La visita del presidente de la República, Daniel Noboa Azín, a la ciudad de Otavalo culminó en una evacuación de emergencia por vía aérea, forzada por un rechazo popular masivo y sostenido en tierra.

El mandatario se vio obligado a abandonar la localidad en helicóptero, en medio de un amplio operativo militar y policial, durante el tercer día del Paro Nacional.

El fuerte descontento popular se centra en la reciente eliminación del subsidio al diésel, una medida que incrementó drásticamente su precio (de $1.80 a $2.80 por galón) y que, según los manifestantes, es la causa directa del aumento generalizado de precios en los productos de primera necesidad, desmintiendo las garantías previas del Gobierno.

​La llegada del Presidente, escoltada por tanquetas y un fuerte contingente armado, fue interpretada por los sectores de protesta, liderados por el movimiento indígena, no como una señal de diálogo, sino como un acto de militarización y represión.

El bloqueo total de las vías y la intensidad de las protestas impidieron la salida terrestre del Presidente de su hotel, forzándolo a utilizar un helicóptero para evacuar la zona.

El alza del diésel y el consecuente impacto en la economía popular son los detonantes principales del rechazo masivo hacia Noboa mientras estuvo en el hotel otavaleño.