Los avistamientos de cocodrilos y caimanes en zonas urbanas se han incrementado en la Ciudad de Panamá. Aunque la percepción ciudadana apunta a un supuesto aumento de estos reptiles, los expertos advierten que no existen elementos suficientes para hablar de una sobrepoblación.
De lo que sí hay evidencia es de que la ciudad, construida en medio de una selva tropical, ha ocupado progresivamente espacios que antes pertenecían a la fauna silvestre.
La bióloga e investigadora Miryam Venegas, conocida como la «doctora cocodrilo», explica que los seres humanos han modificado el hábitat natural del animal entre un 50 % y un 80 %. A medida que estos territorios son fraccionados y envueltos por la urbanización, los encuentros entre ambas especies se vuelven más frecuentes.
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Cocodrilos en Panamá en una convivencia urbana
Entre las especies que habitan los afluentes de la capital se encuentra el cocodrilo aguja (Crocodylus acutus), el cual lleva décadas conviviendo con los humanos sin que existan reportes de ataques.
Un caso emblemático es el conocido «cocodrilo del Matasnillo», un ejemplar de más de cuatro metros de longitud y unas cuatro décadas de vida cuyo radio de acción abarca el río Matasnillo. Incluso, algunos reptiles han sido bautizados cariñosamente como ‘Juancho’ o ‘Tito’, una familiaridad que contrasta con el hecho de que siguen siendo animales silvestres.
Por otro lado, la proliferación de teléfonos móviles y redes sociales ha cambiado la forma en que la sociedad percibe la presencia de estos animales, convirtiendo cada avistamiento en un contenido viral.
El subteniente de la Policía Ambiental, Edgardo González, señala que aunque la ciudadanía se alarma creyendo que hay más animales, en muchas ocasiones se trata del mismo ejemplar documentado en múltiples ocasiones. La Policía Ambiental rescata anualmente unos 70 ejemplares para trasladarlos a áreas protegidas.
El riesgo detrás de la cámara y la verdadera causa
Los expertos enfatizan que el mayor peligro suele originarse del otro lado de la cámara. Al descubrir un cocodrilo, es común que las personas se acerquen o intenten llamar su atención para obtener una fotografía.
Alexander Montero, biólogo del Ministerio de Ambiente de Panamá (MiAmbiente), recuerda que cualquier especie silvestre intentará defenderse si se siente amenazada, especialmente en época de apareamiento o cuidado de crías. Por ello, se recomienda mantener una distancia prudente, no alimentarlos ni molestarlos.
Detrás de cada imagen viral de un cocodrilo entre casas o calles hay una realidad innegable: no son los reptiles los que han llegado a la ciudad, sino la ciudad la que se extendió hasta invadir su hogar natural.
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Fuente: Extranewsmundo
Ciudad Valencia/ER/DG
Foto: Extranewsmundo












