Supongamos por un instante que el Capriles que vimos en el CNE no sea más que un chusco experimento de la Inteligencia Artificial, fraguado en los laboratorios de la ultraderecha venezolana mientras estuvo hospedada en la embajada de Milei o de Lula en Venezuela; que no sea la «chatarrita» de Diosdado, ni el flaco sudoroso y envalentonado que llamó a «descargar la arrechera» ocasionando muertes y llantos en los venezolanos, ni el asaltante de la embajada cubana, sino que sea un turncoat (tránsfuga) de Leopoldo López o de María Machado con gorra evocativa de la Virgen de Coromoto, como lo hizo una vez en la entrada a Sabaneta debajo de un palo de mango.
Guerra es guerra, se dice, y eso no solo es un axioma traducido en todos los idiomas del planeta como un principio bíblico (algo así como el décimo primer Mandamiento).
Sabemos por eso que la IA se ha convertido en un arsenal y no sería raro que Capriles haya sido habilitado por sus jefes colombianos para entrar como una cabra loca en el aquelarre de la guerra cognitiva o multiforme desatada contra Venezuela desde hace años.

Para muchos es curiosa la escogencia del terrorista solitario de la antigua cofradía de Tradición, Familia y Propiedad, estando aún fresco su anatema contra Nicolás Maduro desconociendo su triunfo electoral del pasado 28 de julio de 2024 y , por tanto, al CNE y a toda la institucionalidad venezolana, y apoyando a González Urrutia y a la Machado.
Curioso pero no es de extrañar que ahora la IA haya camuflado a la Sayona de un delincuente bastante desgarbado para que ésta haya rociado de odio y rencor a María León y fulminar de mal de ojo la calva de Jorge Rodríguez, la muleta de Arreaza y la presencia de Cilia Flores.
Más raro aún resulta su escuálida silueta huyendo del micrófono de Madelaine García que, no obstante, logró captar algunas de sus frases alusivas a su «terquedad» (cosa que no habría dicho la Machado, sino con su mirada de fiera y su arrugada comisura labial, por los años que lleva combatiendo “la dictadura chavista”).
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Capriles ya no es el mismo. Las escamas de su rostro hablan más que las vociferías de Franklin Virgüez. Capriles se dejó aprehender y entró por el aro.
Todos lo vimos, así como vimos a Guanipa con sus juguetes de guerra y murmurando: «Yo también me dejo, Diosdado, pero pásenme la botellita».
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Federico Ruiz Tirado (Barinas, 1955): Escritor, poeta, diplomático. Miembro Fundador de la Red de Escritores Socialistas de Venezuela. Autor de Un puñado de pájaros contra la gran costumbre (antología sobre el 4F), Un día para siempre, La Patria está en otra parte (MPPCULTURA, PDVSA).
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