El poeta Alberto Arvelo Torrealba fue un intelectual venezolano cuya poesía resaltó la identidad del llanero al retratar con versos su tradición e idiosincrasia.

A 121 años de su natalicio, se reconoce su labor educativa, además de su carrera política como gobernador de Barinas, consejero de la embajada de Francia y embajador de Venezuela en Bolivia e Italia, entre otros cargos.

Sin embargo, no cabe duda de que su obra poética sobresalió entre sus múltiples talentos.

 

TE INVITAMOS A LEER: ENRIQUETA ARVELO LARRIVA: EL ACENTO DIVINO | LUIS ALBERTO ANGULO

 

Los versos de Alberto Arvelo Torrealba se caracterizan por ser intimistas, así como por plasmar paisajes y costumbres llenas de lirismo y sensibilidad; debido a estas temáticas, su trabajo se encuadró dentro del criollismo y el naturalismo venezolano.

Para conmemorar su legado, te compartimos cinco de sus obras fundamentales:

 

Ojos Color de los Pozos

Ojos color de los pozos es uno de los temas más icónicos de la música llanera. Fue compuesto por Alberto Arvelo Torrealba en 1932 como parte de su célebre poemario Cantas.

Esta pieza se ejecuta originalmente bajo el ritmo tradicional conocido como Diamante, una variante del joropo creada por el emblemático arpista Ignacio «Indio» Figueredo.

 

 

Por aquí pasó

Por aquí pasó es otro de los grandes e históricos poemas creados por Torrealba, publicado originalmente en su emblemático libro Glosas al cancionero en 1940.

A diferencia de Ojos color de los pozos, que evoca el romance y el despecho llanero, Por aquí pasó es un canto épico de admiración a Simón Bolívar. El poema describe con la más pura esencia llanera la huella inmortal del Libertador.

 

 

Clavelito Colorado

Esta magistral obra, publicada por Arvelo Torrealba en 1940 en su célebre libro Glosas al cancionero, es un retrato perfecto del amanecer en el llano venezolano.

En ella, utiliza imágenes que definen al alba como un toro araguato (por sus tonos rojizos y salvajes) que invade la sabana libremente, sin pica ni soga.

 

 

Florentino y el diablo

Escrita en 1940, esta conocida obra sirvió de inspiración para La cantata criolla, pieza musical presentada en 1954 por el maestro Antonio Estévez. Florentino y el Diablo es un relato clásico sobre el conflicto entre el bien y el mal, la vida y la muerte, además de una profunda exaltación de la cultura llanera.

 

 

Alberto Arvelo Torrealba no solo fue un retratista de su entorno; su verdadera genialidad radicó en elevar la cotidianidad, el lenguaje y la mística del llano a la categoría de literatura universal.

Hoy en día, su obra sigue siendo pilar de la identidad cultural venezolana y un referente imprescindible del criollismo hispanoamericano.

Recordar su natalicio es, en esencia, celebrar la palabra viva de una tierra que se niega a olvidar sus raíces.

 

***

 

Si quieres ampliar y conocer más noticias como esta, síguenos en nuestras distintas plataformas digitales:

FACEBOOK       INSTAGRAM       TIKTOK       YOUTUBE       WHATSAPP       TELEGRAM

 

Fuente: TeleSUR

Ciudad Valencia/Ernesto Cañizalez/RM

Foto y videos: Cortesía