«Voy a votar en defensa del Esequibo» por Elías Jaua Milano

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el EsequiboEl territorio Esequibo es parte de la entidad venezolana, instituida como Capitanía General en 1777 por parte del reino ocupante de España; y que de igual manera este territorio ha sido ratificado como parte de Venezuela en todas las constituciones republicanas.

El Reino de Inglaterra, desde 1840 comenzó a publicar sucesivos mapas cartográficos donde se anexaba una inmensa porción del territorio venezolano, llegando su máximo atrevimiento a delimitar cartográficamente el espacio comprendido desde el Río Esequibo hasta las desembocaduras del Río Orinoco. Se intentaba legitimar así las incursiones filibusteras de sus colonos, en tierras y aguas históricamente venezolanas, desde el territorio que ellos habían adquirido a los neerlandeses en 1814, al este del Rio Esequibo y que llamaron Guyana Inglesa.

La protesta del gobierno de Venezuela de entonces ocurrió  de inmediato y continuó durante las siguientes décadas y gobiernos del siglo XIX.

 

Sin embargo, nuestro reclamo fue asumido por el gobierno de Estados Unidos, llevándonos a la firma del llamado Tratado de Washington de 1897, que conllevó a su vez en 1899 al irrito laudo arbitral de Paris, en el cual a Venezuela no se le permitió tener representación propia, además de desecharse los sólidos argumentos legales e históricos que nos asistían y asisten, consumándose así el despojo de 159.542 km² del territorio venezolano a favor de Inglaterra.

 

En 1949 se haría público, postmorten, un memorándum de Severo Mallet Prevost, uno de los abogados norteamericanos designados por el gobierno de los Estados Unidos de América para representar a Venezuela en el referido Laudo. En ese documento, él revela toda la componenda que llevo al despojo de nuestro territorio, dejando testimonio que no se tomaron en cuenta los argumentos legales, sino que privaron los intereses geopolíticos de las potencias involucradas, a pesar que Inglaterra no pudo mostrar nada que le acreditara soberanía sobre ese extenso territorio.

En palabras de Mallet Prevost:

“…fue injusta para Venezuela y la privo de un territorio muy extenso e importante al que, en mi opinión, Gran Bretaña no tenía la sombra de un derecho”.

 

A lo largo de mi vida he defendido como ciudadano y patriota venezolano; como militante del pensamiento de izquierda, democrático y popular en Venezuela; como Constituyente de 1999; como Vicepresidente y como Canciller de la República Bolivariana de Venezuela, la posición histórica de Venezuela como Nación: El territorio Esequibo es parte de la entidad venezolana, instituida como Capitanía General en 1777 por parte del reino ocupante de España; y que de igual manera este territorio ha sido ratificado como parte de Venezuela en todas las constituciones republicanas, desde la Constitución de 1811 donde se constituyó la República,  hasta la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela de 1999, aprobada esta última por el pueblo en referéndum.

 

Igualmente, como bolivariano reivindico la liberación por parte del Ejercito patriota de todo el territorio de la Guayana en 1817, en la batalla de San Félix comandada por el General Manuel Piar. El territorio Esequibo, como parte de la Guayana, fue liberado a favor de la República venezolana en los campos de batalla al sur del Orinoco.  Esa tierra no nos la regaló nadie, no se la compramos a nadie, no se la robamos a nadie, no nos la cedió nadie, la liberamos de España, en justicia, luchando por nuestra Independencia.

 

Tras el despojo ocurrido en 1899, todas las generaciones de venezolanos y venezolanas hemos reclamado los que nos pertenece. En 1966 se produce un hito importante en nuestra demanda como Nación. Inglaterra y las Naciones Unidas se ven forzadas a reconocer la legitima reclamación venezolana, poco antes  de que  le concedería la independencia política a Guyana, mediante la firma del Acuerdo de Ginebra, único documento que reconocemos como válido para lograr una solución pacífica a la controversia.

Por toda esa historia estoy motivado a participar en la consulta convocada, pero de manera especial con mi voto, sumado al de millones de compatriotas, aspiro dar una respuesta política a la insolente escalada de agresión que han desarrollado los últimos dos gobiernos de Guyana, a saber:

 

  1. Acudir de manera unilateral a la Corte Internacional de Justicia, violando el acuerdo de Ginebra que establece que cualquier mecanismo de resolución debe ser adoptado de común acuerdo.
  2. Asignación de bloques de exploración y explotación de hidrocarburos a empresas trasnacionales en aguas marítimas pendientes de delimitar, pero que comprenden la fachada atlántica de Venezuela y nuestras fronteras legalmente delimitadas con Trinidad y Tobago y con Surinam.
  3. El incremento de reuniones y encuentros de representantes del Comando Sur de los Estados Unidos con el gobierno de Guyana.

 

De manera especial, debe causar alarma nacional la declaración del 23 de septiembre de este año 2023 por parte de Brian A. Nichols, vocero del Departamento de Estado norteamericano, quien toma como valido el Laudo Arbitral  de Paris, desconociendo de esa manera el  Acuerdo de Ginebra, único documento de derecho internacional vigente sobre el tema y que constituye la base legal de nuestra reclamación.

Desde la izquierda venezolana siempre hemos defendido la soberanía integral de Venezuela, es por es ello que en las actuales circunstancias de una escalada internacional que tiene por objeto desconocer nuestro legitimo reclamo sobre el territorio Esequibo y asumir de facto su explotación, aprovechando las actuales condiciones políticas, económicas y sociales por las que atraviesa nuestro país, creo nuestro deber histórico participar en el referéndum consultivo sobre los mecanismo de defensa legal del Esequibo, convocado para el 3 de diciembre de este año 2023 e invitar a toda la nación venezolana a participar afirmativamente en esta jornada, donde estamos obligados como Nación a dar una contundente muestra de unidad frente a las pretensiones de consumar de manera forzosa este despojo.

 

Soy consciente de que hay otras situaciones que preocupan y afectan a la sociedad venezolana, sin embargo esta agresión territorial sobrevenida por parte de las trasnacionales petroleras, usando como fachada al Gobierno de Guyana, ameritan de todas las acciones legales y políticas necesarias para hacer valer nuestra soberanía en este momento.

Consultar al pueblo para fortalecer la posición de Estado venezolano frente a esta vil afrenta es una buena iniciativa. Que seamos consultados sobre los asuntos de interés nacional, como lo establece la Constitución de 1999, siempre será positivo y debería convertirse en práctica habitual. Es justo y necesario.

No es tiempo de señalar errores, considero que todos los gobiernos han hecho su mejor esfuerzo por recuperar lo nuestro; tampoco de asumir la defensa a ultranza de posiciones sobre la manera de cómo abordar el tema Esequibo que a veces solo terminan dando argumentos al gobierno de Guyana.

Es tiempo de expresar a una sola voz que el Esequibo es nuestro y que para nosotros y nosotras la Patria está primero, Venezuela.

 

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