La llamada apertura petrolera constituyó un verdadero asalto a la Nación; una privatización que violentó la Constitución y entregó la soberanía energética a intereses transnacionales. Fue con Hugo Chávez y la Revolución Bolivariana que Venezuela logró rescatar el control de su principal recurso, revertiendo las concesiones que figuras como Giusti, Medina y Caldera habían cedido a las corporaciones extranjeras. Todas las empresas se acogieron al proceso de nacionalización, salvo ConocoPhillips y ExxonMobil.
El término apertura petrolera se utilizó para designar el proceso de privatización de las actividades de exploración, explotación, distribución y comercialización de los hidrocarburos venezolanos, iniciado a principios de los años noventa en el marco de la política del Gran Viraje, impulsada por Carlos Andrés Pérez en su segundo mandato.
El clímax de esta política se alcanzó en 1995, cuando el Congreso aprobó la exploración a riesgo de 18 mil kilómetros cuadrados, la mayor extensión de tierra venezolana licitada con fines de producción de crudos convencionales desde la Segunda Guerra Mundial.
MÁS DEL AUTOR: LA CUESTIÓN DE LA FAJA PETROLÍFERA DEL ORINOCO, HOY FAJA HUGO CHÁVEZ
Rasgos de los convenios de apertura:
– Creación de sociedades anónimas para la exploración a riesgo, con concesiones de hasta 39 años.
– Participación del Estado, a través de PDVSA y sus filiales, reducida entre el 1% y el 35%, mientras que entre el 65% y el 99% de las acciones quedaban en manos de consorcios privados.
– Pago de regalías e impuestos, pero sin contemplar tributos municipales exigidos por la Constitución. Además, PDVSA garantizaba protección a los inversionistas extranjeros frente a cambios fiscales que pudieran afectarlos.
– Resolución de controversias mediante arbitraje internacional en la Cámara de Comercio de París, en lugar de la legislación venezolana.
Muchas de estas cláusulas contravenían abiertamente la Constitución de la República y las leyes que reservaban al Estado, la propiedad y administración de los hidrocarburos.
TE PUEDE INTERESAR: TRES PREGUNTAS SOBRE INTELIGENCIA ARTIFICIAL, IA | ISMAEL NOÉ
Denuncias de ilegalidad
El entonces diputado Alí Rodríguez Araque, en la sesión conjunta del 4 de julio de 1995, denunció las violaciones más flagrantes:
– «Con la apertura petrolera, el capital transnacional explotó a Venezuela y a su principal recurso: el petróleo. La vieja PDVSA era esencialmente antinacional».
– Entre 1992 y 1997, PDVSA firmó 32 convenios operativos que vulneraron la Constitución.
La apertura petrolera fue un proceso que subordinó los intereses nacionales a corporaciones extranjeras. Venezuela no le debe nada a esas empresas, y menos aún, al gobierno hostil y foráneo de Donald Trump, que intenta socavar nuestra soberanía.
TE INVITAMOS A LEER Y COMPARTIR:
Sobre el pasado y el futuro de la política estadounidense en América Latina | Koldo S. López
Ciudad Valencia/José Ávila










