusan de régimen dictatorial a cualquier gobierno del mundo que no se someta a sus directrices, a cuenta de mantener su hegemonía económica y militar.

La Constitución de EEUU es el legado de los blancos esclavistas que obtuvieron la independencia de la corona inglesa tras una intensa guerra. Texto este considerado Ley Suprema de los Estados Unidos adoptada en su forma original el 17 de septiembre de 1787.

Esta Carta Magna de 233 años contiene los elementos que dan  sustento al sistema electoral estadounidense. Esa sociedad, defensora y promotora de la democracia ha podido exportar aquella frase de un discurso del presidente Abraham Lincoln refiriéndose a que la democracia es el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo.

 

Pueblo estadounidense no elige al Presidente

En el caso de la elección del Presidente de la República el pueblo no es el que elige.  Todavía a la luz de la tercera década del siglo XXI quien elige al Presidente de los EEUU es un cuerpo integrado por 538 personas.

Tal organismo, llamado Colegio Electoral,  se integra a partir de unos enredados comicios que se realizan por estados. Así que el pueblo no elige directamente al Presidente, por ello se está ante una elección de segundo grado.

Los candidatos aspirantes a ocupar la Primera Magistratura de EEUU son escogidos por la “dictadura”  bipartidista, en unas elecciones primarias, y luego definidos por el Colegio Electoral. Cuerpo este que hace chocar al sistema electoral con la definición de democracia.

Los integrantes del Colegio Electoral se eligen el primer martes de noviembre del año de las elecciones presidenciales. Cada estado, con sus votos, elige un número determinado de personas que le representarán en el Colegio.

El número de integrantes por estado varía según la población de cada entidad, por ejemplo California aporta 55, Florida 29, Pensilvania 20. Hay jurisdicciones que portan 16, 10, 6 y el menor número es 3.

 

El partido que gana se lleva todos los votos del Colegio Electoral

En la situación actual, por ejemplo, en el caso de Arizona, entidad que debe elegir 11 personas para integrar el Colegio, los números están de la siguiente manera: los partidarios de Biden llevan 1.561.147 votos mientras que los de Trump reúnen 1.517.368.

De manera que si esta fuese la cifra definitiva Biden se llevaría los 11 representantes al colegio y Trump ninguno. Es decir que un millón 500 mil votantes quedarían sin representación  aun cuando la votación fue pareja.

Es recurrente, que sólo los votantes en estados decisivos determinan el resultado de las elecciones, y por eso se sostiene que la gran mayoría de los estadounidenses, los cuales no viven en esos estados de mayor peso electoral, resultan ignorados por las campañas electorales.

 

Sistema electoral que crea desigualdad

Queda claro que este sistema electoral crea desigualdad entre los votantes en diferentes estados durante la elección presidencial.

Sistema electoral de EE.UU le expone al bochorno universal

Los comicios del pasado 3 de noviembre tienen como objetivo elegir los 538 integrantes del Colegio Electoral. Evento en el que el bipartidismo (Demócrata y Republicano) aspira, como mínimo a la mitad más uno de ese cuerpo: es decir 269+1. El candidato que alcance a elegir 270 representantes asegura la Presidencia.

Republicanos y demócratas, dentro o fuera de la Casa Blanca,  insisten en acusar de dictatoriales a Gobiernos del mundo  que no le son afectos .

Igualmente en reconocer y establecer relaciones con regímenes establecidos mediantes fraudes y golpes de Estado. Hoy la Organización de Estados Americanos (OEA) y de la Unión Europea (UE) realizan un inusual silencio ante el bochorno estadounidense.

 

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Ciudad VLC / William Hernández