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El resurgimiento de la enfermedad parasitaria puso en evidencia daños no solo en personas, sino también en la productividad de la industria ganadera, obligando a productores a asumir mayores costos de manejo y tratamiento de animales.

Un aumento inusual de infecciones por gusano barrenador en humanos mantiene en alerta a las autoridades sanitarias de Honduras durante los primeros meses de 2026, tras detectarse 141 casos confirmados y dos muertes recientes relacionadas con la infestación por larvas de la mosca cochliomyia hominivorax.

Esta situación marcó el regreso de una enfermedad parasitaria que el país había logrado erradicar hace casi tres décadas, lo que llevará a fortalecer el monitoreo en zonas urbanas y rurales.

En el último reporte epidemiológico, al que accedió la agencia EFE las autoridades hondureñas detallaron que las personas fallecidas eran adultos mayores con antecedentes de complicaciones derivadas de la infestación.

Ambos decesos ocurrieron en residentes de Tegucigalpa, capital del país, lo que permitió identificar la reaparición del parásito en áreas urbanas del Distrito Central.

Este dato representa un giro preocupante: hasta 1996, Honduras era considerada libre de esta plaga, pero la circulación urbana sugiere una amenaza ampliada para quienes viven en grandes ciudades.

 

El brote también afecta al sector ganadero

La crisis sanitaria, no solo afecta a la población humana se estima que actualmente hay 4,656 animales han sido infectados a lo largo del año, con un impacto desproporcionado en la ganadería.

El jefe de Epidemiología del Servicio Nacional de Sanidad e Inocuidad Agroalimentaria (Senasa), Josué Lemus, precisó que el 75 % de los casos corresponde a ganado bovino, en menor proporción a cerdos y perros, cada uno con el 7% de las infecciones. También se han detectado cuadros clínicos en caballos, cabras, ovejas y aves. Lemus subrayó que las regiones con alta humedad y temperaturas elevadas concentran la mayor cantidad de reportes.

La infestación obliga a los productores a extremar medidas sanitarias de control animal, encareciendo los costos de manejo y tratamientos veterinarios. Lemus, de Senasa, indicó que más allá del costo del tratamiento, el brote implica pérdidas significativas en la producción de leche y carne, al reducir el valor comercial de los animales involucrados y limitar su productividad.

Finalmente, Lemus enfatizó ante periodistas una consigna clara: “La prevención es más barata que la curación”. Recomendó especial atención en la curación de ombligos, la limpieza de heridas y la detección oportuna de la sintomatología para mitigar el avance del gusano barrenador.

Cómo afecta el gusano barrenador a personas y animales

El gusano barrenador, identificado por el nombre científico Cochliomyia hominivorax, es una larva de mosca que pone sus huevos en heridas abiertas de cualquier animal de sangre caliente, incluidos los seres humanos.

Tras la eclosión, las larvas se alimentan directamente de tejido vivo, lo que provoca lesiones profundas, dolorosas y puede reducir la movilidad del área afectada.

En los casos humanos, las autoridades sanitarias han descrito que la infección se localiza principalmente en miembros inferiores, particularmente en personas con heridas crónicas, úlceras, pie diabético o insuficiencia venosa.

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Estas condiciones crean el entorno propicio para el desarrollo larvario, cuya progresión puede derivar en la pérdida de función corporal e incluso, en la muerte, como reflejan los casos registrados en Tegucigalpa.

El tratamiento de la miasis por gusano barrenador consiste en la extracción manual o quirúrgica de las larvas acompañada de cuidados locales. Cuando procede, se administran antibióticos para evitar infecciones secundarias, una complicación frecuente que agrava la recuperación, según el informe.

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Fuente: Reuters

Ciudad Valencia/JB/RN

Foto: Reuters