Hernán Gamboa nació en San Tomé (Estado Anzoátegui), el 18 de junio de 1946 y desde su infancia comenzó a escuchar los primeros acordes de su padre Carmito Gamboa, quien fue un prolífico trovador.
Desde niño cultivó con disciplina el oficio de tocar el cuatro y lo dominó con tanta precisión que a los 15 años de edad ideó la técnica del ’rasgapunteo’, donde tanto la melodía como la armonía van de la mano.
En 1971 funda Serenata Guayanesa junto a Iván Pérez Rossi, César Pérez Rossi y Mauricio Castro Bolívar, en calidad de arreglista, cantante y cuatrista principal y se mantuvo en las filas de esta emblemática agrupación hasta el año 1983, continuando su carrera como solista.
Ya en 1977, había editado su primer disco en solitario titulado ‘El cuatro de Venezuela’ y llevó el cuatro como instrumento solista a más de 60 países de América, Europa y Asia. Su último concierto en Caracas lo realizó el 19 de noviembre de 2011, a casa llena, en la sala Corp Banca a propósito del lanzamiento de su álbum ‘Uniendo mundos’, con un repertorio internacional y venezolano.
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Su última producción fue editada en 2015 bajo el título ‘Los lauros de mis valses’ y en la presentación de este trabajo el artista señala: “Este disco expresa mis glorias y mis alabanzas (sinónimos de lauros, según el diccionario) a este género musical tan popular en Venezuela, pero también a cultores y compositores de valses con quienes he compartido la música a lo largo de mi vida, especialmente al maestro Antonio Lauro, quien ha sido fuente de mi creación, de allí el nombre de esta producción discográfica. El resto de mis composiciones están dedicadas a personas de mi más cálido afecto y cariño”.

Hernán Gamboa murió un 10 de enero en Buenos Aires (Argentina) donde residía y a propósito de su insigne carrera cuya herencia artística será siempre referencia para todas las generaciones de cuatristas en nuestro país, el musicólogo y poeta Elías Inaty ha señalado: “Hernán y el cuatro parecen sinónimos. Hermanos inseparables en el Altar de la Patria. El cuatro en las manos de Hernán es el varón que alimenta el alma venezolana. En la ejecución de sus creaciones se le aprecia con altura de cordillera y ancho como en mar que besa nuestra tierra”.
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Fuente: Venezuelasinfónica
Ciudad Valencia/DG
Fotos: AlbaCiudad













