El aftershame

El aftershame es esa sensación de incomodidad, vergüenza o vacío emocional que aparece justo después de tener sexo, aunque haya sido deseado y agradable.

A veces también se le conoce como “post-coital dysphoria” y puede manifestarse como llanto sin motivo, ansiedad, irritabilidad o desconexión emocional.

Muchas veces la razón detrás de que esto pase no se trata del encuentro en sí, sino de todo lo que cargamos internamente. Desde ideas aprendidas sobre el sexo como algo “malo” o “prohibido”, hasta la presión de tener que vivir la sexualidad de cierta forma. A eso se suma que los cambios hormonales también pueden influir en el estado de ánimo tras el sexo, lo que puede aumentar ese sentimiento de confusión o tristeza.

 

También puede pasar cuando esperábamos sentirnos emocionalmente más conectadas con la otra persona y eso simplemente no pasó. O cuando hay expectativas que no se cumplieron. El aftershame no siempre responde a algo racional; a veces, solo aparece y también es válido.

Al final del día, lo más importante es entender que no estás mal ni eres “fría” ni “culpable”. Sentir emociones intensas después del sexo no es raro. De hecho, estudios indican que entre un 5 % y un 10 % de las personas han experimentado alguna forma de tristeza o vergüenza después del acto sexual, sin una causa aparente.

 

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Ciudad Valencia / Cosmopolitan