Candy Candy
Ciudad Manga & Anime: Candy Candy

Candy Candy es, sin duda, una de las obras más influyentes del manga y el anime shōjo, dejando una huella imborrable en toda una generación —especialmente en Latinoamérica y Europa— desde su llegada a la televisión en los años 70 y 80.

Esta obra, creada por Kyoko Mizuki (historia) y Yumiko Igarashi (arte), destaca por varios elementos que la convirtieron en un fenómeno cultural:

· Narrativa emocional intensa: A diferencia de otras series infantiles de la época, la historia de la huérfana Candice «Candy» White no temía profundizar en la tragedia, la pérdida, el desamor y las realidades de la Primera Guerra Mundial, equilibrando el drama con la resiliencia y el optimismo inquebrantable de su protagonista.

· Personajes memorables: Desde el inolvidable e idílico Anthony Brown hasta el rebelde y complejo Terrence «Terry» Grandchester, la serie construyó arquetipos románticos y giros argumentales que marcaron la pauta para los melodramas modernos.

· Identidad musical icónica: La banda sonora original, compuesta por Takeo Watanabe, es una obra maestra de la ambientación nostálgica. En los países de habla hispana, el tema de apertura («Si buscas un amigo / puedes seguirme…») se transformó en un verdadero himno de la memoria colectiva.

· Adaptaciones exitosas en varios formatos:

En Manga fue publicado originalmente en la revista Nakayoshi desde abril de 1975 hasta 1979.

En Anime fue producido por Toei Animation con 115 episodios emitidos entre 1976 y 1979.

Ya en 2010, se publicó la novela Candy Candy Final Story en tres volúmenes escritos por Keiko Nagita.

 

TE PUEDE INTERESAR: LOS 12 SITIOS DE INTERNET MÁS ANTIGUOS QUE TODAVÍA FUNCIONAN

 

 

Pleito por los Derechos de Autor

En los años 90, Yumiko Igarashi (la dibujante) comenzó a vender de forma masiva e independiente ilustraciones, litografías y todo tipo de mercancía de la serie en Japón y otros países asiáticos, afirmando que al ser los dibujos de su autoría, no necesitaba el permiso de la escritora.

Además, rompió lazos con la editorial Kodansha y Toei Animation. Mizuki se sintió traicionada y la demandó por violación de derechos de autor en 1998, ganando todas las instancias del juicio.

En octubre de 2001, cuando el Tribunal Supremo de Japón emitió el fallo final tras casi 10 años de litigios entre la escritora Keiko Nagita (quien usaba el seudónimo de Kyoko Mizuki) y la ilustradora Yumiko Igarashi, los derechos quedaron divididos de la siguiente manera:

Copropiedad estricta: El tribunal dictaminó que Kyoko Mizuki es la autora original de la historia y que ambas comparten los derechos de la propiedad intelectual de la versión manga.

Veto mutuo: Ninguna de las dos puede comercializar, reproducir, vender mercancía o autorizar contratos de distribución o animación de Candy Candy sin el consentimiento expreso y firmado de la otra.

El veredicto ratificó la sentencia previa del Tribunal de Apelaciones de Tokio (1999), dejando en firme que Keiko Nagita (Kyoko Mizuki) es la autora única del concepto y texto, mientras que las ilustraciones del manga son de propiedad conjunta, prohibiendo la explotación unilateral por parte de Yumiko Igarashi.

 

LEE TAMBIÉN: RETRO MELODÍAS | SOPOTOCIENTOS (1973 – 1978)

 

Las consecuencias actuales

Dado que la relación personal entre ambas quedó completamente rota y ninguna está dispuesta a ceder o firmar un acuerdo con la otra, el panorama actual se resume en lo siguiente:

Sin streaming ni formato físico: Toei Animation no puede renovar las licencias de transmisión de los 115 episodios del anime, ni vender la serie en plataformas de streaming o formatos modernos (Blu-ray/DVD).

Prohibición de reimpresión: El manga original de 9 volúmenes no puede volver a editarse en ningún idioma.

La única alternativa (Las Novelas): La ley le permite a la escritora, Kyoko Mizuki, explotar el texto escrito de su historia siempre y cuando no incluya ninguna de las ilustraciones de Igarashi. Por esta razón, en 2010 publicó el libro Candy Candy: Final Story, una novela que reescribe la historia y le da un cierre definitivo, pero que se vende sin un solo dibujo de la famosa enfermera pecosa, confiando únicamente en el poder de sus palabras.

Con ambas autoras en edad avanzada y manteniendo su postura firme, el conflicto ha pasado a la historia como el caso que cambió para siempre la legislación de derechos de autor en la industria del manga en Japón.

A pesar de que los conflictos legales por los derechos de autor entre sus creadoras han mantenido a la serie fuera de las pantallas de retransmisión oficial y del streaming desde hace años, su estatus de culto sigue intacto.

 

Si quieres ampliar y conocer más noticias como esta, síguenos en nuestras distintas plataformas digitales:

FACEBOOK       INSTAGRAM       TIKTOK       YOUTUBE       WHATSAPP       TELEGRAM

 

Fuente: Candy Candy Final Story

Ciudad Valencia/LSFLC/ER