Hacer clic en reproducir un video animado en cualquier pantalla actual es un gesto cotidiano. Sin embargo, hace exactamente 118 años, el 17 de agosto de 1908, el público que abarrotaba el Théâtre du Gymnase de París fue testigo de algo absoluto y radicalmente nuevo: la proyección de Fantasmagorie.
Dirigida por el caricaturista francés Émile Cohl, esta obra maestra de apenas dos minutos es reconocida hoy por los historiadores como el primer cortometraje animado de la historia hecho completamente mediante dibujos tradicionales.
Antes de la llegada de Cohl, el cine mudo había jugueteado con trucos visuales, marionetas y algunas secuencias cortas donde la tiza se borraba en una pizarra. Pero Fantasmagorie rompió con todo lo establecido. Inspirado en el movimiento artístico de los «Incoherentes», Cohl concibió un festín visual guiado por la pura libertad creativa y el flujo de conciencia.
En la pantalla, desprovista de colores y presentada con el icónico aspecto de trazos blancos sobre un fondo negro —logrado invirtiendo los negativos de tinta negra sobre papel blanco—, un pequeño personaje de líneas simples evoluciona por un universo en constante mutación.
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Fuente: France Archivos
Ciudad Valencia/LSFLC













