Vuelo a lo invisible-Montejo-Mohamed Abí Hassan-columna Poesía en Compañía

Damos continuidad a la serie de entregas que venimos compartiendo conocida como Vuelo a lo Invisible, citando primeramente algunos fragmentos del prólogo de la Antología Poética de Eugenio Montejo, Tiempo Transfigurado, publicado por Ediciones Poesía, en 2001, a manera de introducción.

 

Eugenio Montejo-Vuelo a lo invisible-Mohammed Abí Hassan-Poesía en compañía

…Hoy, al volver atrás la mirada, puedo verme de muchacho, tratando de escribir en la vigilia de una noche, pero sin saber entonces que allí, en ese preciso instante, simultáneamente convivía con todos  aquéllos que he llegado a ser más tarde, y por supuesto con éste que ahora soy… Alguna vez escribí que la poesía es un melodioso ajedrez que jugamos con Dios en solitario, tal vez porque creo que ella resulta próxima a cierta forma de oración en su diálogo con el misterio. El caso es que en nuestros días encarna la última religión que nos queda, a fin de cuentas la única que podemos contraponer a la omnipresente religión del dinero. Sin embargo, al reconocerla próxima a la oración es necesario aclarar que me refiero a una oración desnuda, monológica y nada común, muy distante del político ritualismo de las iglesias. Se trata de una oración dicha a un Dios que solo existe mientras dure la oración. La única que se precisa, en fin, para inventar la cantidad de Dios que cada uno niega diariamente …

 

Finalmente, luego de esta contundente crítica a quienes utilizan la religión con fines crematísticos, el poeta termina reafirmando su estrecha relación con la poesía como una forma de estar en el mundo:

 

 

 La poesía ha sido una búsqueda que ha acompañado todos los días de mi vida. Muy temprano advertí que, contrario a otras eras históricas, ella no contaba con el viento a favor en estos tiempos. Pero también aprendí desde temprano la conveniencia de tratar de ver un poco  más allá de nuestra época. Al fin y al cabo, no será un dato de estadística lo que nos aproxime o nos aleje de su compañía…

 

Seguidamente, continuamos con la transcripción literal de la disertación que hiciera el poeta durante el encuentro realizado en los espacios del antiguo Ateneo Municipal de Mariara, hace ya varias décadas.

 

Habla Eugenio Montejo:

…Sí, eran naturalmente aldeas de pescadores que vivían en  torno a la laguna, y se alimentaban de la pesca y de la caza a su alrededor. Eso es evidente a medida que uno retrocede en el tiempo. Esa cultura es una misma y se conectan todas, la de Güigüe y la de la zona del lago [refiriéndose al ingenioso cuento de Pedro Castro, reconocido fabulador del pueblo. Al respecto, leer Vuelo a lo Invisible 6].

Esto estaba bajo las aguas. Me recuerda a una tía que falleció y que una vez me llevó a Güigüe en una que otra Semana Santa. También, recuerdo las procesiones, eso que digo en el poema es vivencia de allí. Una vez un familiar le dice a mi tía: “Te voy a llevar a Güigüe para que veas eso”. Entonces ella le responde: “No puedo, porque no puedo oír las campanas”. Quería decir que le emocionaba todo eso.

Como decías en la fábula, que “temblaba la iglesia de Güigüe”, lo relaciono con lo de mi tía, que no podía oír las campanas. Si tienen alguna pregunta o algún comentario, me gustaría oírlo.

 

 

Key Pinto: Me parece que usted retrocede mucho en el tiempo, le gusta mucho hablar del pasado, parece que está “pegado” a una vivencia anterior.

 

Eugenio Montejo: Yo trabajo con el tiempo mítico. No tengo tanta añoranza por el pasado, sino que lo veo como un espacio circular. Para mí el presente y el pasado están en el mismo plano permanentemente. Si tú ves con atención, el futuro te viene siempre detrás y no delante como dice la gente. Uno piensa que el futuro viene delante; sin embargo… ¿tú manejas?, entonces cuando tú vas en la autopista ves los carros que vienen detrás, pero esos pronto van a estar delante. Lo que tú ves por el retrovisor es la visión del tiempo. El tiempo viene detrás y te va a pasar.

Nosotros estamos imbuidos por una cultura que nos parcela el tiempo: presente, que es lo que estamos viviendo, que no es lo que existe; el futuro que va a venir, que lo ve uno siempre por delante, y el pasado que lo archivamos, y entre nosotros más todavía, que ni siquiera nos interesa el pasado y eso es grave, porque históricamente hay que estarlo reviviendo en todo. Cuando ustedes hacen estos suplementos y recogen la voz de los viejos, eso es algo muy importante, uno no sabe cuánto, pero eso es muy importante.

Yo viví en Portugal hace algunos años, y el de los portugueses es un pueblo de mucha memoria. Ellos dicen “memoria portuguesa”, tratan de que no se les olvide nada, le rinden mucho culto a la memoria. Ahora desde el punto de vista del trabajo poético, sí, yo tengo algo de este aspecto circular del tiempo, por decirlo así, de la presencia mítica del tiempo.

En este poema, Tiempo Transfigurado, que es un poema un poco difícil por la lectura de planos, tú ves que el tiempo se ve como la casa donde mi padre va a nacer, él no ha nacido; va a nacer, yo no la he hecho. Esa circularidad, entonces, cómo yo que nazco mucho después, le voy hacer la casa a él. Cuando tú duermes, en el sueño, ¿cómo se te representa el tiempo?… No se te representa con esa linealidad que tiene, sino que se te representa mezclado.

De repente, tú estás soñando con personas que se te han muerto, y estás hablando con ellas, esa mezcla es la presencia mítica del tiempo. Eso yo lo incorporo a la poesía, no es una gran originalidad, digamos, toda la poesía mítica precolombina está trabajada así. La cultura mítica de nuestros ancestros está trabajada con el tiempo mítico, y yo la trabajo.

 

Mohamed Abí Hassan: ¿Eso no tiene que ver con la antropología? Hay un autor que hace referencia en sus libros a ese tiempo mítico.

 

Público: ¿Portillo?

 

M.A.H.: No.

 

E.M.:  ¿Octavio Paz?

 

M.A.H.: No, Carlos Castaneda.

 

E.M.: Ah, sí, Castaneda. No, no me refiero a los tratadistas y antropólogos que escriben sobre estos temas. Dos cosas me importan mucho del arte precolombino, me importan otras muchas, pero para la poesía directamente: una es el tratamiento del tiempo y otra el tratamiento de la magia, del poema como elemento mágico. Los precolombinos decían concretamente esto, llamaban al poeta… se me escapa la palabra, porque es una palabra nahualt. Llamaban al poeta como “aquel que cuando habla, hace que las palabras se pongan de pie”. Eso solamente se logra con magia.

Teófilo Tortolero, el amigo muerto, que en paz descanse, decía queel poema era como sacar un conejo del sombrero”.  Y es verdad; si el conejo no sale del sombrero, no hay magia. Es un acto mágico, algo inexplicable. Las mismas palabras de todos los días alcanzan una vida propia, que no sabemos explicar. Algunos tratan de explicar la magia verbal, el don verbal. Tú lo puedes llamar como una forma de inspiración. Ese elemento está muy presente en la cultura precolombina, pero es un acto mágico. Claro, ellos lo asocian a cosas mayores, a rituales, a algo relacionado con el chamanismo, etc.

 

 

Para los nahualt esa figura es mucho más compleja. No obstante, viéndolo desde el punto de vista de nuestra civilización contemporánea, es más atractivo. Un hombre que trata a través de las palabras de todos los días, mediante una combinatoria, obtener un producto, un objeto verbal que es el poema, verdaderamente produce asombro. Eso se ve no en los poemas, que son muy modestos, que son aproximaciones a poemas; pero cuando te metes con los poemas de los grandes poetas, tú ves que esto es un hechizo verbal, es un logro mágico.

Esos dos aspectos, el tratamiento del tiempo y la oración mágica del poema, es lo que más me interesa de la cultura precolombina. En otro plano me interesan los grabados, las tallas. Todo lo que tiene, por ejemplo, el Museo Antropológico de México, que es uno de los grandes museos del mundo. Pero aquí mismo en los alrededores [haciendo un movimiento circular con su mano], hay mucha piedra tallada y mucha presencia indígena.

 

 

Jesús Machado: Yo quería hacer referencia a algo que usted dijo. Bueno, de poesía venezolana me precio de desconocer mucho, menos de lo que a mi edad debería conocer. Sin embargo, me atrevo a aventurar un juicio, con respecto a sus poemas. Me parece que, de alguna manera, se trata de buscar una identidad nacional. Yo creo que en su poesía como que se encuentra mucho de eso, inclusive, leyéndole me he encontrado con cuestiones que están muy cerca desde el punto de vista afectivo.

Por ejemplo, cuando usted lee ese poema, Güigüe 1918, de alguna manera es como si estuviera pensando en mis antepasados, que son gente de acá, de Mariara, y hay mucho de lo venezolano. Por ejemplo, en ese libro, Trópico Absoluto.  Inclusive,  usted habla de esa luz tropical.  Yo diría que usted tiene una búsqueda de lo venezolano, y creo que tiene encuentros porque por lo menos a mí me comunica muchas cosas. Habla del Orinoco también, que es un tema que a mucha gente ha seducido. Yo particularmente estuve releyendo el libro Algunas Palabras, y hay algunos enfoques que hace del Orinoco, que me sorprenden, me impactan muchísimo. Aparte de eso, esa búsqueda de Manoa. Hay un poema que creo que se llama así, donde usted parece que hace una reflexión mirando las ruinas de otras ciudades.

Entonces, entiendo que hay una búsqueda ontológica y al mismo tiempo antropológica bastante grande para hurgar en las raíces de lo venezolano. Y modestamente, como le digo, no conozco mucho la literatura venezolana como desearía conocer, pero me parece que en usted hay muchos logros desde ese punto de vista…

(Continuará). ¡Salud, Poetas!

 

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Mohamed Abí Hassan (El Tigre, 1956). Poeta, artista visual y editor independiente. Licenciado en Educación, Mención Artes Plásticas (cum laude), por la Universidad de Carabobo (UC). Ha ejercido la docencia en la UC y en la Universidad Arturo Michelena. Ha sido colaborador en las revistas Poesía y La Tuna de Oro (UC). Primer Premio II Bienal de Literatura Gustavo Pereira, Mención Poesía 2013; Primer Premio IV Bienal de Literatura José Vicente Abreu, Mención Poesía 2016; Primer Premio Concurso Nacional del II Festival 3.0 de Historias Comunales Ramón Tovar (2022).

Formó parte de la Comisión Rectoral del Encuentro Internacional de Poesía de la UC. Coordinó el Taller de Formación de Cronistas Comunales en Mariara, estado Carabobo, auspiciado por el Minci, la Revista Nacional de Cultura y el Centro Nacional de Historia. Actualmente se desempeña como facilitador de talleres de iniciación en la creación literaria, así como talleres sobre patrimonio histórico.

 

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