Cada 27 de junio, Venezuela conmemora el Día del Periodista en honor a la fundación del Correo del Orinoco por Simón Bolívar en 1818. Más que una celebración, esta fecha invita a reflexionar sobre el papel del periodista en la sociedad.

En el corazón de Carabobo, la ciudad de Valencia no solo es un centro industrial y cultural, sino también un escenario donde el periodismo se convierte en una herramienta vital para la democracia, la memoria colectiva y la transformación social.  En este contexto, la ética periodística no es un accesorio del oficio: es su columna vertebral.

 

La ética periodística

Periodista Rodolfo Morantes

Más que un código, una convicción, la ética periodística es el conjunto de principios que orientan el ejercicio responsable de la comunicación. No se trata únicamente de cumplir normas, sino de asumir un compromiso profundo con la verdad, la justicia y el respeto por la dignidad humana.

En Venezuela, el Código de Ética del Periodista Venezolano establece deberes hacia la ciudadanía, las fuentes, las instituciones y el gremio. Pero en la práctica, la ética se manifiesta en cada decisión editorial, en cada titular, en cada silencio que se evita o se asume con responsabilidad. Un periodista ético no solo informa sino que construye confianza. Sobre todo, en tiempos donde la guerra comunicacional hace que de confianza un bien escaso y valioso.

Capitulo I, Artículo 1,  “El periodista tiene el deber de informar veraz, oportuna y objetivamente, interpretando los hechos con sentido crítico y responsabilidad social, en función del interés colectivo.” Además, el artículo 2 del mismo capítulo señala: “El periodista se debe a la comunidad y su labor debe contribuir al fortalecimiento de los valores democráticos, la justicia social y el respeto a los derechos humanos.”

Estos artículos reflejan con claridad que el ejercicio del periodismo en Venezuela está profundamente vinculado al compromiso con la ciudadanía, la ética profesional y la responsabilidad social. No se trata solo de comunicar hechos, sino de hacerlo con conciencia del impacto que la información tiene en la vida pública y en la construcción de una sociedad más justa y participativa.

 

El periodismo en Valencia: una labor de múltiples rostros

El periodismo se ejerce desde trincheras diversas: medios impresos, emisoras radiales comunitarias, portales digitales emergentes y programas institucionales que conectan a la ciudadanía con sus entornos. Cada uno de estos espacios representa una forma de servicio público. Los periodistas valencianos cubren desde una amplia variedad de eventos en una ciudad altamente productiva en materia cultural, política, social, deportiva, religioso y más.

Periodista Mónica Llovera

Pero en el Diario Ciudad Valencia, su labor no se limita a narrar hechos, sino a la interpretan de contextos, visibilizando voces de las comunidades generando puentes entre la ciudadanía y las instituciones. «El comunicador social no solo informa: educa, inspira y construye ciudadanía. Su voz debe ser honesta, ética y libre de sesgos. Comunicar es un acto de compromiso con la verdad y el bien común.» Asi lo ratifica Wilfredo Sandoval, periodista del Diario Ciudad Valencia.

 

La Responsabilidad Social: el periodista como agente de cambio

Periodista José Becerra

La responsabilidad social del periodista no es un concepto abstracto. En Valencia, se traduce en acciones concretas: informar con rigor, evitar el sensacionalismo, proteger a las fuentes y, sobre todo, poner el interés público por encima de intereses particulares. Como expresó el periodista José Becerra,  “trabajamos en beneficio del otro, que la noticia sea útil para el otro, esa es la columna vertebral de la comunicación”.

Esta visión humanista del periodismo implica que cada contenido debe tener un propósito: educar, alertar, inspirar o movilizar. Los periodistas como profesionales de la comunicación  enfrentan presiones de todo tipo, pero pese a las diferentes limitaciones están ahí cumpliendo con su labor informativa a lo largo y ancho del territorio carabobeño.

La ética no es para ellos una opción, sino una necesidad. En Valencia, el periodismo ético no es una utopía: es una práctica cotidiana, silenciosa y valiente. Es el trabajo de quienes, desde una sala de redacción o una cabina de radio,  o una planta televisiva entienden que informar es un acto de servicio.

 

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La ética periodística no solo protege al periodista, también  protege a la sociedad. En un estado como Carabobo, donde la información puede ser la diferencia entre la indiferencia y la acción, entre la confusión y la claridad, ejercer con ética es un acto de amor por la verdad y por la gente.

Ciudad Valencia / Diego Armando Trejo