Por lo general, ante eventos de gran magnitud como los dos terremotos simultáneos que sacudieron a Venezuela el pasado miércoles —un hecho inédito en la historia del país—, es común que muchas personas sufran crisis de ansiedad y ataques de pánico.
Los síntomas más frecuentes combinan factores físicos y emocionales, entre los que destacan: palpitaciones o ritmo cardíaco muy acelerado, dificultad para respirar o sensación de asfixia, sudoración, temblores, escalofríos y opresión o dolor en el pecho.
Asimismo, pueden presentarse mareos, inestabilidad, náuseas, molestias estomacales, sensación de irrealidad (percibir que el entorno no es real) o despersonalización (sentirse fuera del propio cuerpo).
Ante esta situación, la Cruz Roja Venezolana publicó un protocolo de regulación emocional para atender a la población afectada por los recientes sismos de magnitud 7.5 y 7.2.
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Protocolo de actuación
- Priorización: Se debe brindar atención prioritaria a niños, niñas, adultos mayores, personas con discapacidades motrices y pacientes con patologías cardíacas.
- Regulación: Se recomienda guiar a la persona en ejercicios de respiración controlada, que consisten en inhalar durante 4 segundos, contener el aire por 3 segundos y exhalar a lo largo de 4 segundos.
- Reconexión con familiares y redes de apoyo: En la medida de lo posible, hay que facilitar los medios para que los afectados contacten a sus seres queridos. Es fundamental acompañar a la persona hasta trasladarla a un espacio seguro donde pueda reencontrarse con ellos.
- Reenfoque de la atención: Para desviar la mente del foco de estrés, se le puede pedir a la persona que cuente lentamente y en voz alta del 1 al 10 y, si es necesario, de forma regresiva del 10 al 1.
- Racionalización de los efectos del pánico: Es vital recordarle al afectado que los síntomas físicos son pasajeros. Hay que asegurarle que no está sufriendo un infarto, que no está perdiendo la razón y que su vida no corre peligro inminente.
Atención a niños y niñas
En el caso de los menores, es normal que manifiesten conductas regresivas correspondientes a edades anteriores, tales como orinarse en la cama, llanto descontrolado, mal humor, pesadillas o mutismo. Ante esto, se deben habilitar zonas de juego seguras y distantes de cualquier punto de peligro. Además, es indispensable validar sus emociones y respuestas individuales, recordando que su corta edad no resta importancia a lo que sienten.
Manejo de una crisis emocional
Cuando se atienda a alguien en medio de una crisis, se debe procurar un espacio privado y seguro. Es necesario practicar una escucha activa, evitar hacer falsas promesas o difundir información de la cual no se tenga total certeza. Finalmente, se debe evitar que la persona reviva el evento traumático, permitiéndole desahogar su respuesta emocional mientras se mantiene una observación atenta de su evolución.
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Fuente: Últimas Noticias
Ciudad Valencia/M.Ll










