Vitamina D

Siempre que el organismo reciba suficiente radiación ultravioleta, las necesidades de vitamina D estarán plenamente compensadas. Sin embargo, la cantidad de esta sustancia sintetizada por la luz solar depende de muchos factores.

La longitud de onda de la luz; la pigmentación inicial de la piel; la edad y el nivel de contaminación atmosférica, se encuentran entre los factores más influyentes a la hora de sintetizar la vitamina D.

 

La necesidad de dicho elemento se compensa con la vitamina D3, que se forma en la piel a partir de provitaminas bajo la influencia de los rayos ultravioleta de la luz solar. Las provitaminas se toman en parte desde las plantas y en parte se forman en los tejidos a partir de su colesterol.

Existen otras fuentes alimentarias de vitamina D, como los productos lácteos, el aceite de pescado, el hígado de pescado, el caviar y la yema de huevo. No obstante, en la práctica, la presencia de vitamina D en la leche y los productos lácteos no es siempre significativa, a veces solo se encuentran cantidades insignificantes.

 

Por ejemplo, 100 gramos de leche de vaca contienen solo 0,05 mg de vitamina D. Por lo tanto, lamentablemente, el consumo de estos alimentos no garantiza cubrir nuestras necesidades de esta vitamina.

La avena, las papas, el perejil y algunas hierbas como la alfalfa, las hojas de diente de león, las ortigas y la cola de caballo también contienen vitamina D en pequeñas cantidades.

 

Funciones de la vitamina D

El colecalciferol (vitamina D3) despliega su acción en todos los órganos y sistemas del cuerpo, desempeñando diversas funciones cruciales:

Facilita la absorción de calcio y fósforo, siendo esencial para el desarrollo óseo y de ligamentos en niños, así como para mantener la salud musculoesquelética en adultos. Influye directamente en la absorción de estos macronutrientes fundamentales para la salud ósea. Además, el estado de la piel, el cabello, las uñas y los dientes está vinculado al nivel de vitamina D3 en la sangre.

 

Regula los procesos metabólicos celulares, promoviendo la coagulación sanguínea, mejorando la asimilación de carbohidratos, aumentando la sensibilidad de las fibras nerviosas y previniendo la formación de placas de colesterol.

Refuerza el sistema inmunológico al estimular la respuesta inmune, contribuyendo a la defensa del organismo contra virus y bacterias. Niveles adecuados de esta vitamina reducen el riesgo de procesos autoinmunes, degeneración celular maligna y tienen efectos beneficiosos en la función respiratoria.

 

Tipos de vitamina D

Existen cinco tipos de vitamina (D1, D2, D3, D4, D5), pero solo se utilizan dos formas en los suplementos: la vitamina D2 (ergocalciferol) y la vitamina D3 (colecalciferol).

Ambas variantes son naturales: se forman por la luz ultravioleta. La diferencia es que la vitamina D2 se sintetiza en plantas y hongos, mientras que la vitamina D3 se sintetiza en animales y humanos.

En general, se acepta que la forma D3 se absorbe mejor.

 

Beneficios

Los estudios confirman que la vitamina D reduce el riesgo de esclerosis múltiple y enfermedades cardiovasculares. Una cantidad suficiente de esta sustancia en el organismo se asocia a una menor probabilidad de resfriados y gripe.

Asimismo, reduce los síntomas de la depresión. La vitamina D afecta al estado de ánimo. Las encuestas confirman que los pacientes con depresión diagnosticada se sentían mejor luego de un tratamiento prescrito por sus médicos. En otro estudio participaron personas con fibromialgia. Los investigadores indicaron que la deficiencia de este elemento era más común en aquellos con ansiedad y depresión elevadas.

Las personas que tomaron diariamente suplementos de calcio y vitamina D consiguieron deshacerse del exceso de peso más rápidamente que los pacientes que recibieron un placebo. Los médicos han demostrado que los suplementos de calcio y vitamina D suprimen el apetito excesivo.

 

Deficiencia de vitamina D

La carencia de vitamina D3 conduce a una alteración del metabolismo del calcio y el fósforo y a una mayor desmineralización ósea, lo que aumenta el riesgo de osteoporosis. Las concentraciones bajas de este micronutriente en el suero sanguíneo se asocian a una serie de enfermedades somáticas: procesos oncológicos, hipertensión arterial, deterioro de la función cognitiva relacionado con la edad y trastornos de los sistemas inmunitario y reproductor.

 

Sobredosis

Un exceso de vitamina D en el organismo puede provocar problemas cardíacos y renales. Esto se debe a que el organismo absorbe más calcio del que necesita cuando la vitamina está en exceso. Los vasos sanguíneos y los tejidos se vuelven menos elásticos y más quebradizos.

 

LEE TAMBIÉN: Beneficios del lulo para el cuerpo

 

Algunos síntomas del exceso de calcio en el organismo son: trastornos digestivos (vómitos, náuseas, cambios en el apetito y las heces, dolor abdominal); fatiga; mareos; sed; micción frecuente; palpitaciones del corazón y pérdida significativa de peso (anorexia).

 

Ciudad Valencia / Sputnik