En los avisos clasificados de la llamada geopolítica, la sección de mensajes de servicios y mobiliarios está corriendo en los senderos del Valle y sus antiguos amos.
Ya no se buscan asesores con doctorados encumbrados de méritos, ni los llamados «tanques pensantes» con manuales de la OEA o de la Guerra de Quinta Generación: ahora el artículo de lujo más escaso, pero más cotizado en el túnel opaco y laberíntico de la diplomacia, es una simple silla, aunque sea de mimbre y con derecho a pataleo y voz queda, o al menos con el modesto «derecho» de no ser ignorada mientras Washington y Caracas discuten los barriles y sus costos.
DEL MISMO AUTOR: EL ETERNO NO RETORNO DE MACHADO
El síndrome del mueble ausente
Mientras las delegaciones firman acuerdos petroleros con la soltura de quien pide un café en la esquina, hay quienes descubren con espanto que en la mesa de negociaciones no les reservaron su lugar. Ni siquiera en la zona de los rezagados o en la mesa de los oyentes.
Ante semejante desaire de la realpolitik, ¿qué le queda a la épica de cartón piedra? Pues inventarse un regreso a todo volumen, no porque el país lo pida con furia desatada y emocionalmente confundido, sino porque la irrelevancia pica más que una plaga de zancudos en verano.
El autobús
Cuando la historia la deja de lado o no logra subir al autobús, la señora Machado intenta que el tropiezo suene en los titulares a ocho columnas.
Por eso, leyendo entre líneas el tablero de este ajedrez con altos parlantes, no extrañaría que este lunes apareciera publicado en la prensa un anuncio muy particular:
Aviso Clasificado de la Geopolítica
Se busca silla plegable con urgencia diplomática, que sea liviana (para mudar con facilidad de un hotel en Oslo a un set de televisión en Miami o Panamá) y que aguante el peso de la «presión internacional», y que el forro no esté manchado de comunicados redactados en inglés que ya nadie lee.
Abstenerse dirigentes con exceso de optimismo y asesores con boleto de ida, pero sin retorno.
Las cosas del acuerdo fluyen mejor cuando nadie interrumpe la firma con consignas.
La risa arrinconada
Al final, el humor negro parece ser el único refugio que va quedando cuando la tragedia se disfraza de sainete. Volver para que te miren, aunque sea «con la frente marchita» para notar que estorbas en el retrato de familia.
Porque en esta comedia de enredos, la peor pesadilla de un líder no es la cárcel ni el exilio: es llegar al final de la fiesta y que el portero te pregunte, con total indiferencia: «¿Y usted a qué hora dijo que venía? Porque la mesa ya se recogió y nadie trajo su propia silla».
Por más que intentó un exorcismo en el nicho de la soberana Virgen de la Divina Pastora, llegó un pelo tarde para arrugar la frente.
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Federico Ruiz Tirado (Barinas, 1955): Escritor, poeta, diplomático. Miembro Fundador de la Red de Escritores Socialistas de Venezuela. Autor de Un puñado de pájaros contra la gran costumbre (antología sobre el 4F), Un día para siempre, La Patria está en otra parte (MPPCULTURA, PDVSA) y del poemario Víspera (El perro y la rana).
Ciudad Valencia / RN













