La disposición de los actores y la puesta en escena de la obra (sus expresiones simbólicas, la música de fondo y los enigmas gravitacionales de los héroes o sujetos principales), no necesariamente comienzan o se anuncian con los sonidos que estos elementos generan desde adentro, tras bastidores, y que a veces hacen crujir las tablas y alcanzar la sala en penumbra.
Sé que es de mayor envergadura argumentar los principios que explican la escenificación de una obra clásica, Hamlet, por citar un ejemplo de las tragedias de Shaskespeare, o los mitos de Sófocles: el público aplaudiría los rumores del montaje y ovacionaría con exclamaciones de «bravo», «hurra» en inglés tarzaneado o londinense. Porque es teatro puro, clásico. No hay mucho que temer.
Pero la perfomance, sobre todo cuando es transferida al ámbito de lo mediático-político y, más aún cuando contra todo pronóstico sus artífices deciden ir «hasta el final» y online, ésta deviene en un género sometido a los rigores metafísicos de la hibridez: en un no-arte, en un chusco y tatareto acto de magia: un conejo venido de equis parte, menos de la vieja chistera de un mago que se gana el diario sustento en la calle.
Pongamos por caso aquellas curiosas «primarias» protagonizadas por María Corina Machado que se convirtieron desde su origen en un acto de publicidad del desacato a las normativas, a la Constitución, al esquivar con provocación manifiesta al Poder Electoral y así activar un golpe de estado aún en desarrollo y un delirio apátrida, como ha sucedido en estos tiempos en algunos países.
La Milei de aquí

Esa perfomance tiene a la señora Machado Zuluaga como estrella estelar, imitando a Milei. Tal acción no puede hacernos pasar por alto de dónde viene la «abanderada» del fascismo y cómo, de ser una «aparición»de la antipolítica que nació en el reino de los Amos del Valle, emparentada con Leopoldo López, Capriles, y esa Ong llamada Primero Justicia, hoy es como el As de Oro en la mesa de los intereses antinacionales, partidaria de una intervención militar y del bloqueo norteamericano a Venezuela.
Es una pieza más, un ícono en la pantalla gráfica e interactiva que tuvo en pendón al viejito EGU (hoy asilado formalmente en el Reino de España).
Como caracteriza Rocco Mangueri este tipo de acciones, muy de moda en esta época de variadas modalidades de golpes de estado o intervenciones militares, dirigidas por el Comando Sur de Estados Unidos, la Otan y secundadas por actores de medianas categorías, bufones, perversos payasos (léase, sicarios) que contratan agentes bélicos y «noticiosos», cómicos en decadencia, libretistas de teleculebras, ventrículos de las cuentas X (antes tiwter ) de Súmate, la llamada «Plataforma democrática» o de los propios jefes del circo: Bidem, Trump, o medios privados como El País de España o el Nazional del señor Miguel Enrique Otero.
Interesante ver en la acción actores de «prestigio» intergaláctico como el Instituto Internacional para la Democracia y Asistencia Electoral (IDEA), en cuyo catálogo está fijada su misión humanitaria: Es una organización intergubernamental que trabaja para apoyar y fortalecer las instituciones y los procesos democráticos en todo el mundo y desarrollar democracias sostenibles, eficaces y legítimas. Tiene oficinas regionales en Europa, América Latina y el Caribe, Asia y el Pacífico, y África y Asia Occidental. La sede central de la organización se encuentra en Estocolmo (Suecia).
Parece una idea fugada del pensamiento de Mario Vargas Llosa.
La Corte Penal Internacional es también parte del elenco. Y está cómodamente instalada en el auditorio venezolano. Su misión es condenar a todos aquellos que no están alienados con sus principios «humanitarios». Esa Corte celestial no es más que una extensión de la dominación Colonial imperialista.
¿Cuánto tiempo tendremos que soportar esta puesta en escena?
Retrato Hablando
Lorenzo Mendoza y la (des-lealtad) popular

¿Qué diría Ferdinand de Saussure? El término «desleal», arrojado desde la lengua (entiéndase ésta como sistema, no cómo el músculo vecino de las cuerdas vocales) de Lorenzo Mendoza, es un exabrupto que ya fue examinado con rigor por los amigos Clodovaldo y Víctor Hugo, con cifras, referencias a Chávez, a Maduro y al asunto de los dólares.
Lorenzo, para decirlo como lo diría una artesana de Macuto que hacía detergentes con mierda fresca de gallina y arepas de topocho pintón en la época de la guerra económica, es un lambucio. Después de bailar con Tita, su Madre, se lanza un anatema contra la «competencia desleal», creyendo que es Jesús dando el Sermón de la Montaña.
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Haciendo de Santo, Lorenzo es un bebé querido delante de Maricori, quien en un video ampliamente difundido por ella misma, se explayó de risa ufanándose de joder (estafar) a sus bellos primitos con unos mangos bajitos.
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Federico Ruiz Tirado (Barinas, 1955): Escritor, poeta, diplomático. Miembro Fundador de la Red de Escritores Socialistas de Venezuela. Autor de Un puñado de pájaros contra la gran costumbre (antología sobre el 4F), Un día para siempre, La Patria está en otra parte (MPPCULTURA, PDVSA).
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