El líder sindical boliviano Claudio Choque, secretario general de la Central Obrera Boliviana (COB), aseguró este martes que las bases movilizadas han rebasado a sus dirigentes en la exigencia de la renuncia del presidente Rodrigo Paz, lo que podría agravar el conflicto social en el país.

Choque atribuyó esta escalada al creciente malestar por la crisis económica, la escasez de combustible y el alza de precios de la canasta básica, sumado a la respuesta represiva del Gobierno frente a las protestas sindicales.

En declaraciones a Radio Éxito, el dirigente sindical afirmó que las órdenes de aprehensión contra líderes sociales, incluido el ejecutivo de la COB, Mario Argollo, no detendrán las movilizaciones.

Según Choque, estas medidas judiciales, calificadas como una «mala decisión» y una acción «política», podrían generar una mayor radicalización de las medidas de presión.

El líder sindical boliviano se desmarcó de las acciones que puedan tomar los manifestantes en los próximas horas o días, asegurando que “nosotros solo somos portavoces de las bases”.

Según Choque, el clamor por la salida del mandatario y sus ministros surge directamente de los ciudadanos bloqueados en carreteras y ciudades, independientemente de las cúpulas sindicales.

Sin embargo, el líder sindical aseguró que las acciones futuras se podrán evitar, si el gobierno se sienta a negociar con ellos y deja sin efecto las órdenes de captura y libere a los detenidos durante las protestas.

En este sentido, propuso que una eventual reunión se realice en un “lugar neutral” y no en la Casa Grande del Pueblo, sede del poder ejecutivo, al advertir que “el Gobierno tiene que bajar de las nubes y conversar sinceramente con los» líderes sindicales.

 

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Choque manifestó enfatizó se desmarque de las acciones violentas que cometen los manifestantes convocados y reunidos por ellos y responsabilizo solo al Ejecutivo nacional de la tensión social que vive el país.

Asimismo, el líder sindical boliviano aseguro que hay supuesto grupos de choque afines al oficialismo, que atacan a los pacíficos manifestantes opositores.

En este contexto, Estados Unidos ha catalogado las acciones como «un golpe de Estado que está en marcha» y criticó la falta de ayuda de otros países del continente como Brasil y Colombia, alegando que hacen la vista gorda cuando son países que «tal vez no se alinea con sus preferencias políticas».

Por su parte, Evo Morales, expresidente boliviano, catalogó las manifestaciones como «una sublevación del pueblo» contra las reformas propuestas por el presidente Paz, así como contra «la aplicación del modelo neoliberal y contra el estado neocolonial».

La postura de la COB refleja una fractura profunda entre el Estado y los movimientos sociales, con un escenario de gobernabilidad cada vez más incierto.

En medio del caos y el desorden, varios movimientos sociales han salido a las calles para pedir el fin de los bloqueos y «en defensa de la democracia», lo que refleja un escenario de confrontación entre los propios bolivianos, donde estos exigen pedir la renuncia del presidente por la vía legal y no impidiendo la llegada de combustibles, medicinas e insumos básicos a las comunidades debido a las protestas.

 

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Fuente: Telesur

Ciudad Valencia/SM/RN