En el panorama cultural de Carabobo, una iniciativa ha logrado consolidarse como un pilar fundamental para la expresión artística: el concurso «Grandes Ideas en Pequeño Formato».
Lo que comenzó hace cuatro años como una conversación informal entre amigos en el porche de una casa, hoy se ha transformado en un referente nacional que ha pasado de recibir 70 obras en su primera edición a 148 en este 2026.
Detrás de este esfuerzo se encuentra María Puente, Benito Betancourt, Nayibe Bracho y Leida Ojeda, artistas referentes de la emblemática Escuela de Artes Plásticas Arturo Michelena.
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Hoy nos acompañan como Protagonistas en Ciudad Valencia Benito y María para quienes este proyecto es mucho más que un concurso o exposición, es un compromiso con el crecimiento profesional del artista y una apuesta por la educación a través de la confrontación estética.
Democratizar el arte y vencer barreras
El Grandes Ideas en Pequeño Formato nace, en gran medida, como una respuesta a las barreras económicas y estructurales que enfrentan los creadores emergentes. «El gran formato cuesta», explica Betancourt, señalando que los elevados costos de materiales y traslados suelen limitar la participación en los salones tradicionales.

Al reducir las dimensiones, el formato no solo se vuelve accesible, sino que exige una mayor precisión técnica y conceptual. «Es muy difícil hacer un pequeño formato. Tienes que hacer algo muy bueno para que te lo vean», comenta Puente.
La iniciativa se destaca por ser inclusiva: no rechazan obras, pero mantienen una exigencia rigurosa a través de un jurado calificador, pues consideran que ser complacientes sería un error educativo para los nuevos talentos.
Un proyecto con respaldo institucional
La vinculación con la Escuela de Artes Plásticas Arturo Michelena ha sido fundamental. Los creadores subrayan que el respaldo de instituciones como la universidad, la alcaldía y la mencionada escuela es vital para que el artista pueda construir una carrera sólida, respaldada por credenciales y registros que avalen su trayectoria al salir del estado hacia otros escenarios nacionales e internacionales.
Historias detrás del lienzo
La cuarta edición ha dejado experiencias memorables. Desde la mención especial obtenida por un niño de 7 años, cuya obra «Clave Morse» cautivó al jurado sin que estos conocieran su edad, hasta la participación de artistas con trastorno del espectro autista (TEA), quienes demuestran una capacidad expresiva espontánea y profunda que desafía las convenciones académicas.

«Nos sentimos como unos padres guiando al hijo a través de lo que ellos quieren expresar», afirma Puente. Este acompañamiento, junto al apoyo de patrocinantes y aliados —como Assist & Service, el sistema de gas Petroval, y diversas iniciativas culturales—, ha permitido que este proyecto sostenga su labor a pesar de las dificultades económicas.
El compromiso de seguir creando
Con un alcance que hoy llega a estados como Aragua, Apure, Lara, Mérida, Zulia, Bolívar y Delta Amacuro, el «Pequeño Formato» se reafirma como una «ventana cultural». Para sus fundadores, el mayor pago es ver el progreso de los artistas.
Betancourt y Puente, cuya vida personal y profesional ha estado siempre ligada al arte, al deporte y a la docencia, miran hacia el futuro con la satisfacción del deber cumplido. Su mensaje para los nuevos talentos es claro: el arte es una necesidad de expresión y felicidad. «Ustedes necesitan ser felices, hagan las cosas que sienten y que necesitan», concluye Betancourt.
Ciudad Valencia/LSF
Fotos y videos: Scarlet Vargas/Skaila Vargas













