Del Medanal venimos-José David Capielo-Cantaura-Roberto Rincón
José David Capielo autor de la columna Del Medanal Venimos

Me referiré acá a mi último reencuentro en Coro con integrantes de la promoción de bachilleres del Liceo “Cecilio Acosta” (1968) de la cual formé parte. Fue en agosto de 2018, a los 50 años de haber egresado de ese emblemático instituto de estudios secundarios fundado en 1938 y hoy convertido en Liceo Bolivariano.

En el protagonismo de la convocatoria y organización del evento, repitieron buena parte de los compatriotas ya mencionados en la primera oportunidad. Esta vez la actividad tuvo dos escenarios, en primer lugar la Plaza e Iglesia San Clemente, en pleno casco histórico de la ciudad, con asistencia libre. En segundo lugar, se planificó una velada especial en un conocido hotel de Coro, cuyo gerente fue igualmente compañero de estudios en el Liceo.

La asistencia fue importante, pero con menos participación que la vez pasada (2008). Mi visión del asunto es que existió esta vez para la mayoría, donde me incluyo, dificultades económicas tanto para el traslado como para el abono de la colaboración solicitada. Fueron momentos difíciles para el país, tanto por el reciente clima de violencia callejera y la situación política en general, que sin dudas también influyó en la celebración. Igual se había dado entre otras cosas la segunda reconversión monetaria al bolívar (cinco ceros menos), que en especial a los asalariados jubilados del sector público universitario nos afectó particularmente.

Decidí asistir a última hora, una vez que pude responder con los requerimientos económicos solicitados (aunque ofrecieron exonerarme). La cuota exigida se daba en dos partes, ya no recuerdo los montos. Pude acordar con uno de los compañeros residente en Caracas y amigo de siempre (el abogado Manuel González, quien por compromisos no pudo asistir), que hiciera yo uso del aporte inicial de la cuota que él había pagado y solo debí cancelar el monto restante. También tuve el apoyo de una pareja de compañeros integrantes de la promoción liceísta residentes en Valencia, que deferentemente me facilitaron el traslado a Coro en un vehículo de su propiedad. Me propuse llevar para la ocasión varios de los libros que aun atesoro y regalé varios de ellos a los amigos responsables del traslado, lo cual fue de bastante agrado para ellos.

En los preparativos, yo había elaborado, por solicitud de algunos de los paisanos organizadores desde Coro, unas anécdotas de aquel entonces en el Liceo, material que logré enviar a tiempo. También estuve involucrado, desde la distancia, en los eventos conmemorativos de los ochenta años de la fundación del hoy Liceo Bolivariano “Cecilio Acosta y había sido invitado también por vía de los compañeros de promoción a participar en un evento alusivo con las autoridades del Liceo en ese entonces, a realizarse en la Plaza Bolívar.

Todo esto último fue en febrero 2018, donde también se conmemoraba el bicentenario del natalicio de Cecilio Acosta, para lo cual recuerdo elaboré un artículo sobre la vida y obra del epónimo, para la página web de “Ciudad Valencia” y este escrito lo reenvié al terruño, con la idea de que fuera replicado por allá. En toda esta “previa” a la realización del reencuentro, obviamente no pude asistir personalmente.

El evento como tal se inició en la Iglesia San Clemente, con una misa donde fueron recordados los compañeros fallecidos y se abogó por la salud del resto de la promoción, presentes y ausentes. Luego en los espacios de la Plaza de la Cruz de San Clemente se dio un primer intercambio con todos los asistentes a esta primera etapa. Fue grato reencontrarse con compañeros luego de muchos años. Entre los asistentes hubo gente que no asistió en 2008 y fue significativo saludarlos en esta ocasión. Pudimos compartir entre otros con el maestro Giuseppe Maoilino Conte, de 84 años, director coral de larga trayectoria (fundador de la Coral Falcón)  quien fue docente en nuestro liceo. Luego de este evento inicial hubo las despedidas con los compañeros que no asistirían a la velada posterior en el hotel.

Al llegar a la celebración en el salón de fiestas del hotel, me pareció positivo que dieran la palabra a cada uno de los integrantes de la promoción presentes y cada quien relató sus pareceres sobre su vida posterior al Liceo. Hubo muestras audiovisuales de algunos compañeros que habían enviado materiales previamente con imágenes de sus familiares. Por mi parte, al no contar todavía con la ya multitudinaria tecnología de los teléfonos inteligentes, me conformé con entregar alguna foto de cuando acompañé en la graduación de periodista a mi hija Paz (2009). Algunos compañeros abundaban en detalles sobre sus experiencias de vida. Otros escuetamente saludaban y simplemente señalaban sentirse felices por el reencuentro. Recuerdo a una compañera que, según planteó, decidió estudiar Filosofía, a raíz de un accidente en el liceo.

Luego continuó el festejo con música bailable donde algunos exhibieron sus dotes dancísticas en la pista del salón. Asimismo fue presentado un humorista falconiano, contratado o voluntario, que dedicó su repertorio a criticar al gobierno nacional y a hacer mofa en especial al presidente de la república en funciones (Nicolás Maduro). Esto era previsible, ya que varios compatriotas expresaban abiertamente sus posturas opositoras, incluso señalando que se reunirían de nuevo muy pronto, cuando se produjera la “caída” del gobierno (lo que ha sido una larga espera). Me mantuve calmado para la ocasión, pero era obvio que quienes pretendieran “politizar” o más bien “embasurar” el reencuentro actuaban en forma equivocada, ya que aún en minoría, parte de esos asistentes no compartíamos el despropósito de darle un matiz politiquero a esta celebración en la que todos habían puesto gran empeño por asistir.

 

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Luego se pasó al comedor donde se degustaría una comida preparada para tal fin y se realizaría un brindis de despedida. Algo que lamenté tiempo después fue que llevé un Diccionario Larousse Ilustrado 2010 de colección (con más de 1.800 páginas e ilustraciones a color), como donación a la Biblioteca del Liceo “Cecilio Acosta”, el cual entregué con el encargo de que se hiciera llegar a las autoridades liceístas. Por razones que desconozco (y ya no interesan), la encomienda no llegó a su destino. Solo me restó desear a quien se hubiese apropiado de tan voluminoso libro, que le haya sido útil como fuente de conocimientos necesarios siempre para toda la vida.

Fue un agradable compartir. Siempre existirá la diversidad de criterios, incluso en individuos  que muchas veces, sin tener un basamento propiamente político (más bien apolítico), desarrollan a priori un odio hacía toda opción de cambio en nuestro país. Yo regresé tranquilo a mi casa en Valencia, agradecido de todo y con todos. ¡Con mis mejores deseos, mucha salud y larga vida!

 

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“…ha emergido una nueva metodología de conocimiento de lo social que se apoya en la experiencia de lo vivido, en la subjetividad como forma de conocimiento, tan válido como los números, los modelos, las curvas o cualquier otro instrumento estadístico”. (Profesor Víctor Córdova. UCV, 2003)

 

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José David Capielo Valles es ingeniero agrónomo y magíster en Desarrollo Rural, egresado de la Universidad Central de Venezuela (UCV), Campus Maracay. Nacido en Coro, estado Falcón, en 1949. Es docente jubilado de la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez (UNESR), Núcleo Canoabo (2016). Es locutor, comunicador alternativo y colaborador de Ciudad Valencia desde 2014.

 

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